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2 de agosto de 2016

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Hojas rosa


Me perdí en un bosque de algún lugar de mi mente, tal vez era aquel que en el que me perdía cuando teníamos nuestra casa en el sur o puede que fuese aquel que vivió cómo se rompió mi corazón por primera vez.

No encontraba más que una densa niebla con matices rosas, era la clase niebla que te nubla lo ojos por su belleza contrastando con el frio que recorre cada centímetro de piel y te das cuenta que es un sueño, de aquellos en los que te gustaría quedarte una vida o tal vez dos, porque no puedes salir corriendo de ahí pero no te importa no poder salir. Es de aquellos placeres que solo los que carecen de vida pueden presenciar, es la definición de tranquilidad absoluta.

Me quite la armadura que lleva ya que deseaba descansar del viaje que había emprendido, me senté en el bonche de hojas de otoño que estaban junto a un roble al que solo le quedaban unas cuantas hojas en sus pequeñas ramas, estas se aferraban como alguna vez yo me aferre a vivir por ti. No deseaba sentir el miedo por la soledad que implicaba adentrarme en aquellos pequeños pinos que se veían al final del camino que formaban las rocas, a lo que muchos llamaban aventura. Yo lo llamo hipocresía

Habían pasado algunos meses desde que fingía perder la cordura pero no he estado tan cuerdo desde que tengo conciencia, aquello que llamamos cordura es solo el reflejo de nuestra mente sobre lo tangible sobre aquello que podemos tocar y hacer nuestro, pero solo quedan memorias. Fragmentos de esa realidad que tanto añoramos alojados en nuestra mente por siempre hasta que otro fragmento lo quite de la pila de hojas que tenemos junto a nosotros en el sendero , es verdad que para muchos mi falta de razón les parezca insano pero para mí ellos son los insanos que viven bajo estándares.

Esos números que te dicen que eres más feliz por tener un montón de plata acumulado, si para mi tener hojas rosas me hace feliz; quien me podría decir lo contrario. Me llamaran loco o en el peor de las situaciones me podrá quitar mi libertad pero de ningún modo se podrán llevar mis hojas. ¡Llévate todo de mi pero jamás me podrás tener¡ Advertí a los hombres que entraban en el bosque de mi memoria, los estaré esperando junto al camino de hojas que construí.

Quiero recordar que las hojas rosas existen y que valen más que sus realidades que tanto celan, deseo que recuerden que en la vida existen más cosas que el ser y el no ser. Que la metafísica de la vida no sobre lo que eres ahora, sino lo que tienes bajo las arrugas de tus ojos. Demostrar que ser feliz es lo más importante de cada minuto de nuestra existencia esa es la tesis de mis sueños, pero solo son sueños asi como estas solo son hojas.

Tal vez un día los hombres de traje negro desaparezcan en los pinos de nuestra mente asi como las personas que dejaron de importarnos lo hicieron y solo quizás en ese momento nos daremos cuenta que las hojas valen mucho más de lo que lo que estimamos . Así que toma mi mano y contemos cuantas hojas tenemos en nuestro sendero que el viento de la primavera se ve en el horizonte. Corre que mis miedos se están tornando huracanes que se quieren llevar nuestras hojas. Amor quédate con todas ellas en tu bosque que el mío está muerto.

Víctor M.

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24 de julio de 2016

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Sabio Destino.



Todos los días pienso en ti,

cada minuto, cada segundo.


Ahora el destino me sorprende,

me rompe el corazón poniendo

frente a mis ojos la realidad,

presentándose con tanta

autoridad tan solo para decirme

que lo nuestro no puede ser

que tu corazón esta ocupado

por alguien más, que ni lo

intente, que eres feliz y que

yo tengo que buscar a

esa persona que complemente

lo que siento, que me he

equivocado al poner los

ojos en ti.


Que solo pasas el tiempo

conmigo; solo por pasarlo,

que si realmente me quisieras,

me amaras, no darías pie a todo esto,

o mejor aún estarías

conmigo y no con ella.


Me duelen las palabras

del sabio destino pero,

tiene razón, todo sera

mejor así; partir antes

de que mi corazón no

vuelva a latir.


Pero antes de irme quiero

que sepas lo importante

que has sido en mi vida,

que estoy agradecida contigo

y ¿por qué no?, con el destino

que te puso frente a mi

solo para contemplarte,

amarte y dejarte ir.


