29 de septiembre de 2011

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Tan solo uno.


Un año pleno de "unos". Un año de concretada esta idea. Un brote momentáneo de solidaridad que compartí con Mario en una de esas "charlas" esporádicas que se suceden en los blogs. Un reclamo urgente contra la discriminación por parte de una amiga: -¿Cómo es posible que no haya mujeres en su idea?- nos decía entre sonrisas, y finalmente Noah se nos unió. Un Gaucho Santillán solidario y preocupado por su aporte que llegó a colaborar con sus letras y calidez ya cuando el blog se encontraba listo a comenzar su andadura.
Este post quisiera fuera un reflejo de nuestro sitio y su dinámica, así que lo dejaré en sus manos, queridos autores y lectores, ustedes podrán terminarlo a su manera y gusto con los comentarios que dejen en esta entrada, pues este blog no es de nadie y sin embargo es de todos.
Yo, por mi parte, les quedo eternamente agradecido por todo lo que han brindado a este proyecto que espero pueda continuar.

Opin.
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26 de septiembre de 2011

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Quemando Naves



Estoy quemando las naves.....
Cosechando abriles,
abriendo aguaceros
desde mis párpados;
descosiendo las alas púrpuras
en la madrugada.
Dejando de soñar despierto
y soñando que estoy dormido.
Mariposa de rostro oscuro
de mirada perdida…
De amaneceres moribundos
sin las alas escarlatas
que al vuelo, extravías
en las nubes del atardecer
¿Dónde irás a parar ahora
que ya no puedes volar?


Quino ©
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24 de septiembre de 2011

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Toda nuestra vida son instantes...




Es este instante,en que escribo,
y este instante en que tú lees,
los que hacen nuestros dias,
y nos llevan a los meses.

Pues tan solo es instante
la vida que caminamos,
y a fuerza de esos instantes...
¡caminantes,siempre somos¡.

Autor : Julia Orozco.
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22 de septiembre de 2011

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danza

No hay telón. Solo silabas, que se fusionan, do, re, fa, mi, re, sol,mi, sol, sol. Una luz tenue, que va cobrando brillo, segundo a segundo, dirigida a un rincón del escenario.
Una silueta que se estremece. Unas manos que aletean. Una cabeza que no se yergue, que se inclina por esa ley, de leyes, de la gravedad. Unos pies que intentan seguir el ritmo de la música que resuena como un estallido.
Se incorpora, mira al vacío, y empieza la danza. La mente en blanco, su alma en negro. Baila como una autómata, no escucha, no mira, no siente, no existe, solo baila. Su cuerpo se desplaza, mientras su cabeza sigue aislada, imperturbable.
La despiertan de su letargo, una tromba de aplausos. Se ve envuelta en nubes de sentimientos. Miles de razones la empujan a volver a la vida.
Se abraza con sus propios brazos, se inclina para agradecer esa descarga de amor, y desaparece, lenta, paso a paso, en busca de una caricia.
De una caricia imposible
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19 de septiembre de 2011

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Ciega


a veces nosotros mismos nos tapamos los ojos, para que la realidad no nos lastime, y asi, con ojos ciegos, vamos tanteando la vida, por miedo a toparnos con algo.
así, ciega, quería encontrar eso que me faltaba
creía que podía ver sin mirar, pues, sino sentía la vida ella no me iba a volver a causar dolor
a pesar de que quitara mis mano de mis ojos, ellos ya no veían realmente, yo imaginaba que veía. pero solo veía lo que yo quería...
así estuve bagando en una habitación pequeña, siempre el mismo recorrido
pero todo cambio cuando el llego para convertir mi camino (ya gastado por pasar siempre por el mismo lugar) en un laberinto, donde había miles opciones que elegir
el logro sacarme de esa horrible rutina, siempre a mi lado. el me saco esa venda que llevaba sobre mis ojos ya hace tanto tiempo... el, tan solo en un segundo me hizo ver la luz


Autor : Camila
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A un Girasol Solitario


Me encanta verte despertar con los ojos brillantes y las manos apuradas buscando sueños, descubriendo las esperanzas escondidas en tus bolsillos, me atrae verte rebuscando entre revoluciones, inventando nuevas formas de pensar; conspirando para el mundo.... me gusta percibir tus girasoles dilatados siempre buscando; me gustan tus suicidios constantes, tus ausencias selectivas, tus risas intermitentes, la dulzura que espolvoreas por donde pasas..... me seduce verte rebuscando argumentos para defenderte.... 

