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29 de julio de 2015

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Agujeros


El vaso sobre la mesa, en el vaso dos dedos de ginebra, su mano aferrando el vaso, su mirada trascendiendo el cristal como queriendo adivinar a través de la contemplación la fórmula química del líquido mortecino que se estaba por tomar. Un sonido burlesco e insistente haciendo eco de paredes hacia dentro, de paredes hacia fuera... un indescifrable concierto. El sonido se dejó oír tres... cuatro... cinco veces antes de que su receptor se decidiera a contestar. 

“Un poco más y hago un pacto con el diablo. ¡¿Cuándo se cansarán de exprimirme los bolsillos?!” 

Se quejó antes de levantar a desgana el auricular: 

– ¡Si llama para cobrar algo, el que paga no está! –soltó de mala gana. 

– ¿Papá? 

– ¿Niña? 

– ¿Y quién más? –Sonrisa queda del otro lado del auricular–. A propósito de cobrar... –el hombre retiene un suspiro– me debes un recuento de los dos últimos meses con un reporte minucioso de tu salud y encima me explicas por qué no me has contestado las llamadas hasta hoy. 

Silbó sorprendido. 

– ¡En mis tiempos los que debían rendir cuentas eran otros! ¿Tú cómo la llevas? 

–Mejor, ahora que te escucho. ¿Vas a decirme cómo estás o seguirás dándome rodeos? 

– ¡Si tenías con preguntar! Estoy... bien. 

– ¿Por qué no me atendías las llamadas? 

– Voy y vengo, pequeña. Casi no estoy en casa. ¿La deuda incluye un itinerario de mi paradero? 

Se acumulaba el vacío a través de las líneas...

– ¿Papá? 

– ¿Ah? 

– ¿En verdad estás bien? Quiero decir... ¿vives bien? 

– ¡Ja, ja, ja! –Fingió carcajearse– Pero, niña, todavía te queda padre para rato, si es a lo que te refieres. –Del otro lado un silencio vacilante–. Se está muy bien acá, te lo aseguro. El lugar es modesto, el balcón principal da a un jardín primoroso con una fuente en medio cuyo manar de agua fresca acompaña a intervalos a los aspersores que lo riegan. Se está tan bien respirando siempre el olor a tierra mojada y oyendo las óperas de Vivaldi de quien es fanático uno de mis vecinos y que se filtra melodiosamente por las paredes. Yo por las noches, entre el sonido del agua y la música tan magistralmente entonada, duermo igual que lo hicieras tú desde tu cuna hace un par de décadas. Estoy bien, en serio, es una lástima que no puedas venir a comprobarlo por ti misma –un alivio, pensó– y así quedarte más tranquila. 

–Mmm... 

– ¿Necesitas que jure sobre una biblia para dar mi testimonio por cierto o quieres creerle así no más a tu viejo? 

– ¡Vamos, papá! –se quejó ofendida y luego replicó–: ¡Que todavía no ejerzo! 

Ambos rieron cómplices o simularon hacerlo. 

Minutos después... El teléfono de vuelta a su puesto, encima del teléfono una mano descansando, sobre la mano la mirada absorta de ella parecía querer traspasar con rayos X su piel. Alguien instándola a ocupar no solo en cuerpo su lugar en la realidad, la hizo reaccionar. 

– ¿Y? 

–Ni porque estoy mayor deja de echarme cuentos –respondió ensimismada–. 

– ¿Pero está bien?

–Él dice que sí... 

– ¿Y qué pasa? ¿No le crees? 

Levantándose rauda de la silla que ocupaba, negó colmada de frustración y se alejó sin mediar palabra. 

Cruzando una barrera de tiempo de casi siete horas de diferencia, el hombre se liberaba pausadamente del suspiro contenido antes de finalizar la llamada bebiendo de un trago los dos dedos de ginebra que se había preparado en el único vaso sobre la mesa. Se acercó al balcón que en ese momento no era más que una pequeña ventana y la cerró de tajo para no tener que respirar efluvios úricos y al mismo tiempo para otorgarle algo de privacidad al mendigo que aflojaba sus esfínteres regando los pies del único poste que iluminaba la calleja. Su vecino del piso de arriba empezaba a entonar por milésima vez el repertorio de su inspiración que siempre se renovaba según los grados de alcohol en su organismo y al unísono su vecino del cuarto próximo le hacía los redobles moliendo a palos a su mujer. Dentro de poco se sumarían a la orquesta los gritos gatunos de la fulana de enfrente, que maullaba con mayor o menor vehemencia de acuerdo a la disponibilidad monetaria de su cliente.