¡TE AMO!

Claudia Galindo
 
https://www.blogger.com/blogin.g?blogspotURL=http://trozosdemii.blogspot.com.ar/
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19 de julio de 2016

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Miradas de Agua


Las miradas entre humanos. Las miradas entre hombres que nada se dicen con la voz. Las miradas entre dos seres que se encuentran en un lugar desconocido para siempre y allí se desnudan ante la eternidad, hombre y mujer. Las miradas que anticipan lágrimas que serán derramadas por la ciudad, siempre escondidas. La mirada de una madre a su hijo, fuente divina de energía interminable. La mirada de un pájaro desde algún otro espacio de consciencia; una mirada que llega y se va pero  que siempre estará. Los ojos, un espejo transparente quizás, que a veces nos transporta hacia nuestro interior pasando por el interior del otro. Parecieran reflejos de un mismo lugar, un lugar al fin compartido, por todos; una ciudad que transitamos solos pero en conjunto, como seres, como algos. Un espacio en el que todo es uno, y uno lo es todo. Un espacio donde nos encontramos todos como un único y maravilloso mundo interior. Las miradas entre el mundo; un mundo que se mira a sí mismo. Las miradas entre el vacío; un vacío que se recrea ante nosotros. Un escape a esos terrenos conocidos pero lejanos, oscuramente hermosos, brillantemente sobrios, tan complejamente simples.  Una fuga de este mundo hacia el misterio, hacia un río que nos arrastra y, cada tanto, nos hunde en sus aguas. Gritar debajo del acuario celestial para nunca ser escuchado; gritar frente a la muerte y la eternidad para ser diluido en agua de miradas. Correr de allí para aquí, correr de aquí para allí, entrar y salir sin saber cuándo el agua nos aplasta o nos deja. Correr entre las miradas de agua que nunca acaban.

Nicolas Luis Gibbs

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16 de julio de 2016

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Quiero vivir lo que ya viví


Cuando te vi instantáneamente observé lo particular de tu figura, no muy alto, no muy flaco, tu pelo parecía un poco desprolijo, incluso recuerdo haberte escuchado decir que no te peinabas nunca, riéndote como si tu indiferencia respecto de tu aspecto no fuera algo tan casual.

Bailabas como si ser el centro de atención hubiese sido una de tus principales prioridades, aunque a pesar de eso te escondías e intimidabas cuando una chica intentaba hablarte. La verdad no supe interpretarte. Lo que si supe desde ese instante es que deseaba con mis mayores fuerzas que agarres mi mano y nos vayamos de ese asqueroso lugar.

No fue tan fácil hacer que te des cuenta de mi gran pero disimulado interés, creí haberte mirado con entusiasmo varias veces, sin obtener ninguna respuesta física, motriz, señal de humo, nada en respuesta. Transcurrió la noche entre bailes patéticos y vergonzosos en mayor frecuencia. Entre vasos de vino y gotas que saltaban del el, divertidas, en dirección a los atuendos especialmente escogidos para la ocasión. Pensé en ese momento, que hasta el vino podría llegar a pensar lo idiotas que nos ponemos cuando lo tomamos; ahí fue cuando me di cuenta que yo tampoco respondía de mis actos y que si seguía tomando podía terminar de narices al piso, perdiendo mi corta posibilidad de conquista.

Fue en ese preciso momento que paso, al fin te diste cuenta, pensé, al fin!, en una mezcla de cansancio, ebriedad y ansiedad. Tal vez deba atribuirle al vino que hayas venido a hablarme, y a que sin darme cuenta nos hayamos dado un suave beso, con un previo juego en el cual vos soplabas mi ojo y yo actuaba adolorida por una molestia que no podía sacarme. Segundos después tome tu mano, y ya no pude desprenderme; en ese momento pensé, es mío, con tanta seguridad que no recuerdo si era yo.

Las historias de amor comienzan de las maneras más raras, estúpidas y retorcidas que podamos imaginar. Esta es una, muy breve e incluso hasta infantil, es más, en un punto lo éramos; pero no por eso menos profunda. Esta fue la única vez que amé. Dado ese comienzo uno podría pensar que no duró mucho, por el contrario los momentos de felicidad fueron eternos en mi mente, y todavía están allí más allá de la distancias. Es que el primer amor verdadero es único, y a veces tan único que te hace pensar que jamás vas a encontrar siquiera algo que tenga una pizca de esa sensación.