Me gusta cuando tus pupilas capturan mis miradas, cuando tus brazos abrazan mis neurosis, cuando tu lengua escribe poemas interminables sobre mi piel tibia, cuando eres tan tirana y tus torturas se basan en un silencio o una ausencia. 

Voy saliendo de una alcantarilla; canturreando I`m your woman; tarareando el amor con tus ojos al borde de la fatalidad, llorando pedacitos de tiempo, caminando descalzo, pisando primaveras; perdiéndome en tu respiración, escondiéndome detrás de tu sombra con las manos llenas de mariposas violetas.... con mi desorientación selectiva y mis miedos escogidos, mis porqués en los bolsillos y revestido de ambivalencia con olor a dulce de leche.... 

Me cautivan tus ojos preguntones, inquietos; las arrugas intermitentes de tu frente cuando te paseas por las dudas, aterrizas en la fatalidad y congelas abismos.... me deleitas en el tira y afloja cotidiano de la verdad negociada, Me gustas entre mis crisis y tus tragedias... cuando me pides argumentos a mi verdad vagabunda... Me apeteces entre la palma y mi selva, entre el campo y el asfalto. En fin me gustas en la aurora y en el crepúsculo... en el presente y el pasado... parados en mitad de la frontera con futuro incierto y sin promesas…


Quino ©
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18 de septiembre de 2011

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Imborrable


Más que nada son sus ojos lo que más recuerdo, no me explico por qué; habiendo pasado un vendaval de años, sus ojos me siguen por donde voy. El color almendrado que resaltaba en su rostro aceitunado, siempre seguirán allí, iluminando su memoria, su recuerdo; aunque de ese recuerdo solo queden cenizas que puede recoger el corazón. Olvidé su voz, sus gestos, bueno quizá no todos, olvidé cuantas veces me hizo el amor, (ayer viendo en la playa una pareja besándose lo recordé, cuando en la arena cierta vez nos amamos), como caminábamos por la calle, mas no podré arrancarme nunca su forma de mirarme, sus ojos al decirme que me quería, o a veces solo al mirarme se cerraban para decirme que me amaba hasta el dolor; sus lágrimas de hombre al decirme adiós por última vez. Pero irónicamente el último instante en que me abrazó, antes de perderlo definitivamente, sus ojos estaban cubiertos por lentes oscuros; quizá era para ocultar el dolor que emanaba, o para que no pudiera leer la verdad: que nunca volvería, que nunca me amó, no querré saberlo jamás.

No podré olvidarlos, en ellos vivía toda la tristeza, todo el pasado que lo atormentaba, todo el amor que quiso darme y no pudo. El tiempo voló tan velozmente, hubiera querido detener ese último día, al lado del ascensor que se lo llevaría para siempre, hubiera querido parar esos segundos y quedarme abrazada junto a él, dándonos el último beso, que el tiempo se detuviera allí con él. Hubiera querido quedarme algo más que con el recuerdo de sus ojos. Odio a veces ese tiempo tan implacable que se lleva tanto, que no deja nada; odio recordarlo y sentir sus ojos en mí como si no me dejara olvidarlo. El tiempo, la vida nunca tienen respuestas, se quedan callados, nunca hay explicación para responder cuando se pierde lo más querido, lo más anhelado. Solo queda burla, frustración.

Fue un amor de esos que pasan por la vida sin dejar rastro, ni dirección, un amor sin huellas para reencontrar su destino. Y hoy que perdí juventud, ilusiones, alegrías, hoy que me dejó la soledad atrapada en esta telaraña de recuerdos, siguen sus ojos atormentándome dentro del alma, persiguiéndome, buscándome a través del tiempo, como suplicándome que los deje aquí… guardados en mi ser, donde siempre se cerrarán para decirme de la tristeza que se fue con ellos.

