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30 de junio de 2016

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A un pequeño paso.


Cambiando la hoja,
mirando hacia adelante,
poniendo los pies en el suelo;
comienzo de nuevo mi camino.

Tirando tus fotos, cartas,
regalos y el gran amor que
por ti sentía me aleje con la
cabeza en alto.

Aún pienso en ti, sueño
contigo y siento algo
por ti, pero eso no me
detiene estoy a un
paso de comenzar a
vivir de nuevo.

Tus palabras ya no
tienen sentido,
tu mirada ya no es
la misma de antes.

Un punto a mi favor
es el darme el valor
que meresco; amarme
es mi motor.

Aquellos besos ya se
han caducado.

Te quiero lejos,
realmente lejos
de mi corazón.

Y aprovecho este
instánte para
despedirme de ti.

        Claudia Galindo

http://trozosdemii.blogspot.mx/
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27 de junio de 2016

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TOC


Todo comenzó cuando me equivoque escribiendo la palabra Shakespeare, me comí la h. me di cuenta de inmediato. Se como se escribe, solo que al parecer no presioné la tecla tan fuerte como debía.
Hice la corrección y presione la tecla enter para dar el santo de linea. Ahí empezó todo. sentí la necesidad de volver a escribirlo mal y luego volver a corregirlo. fue como una sensación de gran tensión interior, así como ahhhhhh. así que lo hice, lo escribí mal, luego lo corregí y listo, la sensación se había ido. Luego un punto final y computador cerrado, a hacer otra cosa.
La segunda vez fue parecido. Fue cuando estaba por salir de mi casa. Antes de salir me fije en que tuviera las llaves, ahí estaban, en mi mano. Eran mis llaves, eso era claro, pero por algún motivo no era tan claro. A ver... Tuve que hacer una pausa, mirar bien lo que tenia en mi mano, ¿eran mis llaves? si, lo eran. ok. esta bien, las guardo entonces. Pero para asegurarme las sacaré de nuevo. Ok, veamos ¿que tengo en mis manos? pues las llaves. Ahí están, ok, todo bien. Ahora, debo cerrar la puerta, pero... ¿tengo, acaso, mis llaves?; si, las he guardado en mi bolsillo, recién. Me fijé dos veces. Realmente las tenia, si las guarde recién en mi bolsillo. ok, ok. Pero debo cerrar la puerta y ese es el problema, si cierro la puerta y no tengo mis llaves quedaré atrapado. Estaré atrapado entre la puerta de mi casa y el porton del jardín. Quedaré atrapado en el jardín. Si cierro la puerta y no tengo mis llaves quedare atrapado, es un hecho, pero no tiene sentido. Recien revisé, dos veces, teno las llaves en el bolsillo. ok, ok, no tiene sentido, pero será mas rápido sacarlas de nuevo y volver a mirar, dos veces mas, luego una tercera vez, quizás y luego a cerrar la puerta.

Puerta numero uno; cerrada. Ahora debo abrir el portón. Es un gran alivio meterme las manos al bolsillo y encontrar mis llaves, eso realmente me tranquiliza.

No se que tipo de cosas seguirán pasando, pero me doy cuenta que no puedo controlarlo. Por un lado; menos mal.
 
Calaqueño Star
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24 de junio de 2016

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Un café para velar


Cual magma baboseando las paredes se escapaban las palabras en el tiempo. Uno hablaba del desierto y la arena ya golpeaba los ventanales y “¡qué calor viejo! Yo me acuerdo que en mis tiempos…” Pero uno también hablaba de los desastres que agitan al mundo europeo y de cómo caemos en espiral hacia la miércoles, mientras nos acariciaba la fresca respiración oscura del abismo en las nucas. No nos quedábamos allí tampoco: con los estómagos ya alimentados se rompía el silencio y las bocas ya libres volvían a balbucear. Ahora uno se tenía que ir hasta Viena y sus caballeros, dando paso hacia el frente y al costado, y dale nomás que acá las sonrisas las vamos a poner igual, haya motivo, cuento o no. La mesa se agrandaba y las voces ya eran gritos. El tiempo se alejaba mientras por mis espaldas la historia me vociferaba sensualmente sus cuentos. Cada uno con su mente en algún lugar y uno viajando a momentos que la memoria ha decorado con el tiempo, y cuán decorados tienen que estar para que las palabras sigan tropezando hacia un tiempo tan remoto y tan lejano como lo es el hoy. Que en los tiempos del viejo el espíritu era juguete de niños; que al hermano más grande se le pudren uvas en el placard y su repugnante olor ya nos alcanza; que un hombre se ha ido y nosotros acá, intercambiando mundos que nada importan. Qué macana viejo, un cuerpo se va y se acaban las ganas de pensar. Quizás a la esperanza la ilumina un viento atemporal; quizás en la muerte, finalmente, nos podamos encontrar. 
Nicolás Luis Gibbs
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17 de junio de 2016

