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24 de julio de 2016

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Sabio Destino.



Todos los días pienso en ti,

cada minuto, cada segundo.


Ahora el destino me sorprende,

me rompe el corazón poniendo

frente a mis ojos la realidad,

presentándose con tanta

autoridad tan solo para decirme

que lo nuestro no puede ser

que tu corazón esta ocupado

por alguien más, que ni lo

intente, que eres feliz y que

yo tengo que buscar a

esa persona que complemente

lo que siento, que me he

equivocado al poner los

ojos en ti.


Que solo pasas el tiempo

conmigo; solo por pasarlo,

que si realmente me quisieras,

me amaras, no darías pie a todo esto,

o mejor aún estarías

conmigo y no con ella.


Me duelen las palabras

del sabio destino pero,

tiene razón, todo sera

mejor así; partir antes

de que mi corazón no

vuelva a latir.


Pero antes de irme quiero

que sepas lo importante

que has sido en mi vida,

que estoy agradecida contigo

y ¿por qué no?, con el destino

que te puso frente a mi

solo para contemplarte,

amarte y dejarte ir.


¡TE AMO!

Claudia Galindo
 
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19 de julio de 2016

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Miradas de Agua


Las miradas entre humanos. Las miradas entre hombres que nada se dicen con la voz. Las miradas entre dos seres que se encuentran en un lugar desconocido para siempre y allí se desnudan ante la eternidad, hombre y mujer. Las miradas que anticipan lágrimas que serán derramadas por la ciudad, siempre escondidas. La mirada de una madre a su hijo, fuente divina de energía interminable. La mirada de un pájaro desde algún otro espacio de consciencia; una mirada que llega y se va pero  que siempre estará. Los ojos, un espejo transparente quizás, que a veces nos transporta hacia nuestro interior pasando por el interior del otro. Parecieran reflejos de un mismo lugar, un lugar al fin compartido, por todos; una ciudad que transitamos solos pero en conjunto, como seres, como algos. Un espacio en el que todo es uno, y uno lo es todo. Un espacio donde nos encontramos todos como un único y maravilloso mundo interior. Las miradas entre el mundo; un mundo que se mira a sí mismo. Las miradas entre el vacío; un vacío que se recrea ante nosotros. Un escape a esos terrenos conocidos pero lejanos, oscuramente hermosos, brillantemente sobrios, tan complejamente simples.  Una fuga de este mundo hacia el misterio, hacia un río que nos arrastra y, cada tanto, nos hunde en sus aguas. Gritar debajo del acuario celestial para nunca ser escuchado; gritar frente a la muerte y la eternidad para ser diluido en agua de miradas. Correr de allí para aquí, correr de aquí para allí, entrar y salir sin saber cuándo el agua nos aplasta o nos deja. Correr entre las miradas de agua que nunca acaban.

Nicolas Luis Gibbs

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16 de julio de 2016

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Quiero vivir lo que ya viví


Cuando te vi instantáneamente observé lo particular de tu figura, no muy alto, no muy flaco, tu pelo parecía un poco desprolijo, incluso recuerdo haberte escuchado decir que no te peinabas nunca, riéndote como si tu indiferencia respecto de tu aspecto no fuera algo tan casual.

Bailabas como si ser el centro de atención hubiese sido una de tus principales prioridades, aunque a pesar de eso te escondías e intimidabas cuando una chica intentaba hablarte. La verdad no supe interpretarte. Lo que si supe desde ese instante es que deseaba con mis mayores fuerzas que agarres mi mano y nos vayamos de ese asqueroso lugar.

No fue tan fácil hacer que te des cuenta de mi gran pero disimulado interés, creí haberte mirado con entusiasmo varias veces, sin obtener ninguna respuesta física, motriz, señal de humo, nada en respuesta. Transcurrió la noche entre bailes patéticos y vergonzosos en mayor frecuencia. Entre vasos de vino y gotas que saltaban del el, divertidas, en dirección a los atuendos especialmente escogidos para la ocasión. Pensé en ese momento, que hasta el vino podría llegar a pensar lo idiotas que nos ponemos cuando lo tomamos; ahí fue cuando me di cuenta que yo tampoco respondía de mis actos y que si seguía tomando podía terminar de narices al piso, perdiendo mi corta posibilidad de conquista.