Autora: Maria Jose Acuña Belaustegui
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14 de septiembre de 2011

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Nos cuentan los maestros XXV - Rodolfo Martínez

Algunas notas sobre los diálogos Rodolfo Martínez Parte I


Cierta vez, alguien me preguntó qué encontraba más difícil en el trabajo de escribir. No parpadeé al responder: "Los personajes y los diálogos". Del diseño de personajes quizá hablemos en otro momento, pero hoy me gustaría pediros unos minutos de vuestra atención para dedicarlos a lo difícil que es construir un buen (o incluso un mal) diálogo.
A menudo, y especialmente en los cuentos, donde no hay espacio para un desarrollo en profundidad de la psicología de un personaje, la forma en que éste habla puede bastar para definirlo. Un personaje que nos es presentado hablando de determinada manera evocará en nuestra mente una concreta forma de ser y, si el autor es lo suficientemente hábil, ni siquiera necesitará describirlo física o mentalmente para que tengamos una imagen clara de cómo es.
Claro que ahí tropezamos con el meollo de la cuestión: La frasecita sin importancia de "si el autor es lo suficientemente hábil". De hecho, es perfectamente posible que un cuento con una buena idea de partida, bien desarrollada y que esté impecablemente escrito en sus partes narrativas y descriptivas, resulte luego un completo fiasco a causa de la pobreza de sus diálogos. Últimamente he tenido la oportunidad de leer bastante material de autores noveles y precisamente uno de los lugares donde estos parecen tener más dificultades es en ese tema. Cuentos que en general no están mal escritos suelen tener unos diálogos que entorpecen el desarrollo de la acción más que ayudarla a avanzar, que no resultan ni fluidos ni naturales, dando al lector la impresión de que los personajes hablan como si recitasen papeles aprendidos de memoria en una mala obra de teatro.
¿Cómo debería ser entonces un buen diálogo? En primer lugar y, posiblemente más importante, debe sonar natural a nuestros oídos mentales de lector, que parezca (aunque en el fondo no lo sea) un diálogo de verdad, de los que puede oír por la calle o decir él mismo. Debe también aportar información, no ser simplemente una pieza dialéctica vacía. Y, por último, y peliagudo, está el tema de las acotaciones, de cómo introducirlos.
Trataré cada uno de estos temas por separado.