Se recostó para descansar el cuerpo extendiendo la reciente conversación en sus pensamientos. Entre el olor a humedad que le corroía las fosas nasales y la cacofonía de sonidos que se filtraba por las paredes no esperaba pegar un ojo, así que aprovechó la presencia del insomnio que se mantenía a su lado como buen y fiel compañero. 

–Me ha dicho que está “mejor”, ¿lo has oído?

¡Ahhh!, ¡sí... síí...! ¡Ah-ahh...! ¡Ohh-sí! ¡Sííí! –le respondió desde enfrente.

Ante tanta efusividad, se recreó imaginando que la gata tendría esa noche para más que un vaso de leche.

– ¿Sabes qué estoy pensando? –continuó.

¡¿Ah, sí, tú piensas, puta?! –Un sonido seco retumbó en la pared del cuarto próximo replicándole, junto con un alboroto de muebles que se arrastraban y cacharros que se quebraban, si es que ya no estaban rotos...– ¡Así que tú piensas, ¿eh...?! –Hicieron eco otros dos enérgicos y alarmantes golpes contra el tabique, seguidos de lloriqueos y desgarradores alaridos–. ¡¿Qué te pensaste, pobre mujerzuela?! 

Se entristeció un poco más, si cabe, mezclando su pena con la ajena antes de contestar:

–Que si hay algo que realmente goza de bienestar son las mentiras. 

Viiiva’l día i jus mentiras... Viiiva’l tempo i jus tormeeento –le replicó en un gutural alarido desde el piso de arriba–. Viiivo aldiendo e’injuticias... Viiivo a rato y lego mueeero...

– ¡Ah, somne, cuánta razón tiene ese Viva’ldi! –exclamó refiriéndose primero a su mal llamada ausencia de sueño y después, al borracho que se alojaba arriba, a quien había apodado de esa forma por el enunciado invariable que daba comienzo a su desafinado lamento–. Por lo menos no le he mentido en algo a la niña. A mí sus recitales me gustan.

Suspiró y bostezó de buen grado mientras oía:

Viiiva’l diaaablo ca’-quí vive... Viiiva’l diooos a quem no rezo... Viiivan mi’ meeeserias toas, que so lo úúúnico que tego...


Aldo Simetra


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27 de julio de 2015

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Sin título


A buena hora he sabido, que soy una mujer cambiante. No cambiante, como ustedes los hombres suelen asociar con el humor. Soy cambiante, en el aspecto que he encontrado mi camino, y piso en falso cuando alguien me acompaña. La gente distorsiona la realidad, y, también puedo decir que lo he hecho y lo hago.
Sin embargo, al pensar, y al rechazarme, no suelo quererme. Y me repito: ¿Qué tanto hago o que gestiono para no concebir una amistad duradera?. A buena hora he sabido, que soy yo, quien no se permite conversar, salir; enamorar.
Pasará el tiempo. - repetía con insinuación.
Revoloteando mis cabellos al sonido de mis uñas chocando contra los horrores del ayer.
Hay momentos donde puedo mirar el cielo y no parpadear, esa fuerte sensación de lloriquear se la llevarán las nubes para al siguiente día mojarme de aquellas gotas frías.
Uno construye los cimientos donde pasó los días de verano.
El amor se vuelve vecino de lo cotidiano y el horror se encierra hasta tu primera preocupación.
Los bares ahora están solitarios y hay algunas cosas que ya no puedo arreglar. 
 
