9 de abril de 2011

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El gallo y la clueca

Entraron en el bar que tenia de todo. Detrás del mostrador había una efusiva mujerona, entrada en carnes y en años, que saludó a Manuel cariñosamente, hablando en euskera, no entendió mucho pero si lo suficiente para saber que por ahí andaba una tal Carmen. Salió de la trastienda, otra mujer algo mayor que ella, regordeta, que miró a Manuel adorándolo con sus ojos y sus gestos. Continuaron hablando en euskera, empezó a impacientarse. ¿Quién sería esta tipa? ¿Por qué no me presenta como hace siempre? ¿Porqué habla en euskera si sabe que yo no los entiendo y menos el navarro cerrado que hablan ellos? Aquí hay gato encerrado. Carraspeo para hacerse notar, no estaba acostumbrada a que Manuel la ignorase desea forma, no le estaba gustando ni un pelo.
-¿un café? – le preguntó casi sin mirarla

-si, por favor- contestó fríamente.

No se dio por aludido. Se sentó apartada del grupo a saborear el café, ya que nadie la prestaba atención, por lo menos se tomaría el café tan ansiado. Por cierto ¡buenísimo! Solo que se le estaba atragantando, el café, la actitud de Manuel, las miraditas que esa tal Carmen echaba a su hombre, y las sonrisitas de la mujer mayor, que tenía toda la pinta de ser la madre de la tipa. Se estaba poniendo negra, Manuel estaba de espaldas a ella, le dieron ganas de darle una colleja en el pescuezo, ¿será posible que me ignore de esta manera? Este se entera hoy de lo que vale un peine, ya vendrá, ya. No estaba dispuesta a aguantar ese desaire, se levantó.

-¡Manuel! Que me voy a dar una vuelta por el pueblo, cuando quieras me buscas.

-Marian, espera que voy contigo.

-no, no, tu tranquilo, quédate hablando con tus amiguitas, que ya paseare yo sola.

Manuel sonrió, -pues ahora tu sonrisa no me gusta, si te has creído que yo te voy a sonreír, lo llevas claro, a mi a seca no me gana nadie, tonto del culo-pensó. Sonrió.

-ahora vamos, cariño, ¿te has terminado el café?

-sí- contestó intentando guardar las formas, pero echándole una mirada asesina.

Manuel volvió a sonreír.

-esta es Marian-

¡esta es Marian! ¡La que vamos a tener¡…….. ¡ Esta va a ser sonada! Espera que te pille solo, Marian a secas y un huevo.

Se acercó a las mujeres con su mejor cara, las saludó y hasta le dio dos besos a cada una.

-Marian no sabe euskera, mejor si hablamos en castellano.- la miraba de reojo.

Ella ya había decidido no mirarle a la cara,

-¿te ha gustado el café Mariana?

-me llamo Marian, estaba buenísimo, ya me tomaría agusto otro.

Me voy a pillar una sobre dosis de cafeína que no me voy a aguantar ni yo, este se entera de lo que vale un peine, ya vendrá, ya.

-si es descafeinado mejor- dijo Manuel.

-perdone usted, señor Manuel, mi café si no le importa lo elijo yo.

-estas chicas modernas cómo son- dijo Manuel.

Le rió la gracia, ella y las dos mujeres. ¡Hay majo, ya verás que rapidito te corto yo el rollito  gracioso con migo! Suelta otra que verás.

-¿no le echas azúcar al café?- le preguntó la tipa.

-no, me gusta amargo, con el azúcar pierde todo el sabor.

-yo sin endulzarlo no me lo podría tomar- rió- yo le echo cuatro azucarillos.

Por eso tienes el doble de culo que yo- pensó- ¡culona! Que dentro de poco lo vas a arrastrar. Sonrió. Te va a comer la celulitis.

-A Marian le gustan las emociones fuertes, todo puro, sin artificios.

No supo muy bien como tomárselo, puro el que te vas a fumar tu solo esta noche ¡capullo! Mira se me acaba de ocurrir, me voy a fumar un cigarro, a ver si tiene narices de llamarme la atención.

-¿vendéis tabaco?

-si, ¿qué marca quieres’

-ducados, por favor-

No le miró en ningún momento, soy la perfecta ignoradora, pregúntaselo a mi vecina.

Encendió un cigarro, pero como llevaba tiempo sin fumar le sentó  fatal, le dio por toser.

El quitó el cigarro de la mano. Le echó la mirada asesina, Manuel sonrió- pero bueno, este es tonto o qué, ¿a qué  viene tanta sonrisita? ¡Está haciendo el tonto! Mejor dicho se está haciendo el majo delante de la tipa esta, huy………. La que vamos a tener. Este duerme sentado en una roca, como que me llamo Marian, que no Marina.