La naturalidad

Algo primordial es adaptar los términos y las construcciones gramaticales que vamos a usar a la personalidad que queremos definir por medio de ese diálogo. Un individuo iletrado, de escaso nivel cultural, no usará los cultismos y las construcciones subordinadas que puede utilizar un especialista en literatura germánica medieval.
Si estamos escribiendo un relato en el que los personajes son navajeros del más miserable suburbio de Barazagor, el olvidado planeta por allá a la izquierda, tendremos que hacerles hablar de acuerdo con su papel. Utilizarán frases más bien cortas o en todo caso unidas por conjunciones. Pocas veces usarán oraciones subordinadas, tenderán a servirse exclusivamente del indicativo, e incluso es posible que trabuquen algunos tiempos verbales, que digan "si no habrías venido" en lugar de "si no hubieras venido", por ejemplo. Su vocabulario será más bien limitado, y con cierta frecuencia se servirán de muletillas e interjecciones varias que insertarán en mitad de una frase.
Usarán determinadas palabras propias de su jerga. Por el contrario, si estamos describiendo la investigación de un grupo de sesudos físicos que tratan de desentrañar el último misterio del universo, tendrán que hablar de forma completamente distinta. Su habla será algo más ampulosa, pero al mismo tiempo más precisa. Usarán, evidentemente, términos como "vector" o "gradiente de velocidad". En general hablarán igual que un individuo de cultura más o menos media con la jerga propia de su profesión.
Ese tema, el de la jerga, es muy importante. En dos aspectos. Cada profesión, cada forma de vida, tiene su vocabulario propio, y si pretendes describir a un médico, tienes que estar bien enterado de qué términos usan los médicos. No digo que llegues al nivel de documentación de Gabriel Bermúdez, que para Salud mortal se devoró tomos y tomos de divulgación médica, pero sí que estés lo suficientemente enterado como para no cometer gazapos y caracterizarles mínimamente bien.
El otro aspecto de las jergas, el de las hablas marginales, es más peliagudo.
Decía Raymond Chandler que sólo hay dos tipos de jergas aceptables para el escritor: "el slang que se ha establecido en el lenguaje, y el slang que uno mismo inventa. Todo lo demás está propenso a ponerse fuera de moda antes de alcanzar la imprenta"1. Un ejemplo perfecto de jerga inventada puede ser La naranja mecánica2, donde el autor, partiendo del vocabulario ruso, crea el nadsat, la lengua juvenil que hablan los pandilleros de la novela. Burgess introduce tan bien el nadsat en su novela, de una forma tan paulatina, y con un contexto tan esclarecedor, que uno apenas necesita mirar el glosario que incluyen algunas ediciones del libro para comprender su significado. En nuestro país podríamos citar el caso de Ahogos y palpitaciones3, novela olvidable en casi todos sus aspectos, pero que resulta interesante por la deformación a que el autor somete el idioma. Nos describe una sociedad que vive por y para el placer, donde el sufrimiento es algo inconcebible y obsceno: de esa forma, el lenguaje se deforma hasta el extremo de que palabras como "sangre" y "muerte" son auténticas procacidades y los más prosaicos aspectos fisiológicos humanos son descritos en tonos poéticos y alegóricos.
Por otro lado, el diálogo debe ser fluido, ha de tener un ritmo propio, y en ese aspecto quizá nos pudiera servir de ayuda la poesía, especialmente la clásica, férreamente estructurada en torno a grupos acentuales muy concretos. Un soneto de Garcilaso o de Quevedo puede ser de mucha ayuda para ayudarnos a ir cogiendo ese ritmo. Volviendo a citar a Raymond Chandler: "Es probable que comenzara con la poesía; casi todo comienza en ella."4
Pero todo lo dicho no basta para que un diálogo suene natural. Uno puede haber cumplido todo lo que acabo de exponer y aun así encontrarse con que acaba de escribir una conversación forzada y anquilosada. ¿Dónde está entonces la naturalidad? Ahí es donde interviene el oído del escritor, su intuición y sus años de oficio.
En primer lugar, en una conversación real, los interlocutores no sueltan un ladrillo de discurso respondido a su vez por otro ladrillo de discurso. La gente, cuando habla, se interrumpe unos a otros, se producen lapsos de silencio, un personaje inicia un chiste y aquel con el que está hablando se lo termina... No hay nada que cause peor efecto que Pepe diciendo: "Yo creo que..." y soltando una parrafada a la que Manolo responde "Pues yo pienso..." y suelta una nueva parrafada solo para que, cuando acabe, llegue Juan y diga "Quizá, pero a mí me parece..." para embarcarse en nuevo discurso. Eso no es un diálogo, sino tres monólogos sobre el mismo tema.
Cuando dos o más personas hablan, las circunstancias mandan en muchas ocasiones sobre ellos. Se puede empezar hablando de fútbol y, a medida que la conversación va derivando, se termina poniendo a parir al gobierno sin que nadie lo haya planeado así. En el mundo "real" las conversaciones no son, no suelen ser, algo preparado. En la literatura, sin embargo, deben serlo. Si transcribimos un diálogo es porque hay determinada información que queremos transmitir a través de él, algo que queremos contar usando esa conversación. Por tanto, hemos de ceñirnos al tema que queremos exponer, pero al mismo tiempo hemos de ser consecuentes con la caracterización de nuestros personajes. Si hemos diseñado uno de ellos de tal forma que tenga tendencia a divagar, tendremos que hacer que, en determinados momentos, el tema de la conversación se aparte de nuestro propósito, aunque luego la hagamos volver a él.
También hay que tener en cuenta que, si el diálogo lleva una gran carga emocional, es más que probable que alguno de los personajes que intervienen en él, en un momento dado, suelte una palabrota para aliviar su propia tensión o recalcar una idea. ¿Por qué no? No hay que tener miedo a las palabrotas, la gente las usa cuando habla y, aunque el escritor no debe abusar de ellas, resulta peor aun que prescinda totalmente de su uso. Nada resulta más ridículo que un individuo que supuestamente está furioso, diciendo: "¡Córcholis! Menuda faena me habéis hecho!". Si está furioso de verdad, no dirá "córcholis" o "cáscaras"; soltará un exabrupto. No hace falta ser terriblemente vulgares, pero uno o dos palabrotas insertadas en una conversación de forma natural ayudan a hacerla más creíble, siempre que no nos pasemos.
Y cuando ya tenemos el diálogo ¿cómo sabemos que éste es válido? Una solución puede ser coger lo que uno acaba de escribir e intentar leerlo en voz alta. Eso nos salvará en más de un momento de perpetrar diálogos que nos parecían maravillosos en la página escrita y que al ser oídos se nos revelan cursis, artificiales o torpes. Sin embargo tampoco esa es la solución definitiva. A García Márquez le preguntaron en una ocasión por qué daba tan poca importancia al diálogo en sus libros. Respondió que para él: "el diálogo en lengua castellana resulta falso. [...] En este idioma existe una gran distancia entre el diálogo hablado y el escrito. Un diálogo que en castellano es bueno en la vida real no es necesariamente bueno en las novelas. Por eso lo trabajo tan poco"5. A primera vista puede parecer que el escritor colombiano está en uno de sus habituales desbarres, pero si nos paramos a pensarlo un poco veremos que no deja de tener razón, en cierto sentido. Al contrario de lo que nos ocurría antes un diálogo puede sonar perfecto al oírlo y luego, en la página, resultar completamente inadecuado. No olvidemos que la literatura es, en el fondo, un artificio, un fingimiento. Un diálogo escrito debe parecer que es igual que uno hablado, pero en realidad no lo será.