Ale Flores
http://secuelasdeflores.blogspot.com.ar/
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14 de julio de 2016

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No somos tan invisibles como los que son invisibles



Todos mentimos y para mejor nos mentimos

Yo también quisiera disfrutar las piernas abiertas

De la diva del cine

Esa facilidad cómplice que hace que nuestra incapacidad exista

Yo desde este anonimato

También quiero que mi cara sea famosa

No por la fama, no nos mintamos, no queremos la fama

La fama no es gloria, ahora di en el blanco

Solamente por ella

Y por surcar los mares sin crédito que no podemos pagar

Y por beber y por comer

Que joda, se metió la comida, la puta de mierda

La de la necesidad con precio impagable

Una vez vi a un hombre orgulloso de ser honesto

Con su camisa limpia, bien planchada y remendada

De la mano de su hijita que le decía

Que había pedido para navidad El regalo de comer tres veces al día ese año

Antonio Guigues Giese
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7 de julio de 2016

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Somos (2-7-2005)


Casi nunca hablo de ti.
Es más difícil contigo que con ellos, que son mi piel, son yo misma vestidos de minúsculas personas.
Ellos, que ya existían mucho antes de que los pensara.
Tú no.
Tú has entrado sin permiso, sin pasaporte, en son de paz pero armado de palabras, invadiendo mis fronteras y ocupando mi corazón.
Me has arropado con pedazos de ti y con los bolsillos llenos de recortes de tu pasado mezclados a los mios, un día viniste para llevarme lejos y ser lo que somos.

Somos la guerra desde el principio y la paz sin tregua,
somos un armario de tela y una cama pequeña,
somos un anillo de flores que era para siempre,
somos menos de los que habríamos querido.

Somos el espacio que abunda y que se regala,
los planes absurdos y los proyectos extraordinarios,
somos las decisiones que nos desnudan.

Somos los galeotes de un barco que naufraga
y los marineros que lo salvan atravesando la tormenta.

Somos las cosas que sabemos sin haberlo querido,
somos los viejos amigos y también los nuevos.
Somos el llanto y la risa,
el remordimiento a veces y una razonable añoranza.

Somos las cosas que nos hemos dicho
sentados en una roca al borde del lago,
o masticando kilómetros por la carretera.

Somos el teléfono que silencioso es desquite,
somos una copa de vino,
y el bisbiseo que atraviesa la oscuridad esquivando pequeños durmientes,
somos los labios que no se mueven porque se han entendido los ojos.

Somos los años que vuelan veloces,
los zapatos amontonados detrás de la puerta,
los vestidos de colores, las palabras derramadas,
las camas deshechas, los momentos fugitivos,
las premura, el cansancio, las largas noches,
los abrazos que no fueron y los besos olvidados,
los demasiados cafés, el sol en el patio,
el amor que ha decidido quedarse.
Después de tanto tiempo y sin embargo tan poco,
nosotros somos Casa.




Carmen Lozano
lalunaparttime.blogspot.it
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5 de julio de 2016

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No quiero ser tu mundo

No quiero ser tu mundo, no quiero que tu vida gire en torno a la mía ni viceversa.

No quiero ser tu mapa, ni dejar huella en tu camino.

Lo que quiero es que te pierdas, que indagues, que conozcas, que investigues, y que después de todo vuelvas a perderte y regreses a mí sólo para encontrarte, porque ambos sabemos que si en algún momento de la velada olvidas quien eres, yo puedo recordártelo sin fallas.

No quiero saber dónde estás todo el día, ni que vivas averiguando donde me encuentro, si por la noche vamos a tirarnos juntos en el parque a buscar diferentes formas en las nubes.

Quiero que salgas, que vivas y me dejes vivir.

Que vayas a bailar con tus amigos y me marques a las 4 de la madrugada, un poco ebrio, pidiéndome que vaya a buscarte porque confías en mí lo suficiente para hacerlo y que al llegar a casa me cuentes de la chica que te guiñó el ojo (solo para ponerme un poco celosa), aun sabiendo que esas cosas no te importan en lo más mínimo.

Quero salir a bailar contigo y besarnos a la mitad de una canción que para nada va con el ritmo de nuestros labios, pero que encaja perfectamente como melodía de fondo.

