6 de diciembre de 2010

el comentario 6 comentarios

Me detengo en lo alto de la barda

Me detengo en lo alto de la barda. El viento sopla desde el oeste. Camino por la huella que dejaron los pies de mis peñiwen. Todavía veo desde aquí el humo de mi waria. Ajusto con firmeza la cuerda que sostiene a mi pichi sobre mi espalda.
A los lejos miro como se aleja la caravana por un desfiladero, buscando un nuevo rumbo. El horizonte rojo sangre, como presagiando la tormenta.
Cuando era niña, mi abuela cantaba una nana para mí y ahora la recuerdo y la canto, para ahuyentar mi pena. Como entonces, también deseo consuelo.
Mis zapatos de cuero, van sonando junto a las piedras. En lo alto vuela en círculos un ishum y yo apuro mi paso para alcanzar la hilera de gente, que con sus metawe a cuesta, improvisan un canto melancólico y agudo. Siento un profundo dolor en el pecho, mi congoja se me prende como abrojo y me inunda un sentimiento de orfandad de mi tierra.
¿Adonde nos llevara el camino?¿ Cuando terminaremos de ambular por esta estepa que mis abuelos pisaron y bendijeron en el altar de la fiesta del Kamarikun ¿y mi pichi? ¿Que raíces heredará si sus padres son desterrados del lugar que les pertenece?
Como haré para que no olvide el sonido del kultrún, y la danza del loncomeo y nuestras fiestas, nuestros antepasados?
Suena el kultrún en esta tarde del destierro.
Oigo a lo lejos, el grito victorioso de los soldados, arrasando nuestra toldería; nuestras pieles de guanaco arden en una gran fogata, y sus risas duelen en mis oídos.
Alcanzo con apuro la caravana, y me abrigo junto a los brazos de mi madre, kushen, que entona una canción plañidera y me toma de los hombros. Yo aprieto los dientes con furia, porque sé que mi destino es luchar con mis peñiwen para volver al lugar que es nuestro.
Mi pichi, mira con desconcierto; ya no está en su caliente cuna hecha de pieles, al arrullo de una canción que lo entrega al sueño.
Y entonces surge desde mi pecho, un sentencia profética: No desfalleceré en la lucha de mi gente, caminaré con la cabeza en alto, pregonando por toda la tierra, que aunque vengan con sus armas, y sus leyes pretenciosas, y sus temibles represiones, iñ-taiñ mapu nos será devuelta algún día, la merecimos hace muchos siglos y todas las generaciones a través de nuestra voz sabrán que los designios de nuestro wenu-chao serán cumplidos. Y ese día cantaremos, y ese día danzaremos y ese día ¡el cielo se iluminará para todos los de mi raza!

AUTOR: MARIA ROSA ALBARRACIN
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NSE incluyo la fotografía. Si el autor desea reemplazarla le solicitamos nos haga llegar la de su preferencia.

6 comentarios:

  1. Bienvenida amiga.
    NSE se alegra de contar con su obra y poder difundirla un poco más.
    Su relato maravilla por estar lleno de poesía y amor, pero con un trasfondo trágico que me ha llevado a colocar la foto que usted observa.
    Si ésta no es de su agrado por favor envíenos la correcta y la dirección de su blog ,si cuenta con uno, para poder enlazarla y enviarle la autorización para su libre publicación como autor.
    Bienvenida nuevamente

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  2. Precioso y trágico relato que nos recuerda las injusticias del pasado que, como siempre, toman victimas entre los inocentes.
    Mis felicitaciones.

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  3. Bienvenida Maria Rosa, y felicidades por este escalofriante y bien relatado texto.

    Un abrazo

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  4. vámonos que el alambre
    y el fiscal pueden más
    Amutuy, sin mendigar.
    Parte de una canción de Los Berbel, en el sur ha sido y es habitual, aunque las comunidades originarias han avanzado en la defensa de sus derechos, "el alambre y el fiscal pueden mas". Hoy esta en los medios el asunto de los tobas en el norte, en la radio escuché preguntar a alguien si recordábamos los nombres de los muertos. O.Barales

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  5. Hola amigos:Gracias por leer mi poesía. Es trágica,pero es la realidad que aún en estos días sufren los aborígenes.En mi provincia, Chubut en el oeste, existen comunidades, actualmente organizadas que luchan por sus derechos.

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  6. Me emocioné cuando leí los comentarios que han hecho respecto de mis poesías, me reconforta saber que lo que escribo les llega al alma de mis amigos de esta página.Enhorabuena en medio de tanto desconcierto de los días que pueden ser difíciles para muchas personas, todavía conservamos el espíritu puro para apreciar lo que la palabra tiene de excelencia.

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