Fue en ese preciso momento que paso, al fin te diste cuenta, pensé, al fin!, en una mezcla de cansancio, ebriedad y ansiedad. Tal vez deba atribuirle al vino que hayas venido a hablarme, y a que sin darme cuenta nos hayamos dado un suave beso, con un previo juego en el cual vos soplabas mi ojo y yo actuaba adolorida por una molestia que no podía sacarme. Segundos después tome tu mano, y ya no pude desprenderme; en ese momento pensé, es mío, con tanta seguridad que no recuerdo si era yo.

Las historias de amor comienzan de las maneras más raras, estúpidas y retorcidas que podamos imaginar. Esta es una, muy breve e incluso hasta infantil, es más, en un punto lo éramos; pero no por eso menos profunda. Esta fue la única vez que amé. Dado ese comienzo uno podría pensar que no duró mucho, por el contrario los momentos de felicidad fueron eternos en mi mente, y todavía están allí más allá de la distancias. Es que el primer amor verdadero es único, y a veces tan único que te hace pensar que jamás vas a encontrar siquiera algo que tenga una pizca de esa sensación.

Ale Flores
http://secuelasdeflores.blogspot.com.ar/
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14 de julio de 2016

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No somos tan invisibles como los que son invisibles



Todos mentimos y para mejor nos mentimos

Yo también quisiera disfrutar las piernas abiertas

De la diva del cine

Esa facilidad cómplice que hace que nuestra incapacidad exista

Yo desde este anonimato

También quiero que mi cara sea famosa

No por la fama, no nos mintamos, no queremos la fama

La fama no es gloria, ahora di en el blanco

Solamente por ella

Y por surcar los mares sin crédito que no podemos pagar

Y por beber y por comer

Que joda, se metió la comida, la puta de mierda

La de la necesidad con precio impagable

Una vez vi a un hombre orgulloso de ser honesto

Con su camisa limpia, bien planchada y remendada

De la mano de su hijita que le decía

Que había pedido para navidad El regalo de comer tres veces al día ese año

Antonio Guigues Giese
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7 de julio de 2016

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Somos (2-7-2005)


Casi nunca hablo de ti.
Es más difícil contigo que con ellos, que son mi piel, son yo misma vestidos de minúsculas personas.
Ellos, que ya existían mucho antes de que los pensara.
Tú no.
Tú has entrado sin permiso, sin pasaporte, en son de paz pero armado de palabras, invadiendo mis fronteras y ocupando mi corazón.
Me has arropado con pedazos de ti y con los bolsillos llenos de recortes de tu pasado mezclados a los mios, un día viniste para llevarme lejos y ser lo que somos.

Somos la guerra desde el principio y la paz sin tregua,
somos un armario de tela y una cama pequeña,
somos un anillo de flores que era para siempre,
somos menos de los que habríamos querido.

Somos el espacio que abunda y que se regala,
los planes absurdos y los proyectos extraordinarios,
somos las decisiones que nos desnudan.

Somos los galeotes de un barco que naufraga
y los marineros que lo salvan atravesando la tormenta.

Somos las cosas que sabemos sin haberlo querido,
somos los viejos amigos y también los nuevos.
Somos el llanto y la risa,
el remordimiento a veces y una razonable añoranza.

Somos las cosas que nos hemos dicho
sentados en una roca al borde del lago,
o masticando kilómetros por la carretera.

Somos el teléfono que silencioso es desquite,
somos una copa de vino,
y el bisbiseo que atraviesa la oscuridad esquivando pequeños durmientes,
somos los labios que no se mueven porque se han entendido los ojos.

Somos los años que vuelan veloces,
los zapatos amontonados detrás de la puerta,
los vestidos de colores, las palabras derramadas,
las camas deshechas, los momentos fugitivos,
las premura, el cansancio, las largas noches,
los abrazos que no fueron y los besos olvidados,
los demasiados cafés, el sol en el patio,
el amor que ha decidido quedarse.
Después de tanto tiempo y sin embargo tan poco,
nosotros somos Casa.