No quiero que seamos uno, o complementos el uno del otro. Quiero que seamos dos personas completas que son felices estando juntas, dos personas que pueden ser felices solas, a quienes les gusta la soledad por compañera, pero que prefieren hacerse compañía sólo porque se alegran el alma, porque se alegran la vida.

Quiero que pudiendo estar con cualquiera, prefiramos estar con nosotros.

Quiero que seas libre estando conmigo, y quiero ser libre a tu lado, pero sin llegar a los excesos, quiero ser libre estando junto a ti.

Y que quede claro, no quiero que mueras por mí, ni mucho menos. Quiero que vivas con mi cariño (que a decir verdad, es mucho).

No quiero celarte, eso no es lo mío, pero si llego a hacerlo espero no te enfades ya que seguramente tendré algún buen motivo (que al final solo resultará ser algún tipo de mal entendido).

Quiero conocerte más a fondo, conocer tus demonios y convertirme en mil de ellos, pero a pesar de todo, amar cada uno de tus monstros para que ninguno de ellos vaya marcado con mi nombre.

No quiero que olvides tu pasado o que el mío llegue a importarte, porque siendo honestos, de allí venimos y gracias a ello somos lo que somos. Pero tampoco quiero que vivas con preocupaciones debido a éste, arrastrando cadenas y condenas que crees deberle a la vida y por favor te pido, no me dejes arrastrar con las mías.

Y con el paso de los años, llegar a casa y saber que estarás ahí, esperándome, con un beso en los labios y una sonrisa en la mirada (de esas que no le otorgas a cualquiera, ni en momentos irrelevantes).

Y es que, ciertamente, el día que te miré tuve la certeza de que no serías cualquier cosa, no serías cualquier persona que se pasaba por mi vida a compartir una cerveza, tener una buena charla y despedirse. No. Me quedó muy claro que nunca seríamos dos extraños, nunca seríamos dos personas que se conocieron una noche en un bar y no volvieron a verse en otro lugar más que en sus recuerdos. Supe que volveríamos a vernos, pues sin saber de motivos ni circunstancias, mi corazón te había encontrado.

Quiero poder despertar y saberte a mi lado, y es que soy fanática de las noches con tu respiración de fondo; dormir y poder hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Y me encanta que no pretendas gustarle a la gente, pero me encanta que me gustes (sin siquiera tratar de hacerlo) en cada aspecto de la vida.

Y es que querido, siendo específica: yo no quiero ser tu mundo, solo tu parte favorita.


Samantha Cruz Perera



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2 de julio de 2016

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Encuentro


Me encontraba en el mostrador del hotel, esperando a que el recepcionista me diera la llave de mi habitación, debido al cansancio cerré los ojos, inhalando y exhalando profundamente, disfrutando del refugio que me daba la oscuridad de mis párpados, de repente, te sentí… abrazándome, la tela áspera de tu saco rozaba la piel de mis delgados brazos, olí… esa colonia de roble seco, escuché … esa voz que hacía palpitar mi piel… abrí los ojos y ví… nada, el chico del mostrador aún llenaba mi registro, me rasqué la nuca para disimular cualquier gesto extraño que haya hecho hace algunos momentos,  entonces el chico me preguntó: -¿Cuarto para uno verdad?- esa pregunta me respondió otra que me estaba haciendo desde hace algún tiempo: ¿En realidad existe este hombre con colonia de roble? , ante la respuesta de esta última, tomé el pequeño frasco de píldoras que estaba en el fondo de mi bolso, recogí la llave y me retiré a mi habitación. 

Jenifer Roa
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30 de junio de 2016

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A un pequeño paso.


Cambiando la hoja,
mirando hacia adelante,
poniendo los pies en el suelo;
comienzo de nuevo mi camino.

Tirando tus fotos, cartas,
regalos y el gran amor que
por ti sentía me aleje con la
cabeza en alto.

Aún pienso en ti, sueño
contigo y siento algo
por ti, pero eso no me
detiene estoy a un
paso de comenzar a
vivir de nuevo.

Tus palabras ya no
tienen sentido,
tu mirada ya no es
la misma de antes.

Un punto a mi favor
es el darme el valor
que meresco; amarme
es mi motor.

Aquellos besos ya se
han caducado.

Te quiero lejos,
realmente lejos
de mi corazón.

Y aprovecho este
instánte para
despedirme de ti.

        Claudia Galindo

http://trozosdemii.blogspot.mx/
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