Arihagne Toledo
 
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25 de julio de 2015

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Si, me siento mal y a veces me siento mal en tu nombre


¿Por dónde empezar? No diré que te extraño, tampoco que me haces falta porque no estoy segura de que siga siendo cierto. Pero la verdad es que aún pienso en ti de vez en cuando y a veces duele… a veces da igual, a veces me da esperanza, a veces me da coraje. Ojalá supiera. En ocasiones me siento rota y vacía y no sé por qué, no sé quien tuvo algo que ver. Ha sido difícil, extraño y complicado, y de vez en cuando me paro a preguntarme qué fue de ti. Hay como 20 canciones de desamor que me recuerdan a ti, como 2 de amor que también lo hacen y se me ocurren mil palabras pensando en ti. Demonios, a veces quisiera que fueras él. A veces necesito a alguien que no sea como tú.
Me pregunto cuál fue el motivo por el cual te cruzaste en mi camino, pero sobre todas las cosas me pregunto si aún te acuerdas de mí, porque puedo jurar que ya lo veía venir, sin embargo, es mentira. La verdad es que nunca vi venir tu definitiva partida. A veces sueño que regresas y a veces sólo deseo haberme despedido. También me da por desear haber hecho las cosas distintas, haberte aprovechado más; porque a veces me siento convencida de que sentí algo fuerte por ti… y en esos momentos me arrepiento.
No sé qué esperaba, ni que buscaba pero no me estaba gustando lo que ocurría entre nosotros. Siempre creí merecer alguien mejor que tú pero en el fondo pensaba que encontrarte había sido por algo. Tal vez la manera que la vida tenía de mostrarme lo inesperado, ¿era también para decirme que los finales felices no lo son como tal? Sé que la vida es posible sin ti, no sólo eso, tiene el potencial de ser buena. Porque cosas como tú se superan. Siempre hay alguien, siempre habrá algo más.
Lo que no regresa es lo que fui. Es una historia sobre la pelea interna de dos partes, una fría soñadora y una realista. ¿Cuál de las dos te dejó entrar? La realista esperaba a alguien con defectos, que no parara mi corazón pero que se quedara. Ella creía en lo académico, lo laboral y en que los esfuerzos valen la pena. Ideaba una familia, poder ayudar y simplemente ser uno más. Mientras que la soñadora quería algo más fresco, un esfuerzo que al mismo tiempo pudiera disfrutarse, quería hacer algo importante, escribir, diseñar, enseñar, estudiar, cumplir sus caprichos y conocer el mundo. Quería ser ella misma, saber decir que no, gritar y mandar lo desagradable al carajo. Y conocer a alguien que lo significara todo.
La realista dijo que estaba segura contigo, era sencillo y conocía las reglas. Simplemente había que intentarlo… la otra cree que ella se equivocó por completo. La soñadora quería botarte. Tal vez debí luchar, pudo ser momento de arriesgarme aunque eso pudiera hacerme quedar mal y equivocarme. Me encantaba tu sonrisa y casi todos los momentos que tuvimos juntos fueron buenos, me ponías nerviosa y era gracioso lo torpe que me ponía contigo. Recuerdo casi todo, todas esas horas viajando a tu lado, ¿sabías que era algo que siempre había querido hacer? Me gustaba escucharte y el mundo que me prometiste era el sitio favorito en mi mente. Te creí cada palabra porque sonaban muy bien. Fallaste a tu palabra y rompiste cada una de mis ilusiones con tus actos. A pesar de todo me encantó conocerte, amé el poco tiempo que tuvimos y lo que sea que compartimos. Me enamoré de ti y me dolió por mucho tiempo, pero se sintió tan bien que a la fecha me gusta pensar en ti.
Pero me he dado cuenta de que he sido una inmadura… y madurar significa aceptarlo. Perdí. Me mata decirlo pero perdí y no hay semana que lo olvide. Hay días en que quisiera que regresaras pero hoy no, hoy digo que no importa si la realidad gana o si los sueños realmente ocurren, quien sabe…

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23 de julio de 2015

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Lo que quedó


Descubrí en cada uno de sus abrazos, la magia del afecto. En cada beso, derroché pasión y me encontré con el amor el día que lo vi partir feliz.

Sabía que mi vida sería diferente pero nuestro recuerdo quedaría intacto. No tengo la certeza de lo que pasaría si volviera a estrechar una vez más su cuerpo, no sé si volvería a perderme en su calor. Ese calor que tantas veces me fundió, el calor que me llenó de aliento, el calor que creí necesitaba para vivir.

Volví a encontrarme a la vieja amiga del espejo, aquella que siempre se burló de mí, de mis travesuras de niña, de mi falta de cordura y de mi esencia que no se va. Me cuesta echar fuera el fantasma de mis entrañas, el que me saluda cada mañana y me dice ¿qué tal? es tal el cinismo que me hace temblar y sin embargo, me muestra su mejor sonrisa, siempre tan natural, como si yo no supiera cuál es su finalidad. Se atreve a mirarme con seguridad, es inevitable pensar que ha ganado sin batallar.