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12 de septiembre de 2011

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Bordeaux



-Tengo que hacerle una pregunta

- Dígame, señorita.- asomó entre cajas y libros viejos

- ¿Qué se siente?

Nunca le habian preguntado tal cosa, su opinión no había contado jamás. Con ceja enarcada y media sonrisa hundió su mirada entre el pliegue de la camisa que dejaba entrever sus encantos femeninos.
Ella, absorta y consciente al mismo tiempo, no dejó de sostener sus oscuros ojos esperando una respuesta.

- No sé a qué se refiere, señorita. ¿Qué se siente cuando pasa qué?

La luz penetraba en la tienda, cubierta de polvo y antiguas historias que ya nadie recordaba. Sus mejillas se apagaron, y el burdeos fue a parar a sus labios, entreabiertos y sorprendidos.

- Qué se siente cuando tantos años aquí sepultado entre fabulas y princesas le hacen vivir al margen del mundo. De estas batallas entre seres humanos que no se sustentan en nada, del dinero, del desamor, del tiempo que se escapa entre los dedos. Me cambiaría por usted sin pensarlo, viviendo entre libros, sin dolor.

Olía a perfume caro, del francés. Y a cuero viejo.
La melancolía del librero era palpable en el ambiente.

-Ay! Señorita mía, pero qué cosas dicen las almas jóvenes que han vivido demasiado.
No sabe usted lo que anda deseando, y ándese con cuidado porque muchas veces los deseos pueden presentarse frente a sí.
Vivir entre libros no es más que otra cadena, más que un refugio, más que miedo. El dolor, el amor, el sufrimiento, es todo aquello que nos hace ser personas. Sin batallas no se consiguieron continentes, sin lucha no hay recompensa. Y si, es cierto, que muchas son infundadas, mentiras, pero hay muchas otras batallas sin las que no conquistaríamos nuevas metas.
Y al fín y al cabo, ¿qué es la vida sino una sucesión de ellas? Si perdemos eso, para qué vivir.

Las arrugas de su frente se hundieron en la carne formando ríos de felicidad. Hasta ahora, no había sido más que una muchacha de 18 años, la cual había dado paso a un brote de energía en plena madurez.
Extrañado por sus años sumergido entre libros y los millones de cuentos que se habían alojado en su memoria, llegó a confundirla con una antigua dama de las Camelias.