Carmen Lozano
lalunaparttime.blogspot.it
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5 de julio de 2016

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No quiero ser tu mundo

No quiero ser tu mundo, no quiero que tu vida gire en torno a la mía ni viceversa.

No quiero ser tu mapa, ni dejar huella en tu camino.

Lo que quiero es que te pierdas, que indagues, que conozcas, que investigues, y que después de todo vuelvas a perderte y regreses a mí sólo para encontrarte, porque ambos sabemos que si en algún momento de la velada olvidas quien eres, yo puedo recordártelo sin fallas.

No quiero saber dónde estás todo el día, ni que vivas averiguando donde me encuentro, si por la noche vamos a tirarnos juntos en el parque a buscar diferentes formas en las nubes.

Quiero que salgas, que vivas y me dejes vivir.

Que vayas a bailar con tus amigos y me marques a las 4 de la madrugada, un poco ebrio, pidiéndome que vaya a buscarte porque confías en mí lo suficiente para hacerlo y que al llegar a casa me cuentes de la chica que te guiñó el ojo (solo para ponerme un poco celosa), aun sabiendo que esas cosas no te importan en lo más mínimo.

Quero salir a bailar contigo y besarnos a la mitad de una canción que para nada va con el ritmo de nuestros labios, pero que encaja perfectamente como melodía de fondo.

No quiero que seamos uno, o complementos el uno del otro. Quiero que seamos dos personas completas que son felices estando juntas, dos personas que pueden ser felices solas, a quienes les gusta la soledad por compañera, pero que prefieren hacerse compañía sólo porque se alegran el alma, porque se alegran la vida.

Quiero que pudiendo estar con cualquiera, prefiramos estar con nosotros.

Quiero que seas libre estando conmigo, y quiero ser libre a tu lado, pero sin llegar a los excesos, quiero ser libre estando junto a ti.

Y que quede claro, no quiero que mueras por mí, ni mucho menos. Quiero que vivas con mi cariño (que a decir verdad, es mucho).

No quiero celarte, eso no es lo mío, pero si llego a hacerlo espero no te enfades ya que seguramente tendré algún buen motivo (que al final solo resultará ser algún tipo de mal entendido).

Quiero conocerte más a fondo, conocer tus demonios y convertirme en mil de ellos, pero a pesar de todo, amar cada uno de tus monstros para que ninguno de ellos vaya marcado con mi nombre.

No quiero que olvides tu pasado o que el mío llegue a importarte, porque siendo honestos, de allí venimos y gracias a ello somos lo que somos. Pero tampoco quiero que vivas con preocupaciones debido a éste, arrastrando cadenas y condenas que crees deberle a la vida y por favor te pido, no me dejes arrastrar con las mías.

Y con el paso de los años, llegar a casa y saber que estarás ahí, esperándome, con un beso en los labios y una sonrisa en la mirada (de esas que no le otorgas a cualquiera, ni en momentos irrelevantes).

Y es que, ciertamente, el día que te miré tuve la certeza de que no serías cualquier cosa, no serías cualquier persona que se pasaba por mi vida a compartir una cerveza, tener una buena charla y despedirse. No. Me quedó muy claro que nunca seríamos dos extraños, nunca seríamos dos personas que se conocieron una noche en un bar y no volvieron a verse en otro lugar más que en sus recuerdos. Supe que volveríamos a vernos, pues sin saber de motivos ni circunstancias, mi corazón te había encontrado.

Quiero poder despertar y saberte a mi lado, y es que soy fanática de las noches con tu respiración de fondo; dormir y poder hacer contigo todo lo que la poesía aún no ha escrito.

Y me encanta que no pretendas gustarle a la gente, pero me encanta que me gustes (sin siquiera tratar de hacerlo) en cada aspecto de la vida.

Y es que querido, siendo específica: yo no quiero ser tu mundo, solo tu parte favorita.