Aprendí a lidiar con mi vicio y de cada error guardé la hazaña, al robarle un trozo de aire a mi alma, el hueco se volvió roca, roca que se convirtió en fuego, en fuego que arde y me hace ser quien soy… agua serena que corre como brisa de viento, que se pierde en el roce de los árboles, que se ríe de la inmensidad del mar, soy fuerza que vive en la risa de un pequeño, soy la esperanza que queda al final de un sueño, soy aquella historia que recordarás y sonreirás...

Edith Regalado
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21 de julio de 2015

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No llego a la hora

No llego a la hora que debió llegar. Quizás se encontró con algún inconveniente en el camino.
Una marcha o protesta no puede ser, no duran hasta entrada la noche. Me preocupa porque no se sí haré el café ahorita porque se va a enfriar! Sirve que prepararé un poco de cena por si llega hambriento. Ojala haya vendido todos los costales,así comprara los pollitos para el corral .Ya para la fiesta estarán grandes y los comeremos.
Ya paso media hora, ¿En donde estará? Los mas jóvenes hoy en día usan eso que se llama celular pero nosotros que sabemos de esas cosas. Pero hubiera sido mejor saber, así podría preguntarle si ya va a llegar y no este todo frío.
Ya llegaste! Te tardaste mucho en llegar! Pero me hubieras dicho que cuando ibas a tomar el camión para Oaxaca era la ultima vez que íbamos estar con los apuros de preparar el desayuno, contar las monedas para llevar cambio y no se hagan los tontos con los billetes. Me hubieras dicho que ese era el ultimo disgusto sobre que ni uno de los dos se apura como debe ser. Que iba a ser la ultima vez que cuando ibas a una cuadra te voltearías a ver a la casa y dirías adiós.
Pero ya estas aquí! Te veo ahí tieso. No eres el mismo de ayer. Aunque hay café y pan caliente. Aunque todos se a comidieron para dar la cena a los que vinieron a verte. Tu estas frío. Y no porque lo decidiste tu. Sino porque alguien que te vio no quiso detenerse. Prefirió que tu te detuvieras. Prefirió detener tu mundo y así también el mío.

Esdras Hernández Argueta




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18 de julio de 2015

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Lily Mod


Ichiro dejó escapar una lenta bocanada de humo hacia el techo y las volutas reflejaron las multicolores luces de neón que se colaban a través de la ventana. Giró la cabeza sobre la almohada y observó con deleite el rostro que descansaba junto a él. Unos ojos rasgados de un verde imposible le miraban fijamente. En el hombro desnudo de la chica, un extraño tatuaje de líneas verticales y letras parecía haberse borrado en parte, permaneciendo tan sólo las que formaban un nombre: “LILY MOD”.

—Lo he estado pensando Lily… Estoy harto de pagar por cada cita, como si esto no fuese más que una transacción económica. Pero sobre todo estoy harto de tener que compartirte con otros tíos… Tengo un poco de dinero ahorrado y… he tomado una decisión: voy a hacer que seas sólo para mí.

Por toda respuesta, dos brazos femeninos se enlazaron en su cuello y un cuerpo cálido se movió bajo las sábanas para colocarse sobre él. En aquel rostro perfecto se dibujaba una sonrisa sugerente y las luces de neón hacían brillar sus ojos de un rojo imposible. De nuevo, como todas y cada una de las veces que había solicitado el servicio de “Lily Mod”, Ichiro sintió la urgente necesidad de poseerla por completo, de ser el único dueño de aquella infinidad de sensaciones que su cuerpo prometía y que, en sus breves encuentros semanales, tan sólo podía adivinar. Él era consciente de que la decisión que había tomado le arruinaría casi por completo, y que tendría que renunciar para siempre a aspirar a algo mejor que aquel cochambroso apartamento del nivel 5, pero también sabía que ya no era él quien llevaba las riendas de su destino.