Y tal y como llegó, se deslizo hacía la puerta, con tal suavidad que sólo dejó trás de sí una dulce carcajada y un intenso olor a perfume francés.


Autor: Alice



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10 de septiembre de 2011

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SUS OJOS DECIAN CIELO...



Llegó un dia en su vida,
en que le pareció ver,
que en su cuerpo y en su cara,
comenzaba la vejez.

Y se dijo ¿como es esto?
¿si joven aún era ayer,
si caminaba y corria
ligera y sin pesadez?

Se quedó adormilada,
y soñó,con lo insoñable,
se vió de nuevo nacer
en el vientre de su madre.

Y vió omo iba creciendo
en armonia y ternura,
y notó que cada año,
su mirada,era,mas pura.

Y entonces,se despertó
y fué corriendo al espejo,
y se miró a los ojos,
¡y vió en él,su reflejo¡.

Y sonrió al mirarse,
pues a pesar de los años,
sus ojos decian  cielo
¡y paz eterna sus labios¡

Julia OROZCO.

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9 de septiembre de 2011

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NO ESTAMOS SOLOS

-¿Qué hora será?

Manuel la tenía tan aprisionada entre sus brazos que no la dejaba moverse, giró el cuerpo como pudo, intentando mirar la hora. No hay luz. Creo que ha sido un trueno lo que me ha despertado. Ya pasará, ya volverá la luz. Un fogonazo seguido al momento por un trueno hizo que se estremeciera, la tormenta estaba justo encima.

-hay tormenta.

-ya

-no hay luz

-Ya volverá, está la tormenta encima.

-ya, como tú, no me dejas ni moverme, me estás agobiando.

Manuel se dio la vuelta.

-tampoco es eso ¿no sabes cuál es el punto medio de las cosas?

-a ti no hay quien te entienda, duerme.

Volvió a darse la vuelta, volvió a atraparla con sus brazos, con su cuerpo, hasta le pasó la pierna por encima. Mejor que me calle, encima ronca en mi oreja, entre sus ronquidos, los truenos y el ruido que hace el agua al caer, ¡así no hay quien duerma! Me aguantaré.¡ qué remedio! No pienso abrir la boca. Ya me fumaria a gusto un cigarro, pero sin luz ¿Quién se levanta? En el baño tengo velitas, está cerca, me voy a echar un cigarro.

-¿A dónde vas?

-al baño

-ni duermes ni dejas dormir, nena

-¿tu roncas despierto?

-no ronco.

-ni te voy a contestar. Duerme que ya te dejo la cama para ti.

Otro rayo iluminó la habitación, esperó un momento hasta escuchar el trueno, que llegó a los pocos segundos. De un salto decidido se levantó de la cama.

-¿no sabes levantarte sin saltar? ¡Vaya nochecita me estás dando!

-calla. ¡Pesado!
Iba pegada a la pared, cuando otro rayo iluminó el pasillo, al fondo del pasillo unos ojos pertenecientes a una silueta masculina la miraban fijamente.
Su corazón se detuvo unos segundos, el terror la paralizó, sintió la presencia más cerca, salió corriendo y de un salto se metió en la cama.
-¡nena, joder!
-calla, hay alguien en el pasillo.
-estupendo, invítale a la cama.
-hablo enserio, estoy asustada.
-luego iré a saludarle, cuando amanezca, de momento me gustaría dormir.
-pégate a mí.
El corazón iba a mil por hora ¿lo habré imaginado? ¡Qué mirada! ¡Qué mal rollo! Otro rayo iluminó la habitación, un alarido ensordecedor salió de su garganta, el hombre que la miraba fijamente estaba a los pies de la cama.
-¡Marian! Estás soñando.
-no, estoy despierta, está en la habitación, dile que se vaya.
-estás soñando.
-que no, estoy despierta, por favor haz algo.
Manuel encendió la luz.
-ya ha vuelto la luz, menos mal, te juro que lo he visto, me estaba mirando.
-has tenido una pesadilla, ya ha pasado, tranquila.
-¿qué hora es?
-la hora de dormir.
-si la luz se ha ido ¿porqué el despertador no parpadea?
-ha sido una pesadilla.
-no, estaba despierta, ¿la tormenta ya ha pasado?
-no hay tormenta.
-Que te digo que si, hazme caso.
-vale, duérmete, que ni duermes tu ni dejas dormir.
-te juro que estaba despierta. Abrázame. En esta casa hay alguien.
-sí, tu y yo.
-alguien más.
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7 de septiembre de 2011