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Habitación


En la soledad de esta habitación,
susurro tu nombre; en las paredes
estan marcados todos los momentos
que pasamos juntos, solo ellas
saben nuestro secreto.

Cada rincón de esta habitación
contiene todos y cada uno de
los sentimientos que mandaba
al aire cada vez que nuestros
cuerpos se conectaban, se volvian uno.

La última vez que estuvimos aquí
deseaba tanto que aquel momento
no terminara nunca, que por una
eternidad el tiempo pusiera una pausa
y no tener que llegar a este instante,
donde solo yo me encuentro
sentada en una habitación que ha
sido hurtada y privada de aquellas
emociones.

Emociones que piden a gritos
ser arrancados de estas paredes
que se han tornado tan sombrías.

Aquella luz que entraba por la
ventana; ya no se le ve más,
a dejado de entrar.

Ahora solo alumbran las pequeñas
lágrimas que bailan tristemente
sobre mis mejillas.
Claudia Galindo


http://trozosdemii.blogspot.com.ar/
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14 de junio de 2016

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Ocaso deseado


Navegando en esta tarde por el lago del pueblo, me siento triste pero tranquilo a la vez, la tarde es perfecta, además brindan un ambiente cálido esos dos soles que aún no se resguardan detrás de la montaña, el primero de ellos tiñe todo el lugar de colores vibrantes y fuertes, al igual que le otorga a mi piel este tono tostado.

El otro sol, tú, ser que ha iluminado mi caminar, mi sentir, mi pensar desde hace ya mucho tiempo.

No es necesario mover ni un poco los remos pues el viento me aleja cada vez más de las espigas de trigo que se encuentran en la orilla.

Observo mi reflejo en el lago y a un lado, nada…

Aquí en la tranquilidad absoluta del atardecer te observo por última vez, tocándote, sintiéndote como nunca lo pude hacer, tu blanca piel, tu pequeña nariz, tu cabello negro… me acerco lentamente para a esos labios, antes fruta deseada y prohibida, tratando de besar cada gota de perfume, risas y lágrimas que quede en ti, hasta arrancarte el último suspiro.

Una ráfaga de despedidas pronuncio, después, uno de los soles se esconde en el fondo del lago.

Observo mi reflejo de nuevo en la calma y por fin a un lado estás tú, solo que yo soy un reflejo en el agua, el cual se alejara en la vieja balsa y tú te quedarás por siempre, en el fondo, esperando mi regreso, como yo siempre te esperé.

Jenifer Roa



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12 de junio de 2016

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Guardia de museo.