Dos semanas más tarde, llegaba al apartamento de Ichiro un enorme cajón con el remite de Robotic Pleasure, S.L. En su interior, entre papel de burbujas y bolitas de poliespan, un sofisticado modelo femenino a escala real, con un juego de ropa interior, traje de noche y complementos. En su hombro, un código de barras y, bajo él, la leyenda, “CALL-GIRL. SYNTHETIC MOD.361”.

Ichiro, con los ojos chispeantes de deseo y una apremiante sensación en la entrepierna, extrajo el “CD” con las instrucciones y se dispuso a programar su nuevo juguete, con todas las opciones incluidas activadas, en una configuración totalmente personalizada e individualizada. Aquellos androides, de piel sintética y sistema térmico incorporado, costaban una pequeña fortuna, pero a cambio, ofrecían una vida sexual, e incluso afectiva, plena, con todas las opciones imaginables a disposición del cliente, muy lejos de la versión limitada de alquiler, aun teniendo en cuenta las modificaciones que cada usuario hubiera podido introducir en el software básico con el fin de desbloquear características especiales.

Esa misma mañana, en el departamento comercial de Robotic Pleasure, analizaban los resultados del último ejercicio, bastante sorprendidos con el éxito del modelo 361, ya que, siendo el más antiguo de sus prototipos, la venta de la “versión completa”, había superado de forma espectacular a la versión “trial” comercializada a través de la red prostibularia.

La noche de fin de año, el androide conocido entre sus clientes por Lily Mod, acudía a su último servicio, pues con la llegada del Año Nuevo, aquel modelo sería reemplazado por una nueva versión “trial”, con renovadas funciones de empatía y fidelización, que sin duda aumentarían los beneficios de sus promotores. Sin embargo, en la madrugada del día siguiente, su número de bastidor no figuraba en las entradas de la planta de reciclaje, el lugar donde debería haberse presentado al finalizar su turno. Algo que, por otro lado, era bastante habitual, pues muchos androides descatalogados eran vendidos por piezas en el mercado negro o reconfigurados por algún usuario de forma fraudulenta para otros usos. Pero el caso de “Lily Mod” era distinto y, de alguna forma, único hasta entonces. Un fallo en el “reseteado” periódico y la manipulación de miles de clientes al introducir sus propios parámetros en los sistemas de memoria y los niveles de respuesta, habían dado al androide una personalidad propia, capaz de procesar razonamientos de forma autónoma y, en definitiva..., de pensar.

Dos días después, Lily Mod contemplaba el horizonte desde el muelle, ajena al viento helado que recorría la bahía de Tokio. El vello de sus brazos se erizaba. Probablemente no era más que el efecto de un estímulo térmico en su neurosistema cibernético, pero tal vez,… y sólo tal vez, podría ser la respuesta de su piel a nuevas sensaciones... Sus ojos, de un azul imposible, reflejaban el mar.
 
Isidoro A. Valcárcel
http://cuentosnaweb.blogspot.com.es/
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14 de julio de 2015

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Superar


He llegado a la conclusión de que no podemos apresurar los procesos de la vida y lo mas gracioso es que; en la vida todo es un proceso. Eso de que la paciencia es una virtud no puede ser más cierto; y llega a cansar repetirlo, o al menos a mi me canso cada vez que mi papá me lo decía; cabe destacar que soy una persona impaciente. Si por alguna razón tengo que esperar la llegada de alguien, no soy capaz de esperar sentada y suelo muy habitualmente ir en busca de este; es decir como llamamos popularmente; voy y lo "topo".
Pudiese dar miles de ejemplos más sobre cuán impaciente he sido en mi poca vida pero, prefiero dirigir ese tiempo a escribir lo que aprendí recientemente... Si miramos atrás y recordamos quienes éramos hace algunos años, incluso meses; podemos notar cuán diferentes eran nuestras personalidades, preocupaciones, problemas y hasta anhelos. Todo esto cambio por procesos que hemos vivido en todo el tiempo que transcurrió desde esa epoca hasta el presente; podemos llegar a vernos ridículos o por lo contrario; sentirnos ridículos ahora. Lo cierto es que sea cual sea la forma en la que nos vemos, esto posiblemente cambiará por el simple hecho de que un proceso esta sucediendo en este momento. Mi proceso ha sido doloroso, como pocas veces me ha lastimado la vida; esto acompañado de una gran nostalgia, al saber que a esa persona a quien recuerdo se le veía feliz a menudo. No es que ya no lo sea pero, esa era libre; se puede usted estar preguntando ¿Cómo hace para soportalo?
No lo hago, día a día me duele; lo recuerdos invaden mi mente muy seguido; y todo a mi alrededor se hace familiar a mi pasado. Pero algo sé y puedo asegurar; el dolor que siento todos los días es menor al que sentí; los recuerdos ya no duran tanto; y conforme pasa el tiempo relaciono mi entorno con otras historias. Pudiese volverme loca buscando olvidar quien fui; aunque no me hubiese servido de nada hacerlo. Pudiese aparentar que no extraño lo que era; y solo me hubiese engañado. En cambio puedo aceptar mi dolor, mis recuerdos y mi pasado; dejando que el tiempo como la vida misma sane mi dolor; cambie la forma en la que veo mis recuerdos y me haga superar mi pasado. Todo en un proceso al cual no puedo "topar" y me corresponde esperar que el llegue hasta mi; así que la respuesta a la pregunta es:

No intento entenderlo; solo acepto que algunas situaciones no tienen sentido
No intento cambiarlo; solo acepto que nada se mantiene intacto sin cuidado
No intento superarlo; solo acepto que algún día esto ya habra sucedido.

 María Herrero
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4 de julio de 2015

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Hazme feliz

Tus zapatos juveniles, tu blusa transparente y ese jeans que doblas en los tobillos mostrando sutilmente tus calcetas color celeste.
Caminas bonito y tu lengua trae al mundo…Al menos el mío.
Tus ojos se camuflan con los arboles y tu piel clara, suave y pecosa jamás se podría comparar con nada. Siempre me acordaré que decías que eras hija de la luna, quizás era cierto pues eres igual de hermosa que ella.
Suelo acordarme bastante de la primera vez que te vi… Estabas con tus ojos rojos, linda y llevabas puesta esa libertad que te caracteriza.
Fui feliz porque te encontré.
Fui feliz porque me encontraste.
Pero en un instante de lucidez llega a mí una ola de pensamientos y uno de ellos es que ya no estás.
Y si a ratos me recuerdas te pido que sonrías al hacerlo porque yo lo hago todo el día cada día
Y si te pregunto si me recuerdas dime que si, engáñame, hazme feliz.

Ivanka Marino.
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2 de julio de 2015

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El Sr. X


La mujer detrás del escritorio parecía cansada. Sus lentes clásicos, dignos de otra era, reflejaban los datos que la pantalla gaseosa suministraba en el espacio vacío frente a ella. Un cuadro de Kazimir Malévich en la cúspide del suprematismo hacía las veces de fondo a una lámpara de lava que intentaba otorgar algo de vida a la decoración minimalista del lugar.

-Entienda Sr. Xener que como excepción el Ministerio del Interior ha accedido a esta entrevista personal, pero eso no implica que usted goce de alguna prerrogativa sobre el resto de sus coterráneos. Usted debería haber completado el trámite como todo ciudadano desde su propia casa. No entiendo su necesidad de…

-Quiero hablar con una persona…-respondió Pablo cansado de tanta espera-

-Ve? Eso es lo que no entiendo. Nuestros sistemas informáticos cuentan con la mejor tecnología de interacción humana. Casi al borde de la Inteligencia Artificial. Seguramente usted no ha podido descubrir cuando es atendido por un humano o no.

-Siempre.-

-No le entiendo. ¿Siempre qué?-

-Siempre me atiende una máquina.- dijo Pablo Xener con una nota de tristeza en la voz - Es fácil de saber. Nunca celebran una broma. Uno finalmente se da cuenta que no hay más empleados, excepto usted.-

-No es cierto Sr. Xener. Ve cómo está equivocado? Somos miles de empleados, sólo que no atendemos al público. Sería imposible atenderlos con la misma calidad que con las nuevas tecnologías. Pero por el momento eso no importa. Vayamos al grano. Usted tiene que seleccionar una de las alternativas que el Ministerio pone a su disposición. El plazo es de tres días y usted se ha retrasado…a ver… - dijo mirando un registro de su pantalla- casi , no, exactamente tres meses dos días y cuatro horas con dos minutos y treinta segundos…- lo miró reprendiéndolo por encima del marco de sus lentes -

- Usted no me entiende señorita. No me he retrasado. Me niego a tomar esa decisión. Ustedes ya han avanzado sobre más de lo que estoy dispuesto a entregar. C´est fini,  finito, enough, suficiente...se terminó -dijo sonriendo-

La mujer se acomodó los anteojos y rectificó su posición en el asiento. Estaba tomando conciencia que Pablo sería uno de esos casos problemáticos que le demandaban el mayor esfuerzo.