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serán buenos recuerdos...

cuando los que los hermosos recuerdos se vuelven insoportables de tan solo pensarlos,
cuando el pasado te deja cicatrices,
las personas que mas quieres son como un manantial en un desierto,
ellos son los que te logran sacar a la superficie
te hacen sentir la fría lluvia después de tanto tiempo escondida
son te dan aire fresco
ese aire tan anhelado después de...

esas personas son las que te sacan una sonrisa por la mas mínima tontería y en el momento justo
tu sonrisa, la que habías dejado en un pasado muy lejano
ellos te salvan, siempre
no importa si es tu casa, en una plaza, en frente de un lago
ellos sanan las cicatrices que el tiempo no pudo sanar
te recuerdan los verdaderos motivos por los que estas aquí de la manera mas linda
ellos te hacen vivir los que serán hermosos recuerdos
no te hacen olvidar el dolor, ellos lo hacen llevadero
te devuelven las ganas de seguir sonriendo tan solo estando a tu lado
tan solo jugando

Autor :  Camila
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6 de septiembre de 2011

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FALTA DE RESPETO O CONFIANZA




-¿me dejas que te enchufe?

--¿qué?

La sonrisa de Manuel, despejaba todas sus dudas.

-¿tú solo piensas en meterla?

-contigo delante sí.

-estás enfermo.

-ya, por eso no quiero salir de la cama ¿te acuerdas de la promesa que me hiciste antes de venir?

-qué dices.

-no te hagas la tonta y ven a cumplir con tus obligaciones maritales.

-como ha cambiado la cosa en poco tiempo, me hubieras hablado de amor, me hubieras abrazado, todo romántico, ahora me tratas como si fuera una plancha.

-una plancha con un culo que me tiene obsesionado.

-hubieras dicho trasero, no culo.

-unas tetitas que me entran en la palma de la mano, que reaccionan…

-¡eh! Te estás pasando, majo

-me tienes malo, ven a curarme.

-vamos a dar una vuelta.

-yo contigo voy donde haga falta, pero primero pásate por aquí.

-qué vulgar eres.

-ya, pero a ti te gusta.

-te estás pasando veinte pueblos majo. Vienes o me voy sola.

-no puedes irte sin mí, soy tu media naranja, no puedes vivir sin mí.

-pero si puedo irme a dar una vuelta sola, es lo que hago normalmente, siempre sola, por cierto.

-estrecha.

-salido.

-ahora la que te has pasado eres tú, nena.

-donde las dan las toman, vienes o me voy. Perdona guapo, hace poco tú no me hubieras llamado estrecha, hubieras dicho que soy sosa, así que ahora, no te hagas el ofendido, que has empezado tú.

-estoy enfadado, no voy a ningún sitio.

¡Este es bobo! O qué coño le pasa, si al final se va a salir con la suya, pues no me da la gana.

-venga vamos.

-no.

Mira que cara de no haber roto un plato me está poniendo ¿será posible? Si al final me va a dar pena, pues no me da la gana.

-venga no seas bobo, vamos.

-no.

-no a sido para tanto, es una tontería, vamos hasta la poza, nos damos un baño y como nuevos.

-no.

Me está poniendo negra, este es tonto de remate o no es demasiado listo, pues no me da la gana de ceder.

-hasta luego, me voy.

No hubo respuesta.

Si al final la tontería va a terminar mal, ¿será posible?

-¿vienes?

-no

La madre que lo parió, me está echando un pulso, pues no me da la gana de ceder. La cosa es que tampoco me apetece liarla por una tontería, ¡qué pesado! Me voy a sentar en la cama pero que no piense que me voy a meter, no me da la realísima gana ¡coño!