Se trata de un guardia de museo que era muy activo para esa función, y quizás por eso su inconsciente no se resignaba a pasarse la vida dando vueltas sin ninguna novedad y sin ningún riesgo verdadero que neutralizar. Había sido muy aprehensivo, era definitivamente inquisitivo en el ejercicio de su labor, hasta el punto de haberse presentado reclamos por sus imprudentes decisiones. Por eso lo habían mandado a vigilar esa sala en la que había un solo cuadro, que si bien era importante, no tenía muchas visitas, porque estaba ubicada lejos de las otras y los visitantes del museo –como todos, siempre mezquinos con el tiempo- preferían las que tenían varios cuadros y no las que tenían uno solo. La dirección lo había enviado ahí puesto que en una sala con pocos visitantes era más improbable un acto idiota. Era, sin lugar a dudas, una sanción. Ese día, al igual que todos, habían llegado pocos visitante a la sala, como siempre muchos de ellos al ver que había un solo cuadro se devolvían tras cruzar el acceso, seguramente pensaban que se había equivocado y que era una sala en proceso de montaje. Sin embargo ese tipo había entrado y lo había hecho de forma extraña, parecía turbado ¿Será que quiere hacer algo raro, pensó? Bah, seguro son locuras mías. El sujeto tenía toda la pinta de un intelectual: lentes, suéter con cuello subido, maletín en bandolera, libros, una imagen muy distante de los gamberros que suelen destruir con el propósito de enviar un mensaje (el mensaje de que son imbéciles, desde luego). Lo miró fijo con el rabillo del ojo, era sin duda extraño que habiendo solo un cuadro el visitante no se dirigiera directo a él y diera un rodeo innecesario siguiendo el sentido de las agujas del reloj. ¿Será posible, pensó otra vez? Así que el guardia, con el paso preocupadamente despreocupado, comenzó a circular siguiendo al sujeto con el rabillo del ojo mientras pensaba, ¿pido refuerzos, le aviso a alguien a través de la radio? Sería una estupidez, razonó. Si quiere atacar el cuadro, con ello lo alertaría, incluso si lo revisamos y tiene algo cortante nada asegura que lo usaría para dañar. No tiene pinta de gañán. Para avisar sin que él se dé cuenta tendría que salir de la sala, y si al salir daña al cuadro, ahí si que la embarro. Aprensivo con atacantes imaginarios y negligente con atacantes reales, seguro que me ponen de patitas en la calle. En verdad lo mejor sería que tratara de dañar el cuadro y que yo lo pudiera impedir, ahí me gano el cielo, y la dirección se daría cuanta que no soy tan idiota, y que más vale ser aprehensivo – en cuyo caso a lo más llega un reclamo- que no serlo y sufrir la consecuencia de la pérdida de una obra además irrepetible. Pasaría de ejemplo de tonto a modelo de eficiencia, tan solo por un resultado. El resultado determina todo se dio cuenta, y por minutos de forma extraña vio similitudes con el destino de los entrenadores de fútbol. En eso se dio cuenta que la gloria dependía de su reacción rápida en fracciones de segundos, si se adelantaba lo espantaría y si se atrasaba ya sería tarde. Sería raro que este tipo intentara hacer algo, pero pareciera que tiene una mirada extraviada. ¿Será un loco? Habían pasado seguro no más de 2 ó 3 minutos pero para él pareciera que eran 20 ó 30, ¿sería él el que se estaba volviendo loco? Es raro que este sujeto no vaya directamente a ver el cuadro ¿qué hace? En ese instante, cuando el sospechoso estaba de espaldas, sintió el escalofriante e inconfundible sonido de un corta cartón al que se le saca el filo de su prepucio. El sujeto estaba a dos pasos de la obra y con el brazo extendido podía llegar a ella y el guardia no alcanzaba, ¡¡¡no alcanzaba a llegar!!! Sintió que todo estaba pasando en cámara lenta, y lo único que atinó a gritar, con toda la fuerza que pudo es ¡¿qué haces hijo mío?! En eso el sujeto giró la cabeza, lo que le dio el segundo que necesitaba para abalanzarse sobre él. No sabe si fue por usar la expresión “hijo mío”, que en si misma expresaba cariño a pesar que le fuera obviamente completamente indiferente, que el sujeto comenzó a balbucear, yo la quería, yo la quería… ¿A quién? ¿Quién eres? Me dejó, me quería matar, pero eso no lo sabría nadie. Soy profesor de arte, y más terrible que la muerte real es morir en vida, matar lo bello….mi vida es una mierda, es peor matar lo bello que matar la mierda…si me hubiera matado, nadie lo sabría……nadie lo sabría…..

Ringgggggggg

En eso sonó el despertador. Otro día de trabajo Llevaba mucho tiempo en esa sala cuidando ese único cuadro, ya era tiempo de pedir un traslado.