Controló la tos, encendió otro cigarro, este ya le entró mejor: como se le ocurra quitármelo, le quemo un ojo, y a la culona le escondo el azúcar ¡menuda soy yo! Estos no me conocen.

-Me pones otro café – dijo amablemente.

-¿no estás tomando mucho café , nena?

- me tienes castigada ¿Qué quieres? Para un día que puedo tomar un buen café tendré que aprovechar, nene.

Volvió a sonreír.-¡pero bueno ¡ este es tonto o qué . Como me vuelva a sonreír, ya sé lo que le voy  a hacer, le voy a dar un morreo, haber que hace. Le voy a cortar yo el rollito guay con la tipa esta, estos no me conocen. Volvió a echarle la mirada asesina y sonrió. ¡Toma! Para falsa yo

La charla era fluida, pero a ella no le interesaba lo más mínimo, solo observaba gestos.

Carmen no paraba de reír, le reía todas las gracias como si fueran la mar de ingeniosas.

Manuel parecía un gallo en el corral, o eso le parecía a ella y la culona la gallina clueca.

El café  era delicioso, estaba haciendo su efecto, huyyyy………la que voy a liar.

Se escuchó una voz masculina dentro de la trastienda, las dos mujeres entraron para adentro. Al momento salió un hombre que por la edad o era hermano de la culona o su marido.

Sonrió toda simpática. El hombre la miró de arriba abajo. ¡Será cerdo! Vaya mirada de salido que me ha echado, Fue directo a darle la mano a Manuel. Marian ofreció su mano.

-Marian, amiga de Manuel- se presentó.

El hombre le plantó dos besos,- ¡baboso!-pensó- me estoy pasando, estoy celosa perdida y me estoy pasando veinte pueblos. Esto va a terminar mal o no. A lo mejor me divierto,

-es el marido de Carmen- dijo Manuel, mirandola con cara de pocos amigos

Vaya, osea que la culona tiene marido, vaya, vaya. Mirándolo bien , no tiene mala pinta, macho, macho, como me gustan a mí, con pelos en el pecho, bueno igual tiene demasiados, me gusta más el mío, pero se va a enterar ahora, yo voy a ser la gallina clueca.

Volvieron a salir las mujeres, le pareció que Manuel miraba el gran culo de la tipa. ¡Le está mirando el culo! ¿Pero este de qué va? ¡Que le está mirando el culo! Huyyyyyyyyyy…….. La que vamos a tener.

-¿os quedareis a comer no?-dijo la madre.

-no teníamos intenciones, solo veníamos a tomar un café y a comprar algo.

-Quedaros, será un placer, hace mucho que no te vemos, Manuel. –dijo el hombre mirando a Marian.

¡Será viejo verde! Qué manera de mirarme.

-¿Marian?-

Este está esperando que sea yo la que dice que no¡ja! Lo lleva claro, me voy a divertir un rato, si soy capaz de aguantar la mirada asquerosa de este baboso.

-por mí no hay problema.

-¿vamos a dar una vuelta?- dijo Manuel

-no, yo estoy bien aquí, ya me tomaría otro café.

-ni hablar- dijo mirándola a los ojos- ni tomas más café ni fumas más.

Marian rió agusto, por primera vez desde que habían llegado ¡vaya, vaya! Mira cómo cambia la cosa. Está claro que me voy a divertir.

-nos vamos a dar una vuelta- dijo cogiéndola de la mano.

Se soltó antes de salir del bar.

- perdona que soy solo Marian, no me cojas la mano.

-ya, perdona yo a mi mujer yo le cojo la mano donde, cuando y como me salga de los huevos.

-te estás pasando, majo, tú no me has presentado como tu mujer, así que ahora no me vengas con chorradas.

-eso lo dirás tu.- entro en el bar de nievo- Alberto, Marian es mi mujer, llevamos casi un año casados

¡Pero qué ridículo! No es que me importe, yo estoy encantada de ser su mujer y lo que haga falta ¡será capullo! Mira qué manera de marcar territorio, este se entera, ¿Qué pasa con la culona?

Autor : Marian Etxezarreta


2 comentarios:

  1. Jjajaja,

    Me encanta!...Tienes una manera de describir la situación fresca y divertida...

    A pesar del mal rato de Marian...je je ej

    Gracias por dejarme conocerte. Un abrazo y por qué no, un beso también.

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  2. Hola, gracias por visitarme... Hiciste muy bien., los hombres cuando ven que otros, invade su territorio se pone asi.... jajajajaaj..
    Muy bien hecho por ti... saludos de brujilla

    ResponderEliminar

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