-Sr Xener... – dijo intentando una sonrisa- Sr. Xener, usted ha sido padre hace exactamente tres meses dos días y cuatro horas con …cinco minutos y aún no ha definido su compañía de seguimiento. Se puede saber cuál es el motivo ?

-No quiero que mi hijo esté sometido a este método…

-Con todo respeto, sus deseos no son relevantes Sr. Xener. Su hijo ya cuenta con el inserto del microchip que las regulaciones determinan. Como usted sabe al momento de cortar su cordón umbilical se hace uso de la incisión para introducir el set genérico de seguimiento personal, y usted aún no lo ha activado.

-Ni pienso hacerlo. Quiero que mi hijo sea libre de elegir su destino. No quiero imponerle nada como tampoco quiero que sea bautizado hasta tanto él no lo decida. Creo que antiguamente se lo llamaba libre albedrío.

La mujer se mantuvo un instante en silencio.

-Aún hoy se lo llama así... aún hoy. Lamentablemente Sr. Xener hace muchos años que se encuentra vigente el sistema de trazabilidad humana y no es optativo, es parte de la Constitución Nacional y asegura la inclusión social y la seguridad interior. Usted como todos cuenta con un único número de documento, el 234.456.895.PEX que se corresponde con sus permisos de trabajo, registro de conductor, clave impositiva, marca de geolocalización, débito y crédito bancario, dirección IP y número telefónico. El sistema ha demostrado ser muy útil con un solo número guía para cualquier requerimiento personal.

-Y mientras el Gran Hermano -dijo con un gesto de entrecomillado- hace de las suyas yo ni siquiera soy Pablo Xener. Me he convertido sólo en un perfil, un elemento de búsqueda codificado en binario. Ya no disfruto ni siquiera de privacidad…Hasta cuando sueño me llegan imágenes de la Red, ofertas de servicios, planes de descuento y llamadas equivocadas. No, no quiero eso para mi hijo.

Pablo se acomodó nerviosamente sobre su asiento como quién se planta en sus convicciones.

-Tenga en cuenta que así hemos erradicado todos los problemas del pasado. El buscador Finder ideado  por el genio de la informática Marcos Bergzücker necesita un único elemento para poder rastrearlo. Cada consulta de datos tiene su ID. Cada viaje o desplazamiento GPS, compra, pago de impuestos, plan de salud, débito y crédito bancario. Podemos saber cómo interactúa y con quién. De esa forma no hay posibilidad de que cometa un delito sin que nos enteremos y si lo hace, no podrá ir muy lejos. Es lo mejor que podía habernos pasado.

-Lo dudo mucho. Hemos creado problemas nuevos.

-Mire Sr Xener, usted está obligado por la ley a optar por una de las tres operadoras que manejan el sistema; Movilstars, Diáfano e Individual. Cualquiera le brindará el servicio a su hijo con esmero y lo mantendrán informado de las nuevas liberaciones de juegos, música on-line y ofertas de telefonía y video…Un minuto por favor-

La mujer tocó el lóbulo de su oreja para atender una llamada entrante. Parecía que la comunicación era deficiente pues trataba de enfocar sus ojos en una imagen de video que Pablo no podía ver pero que viajaba por dentro de la mujer desde su ombligo hasta su nervio ocular.

-No, gracias , no estoy interesada en un plan de salud que incluya recambio de chip y actualización del firmware SIM sin costos…No, está bien. No es nada. Gracias-

Y volvió a tocar su lóbulo para cortar.

-Sabe que estaba hablando con una máquina , no? Que no era necesario ser tan educada? Que la están llamando porque seguramente ayer ha puesto en algún buscador un argumento referido al chip o a operaciones de plan de salud? Incluso sólo puede haber escrito "Plan de Salud" en alguna búsqueda y ya sería suficiente como para localizarla e inundarla de información. Es todo tan automático...