Samantha Cruz Perera



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2 de julio de 2016

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Encuentro


Me encontraba en el mostrador del hotel, esperando a que el recepcionista me diera la llave de mi habitación, debido al cansancio cerré los ojos, inhalando y exhalando profundamente, disfrutando del refugio que me daba la oscuridad de mis párpados, de repente, te sentí… abrazándome, la tela áspera de tu saco rozaba la piel de mis delgados brazos, olí… esa colonia de roble seco, escuché … esa voz que hacía palpitar mi piel… abrí los ojos y ví… nada, el chico del mostrador aún llenaba mi registro, me rasqué la nuca para disimular cualquier gesto extraño que haya hecho hace algunos momentos,  entonces el chico me preguntó: -¿Cuarto para uno verdad?- esa pregunta me respondió otra que me estaba haciendo desde hace algún tiempo: ¿En realidad existe este hombre con colonia de roble? , ante la respuesta de esta última, tomé el pequeño frasco de píldoras que estaba en el fondo de mi bolso, recogí la llave y me retiré a mi habitación. 

Jenifer Roa
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30 de junio de 2016

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A un pequeño paso.


Cambiando la hoja,
mirando hacia adelante,
poniendo los pies en el suelo;
comienzo de nuevo mi camino.

Tirando tus fotos, cartas,
regalos y el gran amor que
por ti sentía me aleje con la
cabeza en alto.

Aún pienso en ti, sueño
contigo y siento algo
por ti, pero eso no me
detiene estoy a un
paso de comenzar a
vivir de nuevo.

Tus palabras ya no
tienen sentido,
tu mirada ya no es
la misma de antes.

Un punto a mi favor
es el darme el valor
que meresco; amarme
es mi motor.

Aquellos besos ya se
han caducado.

Te quiero lejos,
realmente lejos
de mi corazón.

Y aprovecho este
instánte para
despedirme de ti.

        Claudia Galindo

http://trozosdemii.blogspot.mx/
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27 de junio de 2016

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TOC


Todo comenzó cuando me equivoque escribiendo la palabra Shakespeare, me comí la h. me di cuenta de inmediato. Se como se escribe, solo que al parecer no presioné la tecla tan fuerte como debía.
Hice la corrección y presione la tecla enter para dar el santo de linea. Ahí empezó todo. sentí la necesidad de volver a escribirlo mal y luego volver a corregirlo. fue como una sensación de gran tensión interior, así como ahhhhhh. así que lo hice, lo escribí mal, luego lo corregí y listo, la sensación se había ido. Luego un punto final y computador cerrado, a hacer otra cosa.
La segunda vez fue parecido. Fue cuando estaba por salir de mi casa. Antes de salir me fije en que tuviera las llaves, ahí estaban, en mi mano. Eran mis llaves, eso era claro, pero por algún motivo no era tan claro. A ver... Tuve que hacer una pausa, mirar bien lo que tenia en mi mano, ¿eran mis llaves? si, lo eran. ok. esta bien, las guardo entonces. Pero para asegurarme las sacaré de nuevo. Ok, veamos ¿que tengo en mis manos? pues las llaves. Ahí están, ok, todo bien. Ahora, debo cerrar la puerta, pero... ¿tengo, acaso, mis llaves?; si, las he guardado en mi bolsillo, recién. Me fijé dos veces. Realmente las tenia, si las guarde recién en mi bolsillo. ok, ok. Pero debo cerrar la puerta y ese es el problema, si cierro la puerta y no tengo mis llaves quedaré atrapado. Estaré atrapado entre la puerta de mi casa y el porton del jardín. Quedaré atrapado en el jardín. Si cierro la puerta y no tengo mis llaves quedare atrapado, es un hecho, pero no tiene sentido. Recien revisé, dos veces, teno las llaves en el bolsillo. ok, ok, no tiene sentido, pero será mas rápido sacarlas de nuevo y volver a mirar, dos veces mas, luego una tercera vez, quizás y luego a cerrar la puerta.

Puerta numero uno; cerrada. Ahora debo abrir el portón. Es un gran alivio meterme las manos al bolsillo y encontrar mis llaves, eso realmente me tranquiliza.

No se que tipo de cosas seguirán pasando, pero me doy cuenta que no puedo controlarlo. Por un lado; menos mal.
 
Calaqueño Star
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