Eduardo Riquelme

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8 de junio de 2016

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Dime vida mía si existes

Dime vida mía, dime en donde estas, dime que es lo que escuchas dime que es lo que ves.
En medio del inestable universo, en medio del inmóvil argumento de sentir que vida no estas, ¿vida dónde estás? ¿Vida quién eres? ¿Cómo buscar algo que sientes que no conoces? Pero, ¿cómo no conocer si es parte de ti? Sigues aquí con un hambre feroz de saber, pero sin poder mover alguna de tus fuerzas motrices, las cadenas están ahí, y la comida en frente de ti, ¿cómo comer si no me puedo mover? ¿Vida mía dónde estás? Voluntad mental sobra, pero voluntad física me huye, las palabras de la mente se las lleva la imaginación y llegan a perderse en el laberinto de la desesperación.
…Ya no es suficiente la voluntad mental, que pasa cuando habitas una casa que sientes que no debería ser tuya, ¿Qué pasa cuando anhelas no tener casa?
La lucha constante entre el bien y el mal, no es un cuento de historia, es la realidad, ¿qué sucede cuando eres las dos partes? Eres la versión Dios y la versión Diablo en una misma persona, todos tus actos definen que parte eres en cada momento, tus emociones te describen ante la gente, ¿eres Dios o eres Diablo? Y cuando te sientes más Diablo que Dios hay remordimiento por ser mala persona. Pero cuando te sientes más Dios que Diablo existe la culpabilidad de que no puedes ser perfecta por los momentos que viviste como Diablo. Y, ¿cómo ganar una batalla contigo misma? Como pelear contra algo que no vez pero que si sientes?, y te sientes a ti mismo siendo dos consumiéndose uno al otro, y al final queriendo ser la parte buena porque es así como sabes que obtienes mejores resultados, pero no puedes, como desligarte de tu propia naturaleza? ¿Cómo separar tu espíritu atrapado de tu mente? A caso, ¿solo es a través de la muerte? Como cuando se desliga el alma del cuerpo.
Pero y después de la muerte sigue existiendo Dios y el diablo, solo que la decisión queda solo en una: Dios o el Diablo, aquí ya no hay combinaciones de ambas partes. Aun hasta la muerte hay que elegir. El final no es realmente el final, sino el comienzo de la misma historia una y otra vez.

Yazmín Castruita.

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4 de junio de 2016

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¿Cómo puedo Saber de ti?





Sé que estas, pero no sé cómo.
Sé qué haces, pero no sé que
Sé que vives, pero no sé cómo.
Sé que sales, pero no sé a dónde.
Sé que ríes, pero no sé de qué.
Sé que sueñas, por no sé de qué.
Sé que lloras, pero no sé por qué.
Sé que sientes, pero no sé cómo.
Sé que amas, pero no sé a quién.
Sé que odias, pero no sé por qué.
Sé que hablas, pero no sé con quién.
Sé que vives, sientes, amas, lloras, ríes, sueñas, pero no conmigo.
¿Cómo puedo saber de ti? ¡Muero por saber!






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2 de junio de 2016

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Lectura. Pintura y locura...


Anoche o ayer retome un libro de suspenso, policial, dice en la tapa, el autor me asombro es músico, compositor además pinta pareciera todo un artista. Seguí leyendo esperando toparme en cada frase en con el primer muerto y con las armas. La noche la oscuridad, los gritos y muchos ruidos misteriosos, lugares y personas no conocidas, pero eso no encontré. Ahora mi mente ya me ubico, es una noche fría y oscura de Nueva York aunque supongo será como cualquier noche fría y oscura en cualquier otro lugar, estamos en una habitación. Un hombre, de rodillas en un blanca tela, suave, firme en el piso, él, es el pintor, un raro, uno de esos que no sabe porque o para que esta en este mundo, más atrás ella.

Él no sabe su nombre, entra la luz de la luna por los ventanales, solo esa luz.
Junto a ellos desnudos, pintura roja, azul y la tela. Desnudos los dos, él aún no sabe cómo se llama ella, pero podría describir su cuerpo, aun sin la luz de la luna, aun sin tocarla con los dedos.

Siguen ahí, la tela , la pintura, la locura, la combinación cósmica del todo y de todo y ellos desnudos, sin decir una sola palabra se visten del color, no sabe su nombre, no sabe de su vida, de sus muertes o de sus suspiros tampoco sabe de sus lamentos o a que saben sus gemidos. No sabe nada de ella y así en silencio plasmaron con pintura, un eterno amor, que solo existió la eternidad que duró el deseo.
Inmortal, sucia, marcada, ausente de pureza, con pintura y con locura, pero sacra, permanece la tela y la luna.

La noche negra ya no está y ella sin nombre tampoco. Él sin deseo observa la tela, como permanece firme en el piso, inseminada de placer, de eterno y efímero amor. Un sonido extraño recorre la habitación, es la ciudad que habla y despierta la mente de los audaces ausentes.
 
Ross Ve
 
http://ross-mundoraro.blogspot.com.ar/
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