13 de mayo de 2011

el comentario 5 comentarios

Siempre el silencio

No voy a abrir . Por lo menos no hasta la mañana .
Quizá no haya escuchado nada en realidad, la soledad tiende estas trampas, yo lo sé.
Los días y los años tallados y olvidados en la pared de madera sobre la cama, me lo recuerdan.
No, no voy a abrir, días y noches caminando hasta ese otro horizonte, esa línea inalcanzable, hasta los escombros inermes, nunca un sonido, un olor, el crepitar de otro fuego.
Y ahora esto.
Días y noches caminando, buscando, ojos y oídos alerta, el paso seguro sobre el cemento de las autopistas vacías, sobre los bosques quietos, al acecho de un susurro en la foresta.
Esperando las noches más negras para sospechar un reflejo, el parpadeo de una luz. Expediciones de un solo hombre y más allá de mis propios pasos, solo el silencio.
Y ahora esto.
No abro, camino lento hasta la ventana y la noche mas oscura todavía solo me deja ver, en la tenue llama del quinqué, mi mirada casi infantil queriendo saber, sobre el vidrio que no voy a tocar.
Días y noches caminando hasta el mar que, lo recuerdo bien, está detrás de la línea, tan lejano, solo el viento me acompaña hasta ese sueño, nunca un sonido, un olor, otras voces, otros miedos.
Y ahora esto.
Ahora que ya no recuerdo mi propia voz, que las palabras duelen en mi garganta seca, simplemente esperaba irme yo también.
No voy a abrir, solo voy a caminar hasta la escalera, me voy a parar a escuchar desde acá arriba alguna señal, otra señal, no esos golpes acompasados en la puerta, ahora sí, repetidos sin apuro, sin ansiedad, esperando.
No voy a abrir, solo voy hasta la escalera, bajar será la caminata más larga, la expedición más peligrosa, la búsqueda más desesperada.
        No voy a abrir, voy a bajar a ver, a oler, a escuchar.
Voy a ir hasta la puerta, a tocarla, voy hasta la puerta a apoyar las palmas de mis manos sobre el vano, a sostenerla, a esperar esos golpes imposibles y arrancarlos de la madera, de mi casa, de mi alma.
No voy a abrir, noches y días mudos, iguales, siempre el silencio y ahora esto, para que.
No abro.

Autor : Osvaldo Barales
(Insiste en no abrir un blog)

5 comentarios:

  1. Blogger ha sufrido algún tipo de inconveniente grave y se han perdido los comentarios que existían sobre esta entrada (y la entrada también).
    Publicamos nuevamente este trabajo.

    ResponderEliminar
  2. Como dije la primera vez, yo no abriría hasta mañana.
    Un excelente trabajo.

    ResponderEliminar
  3. Una escape total hacia el encierro y la soledad. Bellamente retratado. Puertas constrídas por uno mismo que son siempre muy difíciles de abrir. Un relato muy logrado

    ResponderEliminar
  4. Excelente relato sobre el aislamiento y en cierto modo la depresión...muy buen trabajo. Abra usted un blog, estoy convencido que posee muchas cosas buenas para compartir. Un cordial saludo.:)

    ResponderEliminar
  5. Los días y los años tallados y olvidados en la pared. Madre mía, entre esa frase y la de que la soledad tiende esas trampas... no hace falta leer más... Y, sin embargo es un placer recorrerlo de cabo a rabo, o de la a a la z...

    Felicidades

    Mario

    ResponderEliminar

Si usted tiene voluntad de escribir su comentario, también esta invitado a publicar con nosotros obras más complejas. Simplemente envíenos su trabajo a nosomosescritores@gmail.com y nosotros nos encargamos del resto.

Gracias por visitarnos y participar.

Si no encuentra cómo y se muere de ganas, también puede comentar aquí con su perfil de Facebook



Código de emoticones para sus comentarios
:) :( ;) :D ;;-) :-/ :-O X( B-) #:-S :(( :)) =)) ~X( :-t 8- =P~ #-o =D7 :-SS :-q :-bd