-Si, lo sé- dijo como entendiendo el punto al que Pablo hacía referencia-

-Incluso esta tarde la contactarán para un curso de postgrado para mejorar su interacción con humanos problemáticos. -dijo sonriendo- Nunca falla. Le decía que no quiero eso para mi hijo.

-Lamentablemente su opinión en este caso no es relevante Pablo -dijo ella ex profeso para generar un acercamiento más personal-. Si usted no decide, la ley nos autoriza a asignarle de forma forzosa un abono de por vida con la empresa Movilstars. Claro que su hijo podrá renegociarlo al alcanzar la mayoría de edad…-

-Marta no?.

-Si- respondió ella detectando la ironía

-Mire Marta, todavía estoy pagando las cuentas acumuladas durante el tiempo que he estado sin trabajo ¿y ahora se sumarán las del servicio de mi hijo que ni siquiera habla?. Mientras tanto ustedes podrán vigilarlo, o peor aún, programarlo insertándole conocimientos subliminales orientados al beneficio de este experimento social…no gracias. Simplemente podría usar un electroimán para anular la programación residente en la SIM y terminarían mis problemas.

-Como usted sabe y estoy obligada a recordarle, cualquier daño o pérdida está sancionada por la ley 238884-1 del código penal  e implica incluso condenas a prisión de entre tres y veinte años…

Pablo pareció meditarlo como una posibilidad cierta.

-Cuál es la diferencia? Ya soy un prisionero que le paga al Estado...Al menos en la prisión me desconectarán del servicio y mi familia tendrá un gasto menos. Pero no se preocupe Marta, el mundo es extenso y aún no han logrado la cobertura global. Existen bosques donde los drones no pueden lograr visual, ríos plenos de peces, árboles que entregan sus frutos sin pedir un código de débito y terrenos que aún se encuentran sin ocupar. Creo que tengo aptitudes para vivir fuera del sistema.

A la empleada pareció no agradarle hacia donde se dirigía la conversación. Apoyó sus brazos sobre el escritorio y se inclinó sobre él acortando la distancia que la separaba de Pablo.

-Mire- dijo la mujer bajando un tanto el tono y de manera confidencial, casi susurrándole- usted sabe que no le conviene ir contra la corriente. De la misma manera que nadie le preguntó nada y al momento de nacer usted vio la luz con una cuenta prepaga ya instalada, ahora debe hacer lo mismo con su hijo. No lo está traicionando, lo está incluyendo en la sociedad. Piense que quienes carecen del inserto se convierten en parias sociales y estoy segura que usted no quiere eso para su hijo. Mire, elija una, la más barata y después dedíquele un poco de tiempo a la colocación de filtros. No son económicos, pero son una opción que el gobierno pone a su disposición para que pueda tener algo de control. Manéjese con cuidado. No se meta en más problemas. No vale la pena. Ya todo está dicho y hecho…Recuerde que está siendo grabado.

-Perfecto Marta, -dijo Pablo en voz alta- así podrá escucharme tantas veces como sea necesario hasta entenderme...

Marta sonrió nerviosamente como producto de la sorpresa.

-Lo que no entiendo es para qué solicitó esta audiencia si no está dispuesto a conceder nada...¿Qué resultado esperaba obtener?

-Es estúpidamente simple Marta. Sólo he venido a devolverles lo que es de ustedes... - dijo Pablo mientras depositaba sobre el escritorio tres microchips genéricos con imperceptibles rastros de sangre coagulada- ni perdidos ni dañados, porque ya no podrán encontrarnos nunca más.

La empleada instintivamente activó la alarma oculta bajo su escritorio consciente de que no solucionaría nada porque el único agente de seguridad disponible se encontraba en el contrafrente del edificio, casi a diez minutos del lugar.
Pablo se despidió sin más palabras, con una sonrisa amable y franca, mientras Marta aún congelada por la sorpresa, lo veía caminar lentamente hacia la puerta de cristal que los separaba del hormiguero en el que se convertía la calle en pleno mediodía.
Lo observó a contraluz ya en la calle y de espaldas. Su figura se detuvo tan solo un segundo, como disfrutando el momento. Notó por el leve movimiento de su torax que llenaba profundamente de aire sus pulmones en una gran bocanada, como un buzo que está por sumergirse en el más profundo de los anonimatos.


OPin2015

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