-ven conmigo, no me apetece ir sola.

-pues no vayas.

-¿tan grave es lo que te he dicho?

-no me ha gustado.

-no lo entiendo.

-¿hace unos meses me hubieras llamado salido?

-no, pero no creo que tenga mayor importancia, de verdad, como tampoco la tiene el que me compares con una plancha.

eso son cosas tuyas, en todo caso la plancha seria yo, que soy el que me enchufo, me gustan más las tostadoras.

-ya, vas a tener razón, tostadora ¿vamos?

-me gustaría saber porqué te molesta que te diga esas cosas, si te pasas el día provocando, para que luego te asuste el resultado.

-no es que me moleste, si en el fondo me gusta, lo que pasa es que me corta, no terminas de enterarte,

-¿crees que te falto al respeto por hablarte así?

-ya me está sicoanalizando, ¡qué pesado Manuel!

-contéstame.

-me haces sentirme incomoda, no sé qué hacer ni que cara poner, en el fondo soy muy tímida, que quieres que le haga.

-vamos a dar una vuelta ¡provocadora!

-déjalo estar, vamos.
 
Autor : Marian Etxezarreta


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El GRAN NEOLIBERAL

Aclaraciòn necesaria.

Quiero decir, en virtud de algunos comentarios que recibì en el pasado, que de ninguna manera comparo al "Gran Inquisidor", con Domingo Cavallo (Sèptimus Equinus), ya que el Inquisidor, aunque equivocado, tenìa buenas intenciones, mientraS que Cavallo es un perverso entregador.

Solo quise recrear, (en forma liviana ) el cuento de Dovstoyesky. Sobre todo, la atmòsfera del relato original, y su magnìfico remate. (Por supuesto, salvando las distancias entre Dovs, y yo.)


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Habìan pasado muchos años, desde la muerte de aquel gran profeta.

Endiosado por quienes lo siguieron, pero odiado y perseguido por sus detractores, sus ideas habìan sobrevivido a su carne.

Luego de su desapariciòn, llegaron años turbulentos, llenos de falsos predicadores, secuaces de poderes oscuros, que enviaban mensajes plenos de mentira sobre el sufrido, resignado, e inocente pueblo, que, en el colmo del descreimiento, habìa llegado a dudar, en forma colectiva, sobre la existencia real de aquella mìtica figura.

Tantos habìanse arrogado la representaciòn del pensamiento vivo del gran hombre, tantos se habìan presentado como su viva imagen, que tan solo lograron que todo se convirtiese en una mezcla estùpida, sombrìa y decadente, de apetencias personales, ansias de poder, de figuraciòn, y bùsqueda de riquezas.

No faltaba, tampoco, el malèvolo poder exterior, que , mediante engaños, proponìa soluciones ràpidas para aquella gente, vendiendo un falso futuro, que nunca se hacìa realidad.

El brillo del oro, compraba voluntades, afectos, lealtades y honras. En fin, todo.

Y la sociedad entera se revolcaba en el lodo de la desverguenza, a pesar de algunas buenas voluntades, que las habìa, pero eran sistemàticamente menoscabadas y perseguidas.

Hasta que un grupo de monjes, llamandose a sì mismos, "Sacerdotes neoliberales", tomò sobre sì la dura y pesada carga de custodiar el legado intelectual del gran hombre.Y hacièndose del poder, velaron por la salud mental del pueblo. Y custodiaron la economìa de mercado. Y castigaron a aquellos que clamaban por el "estatismo", llamàndolos herejes, mientras concedìan permisos para peregrinar a Miami, en una suerte de nueva religiòn econòmica.

Eran distintas ideas que las del precursor, pero las salvaguardaban , protegìan, y continuaban, segùn ellos.

La vida transcurrìa tranquila y apaciblemente, con el pueblo encaminado desde un presente ominoso, hacia un futuro soñado.

Hasta aquel estremecedor dìa, cuando cundiò la terrible noticia. El jefe del estamento, "El Gran Neoliberal" de nombre Septimus Equinus, supo, por boca de sus acòlitos, que se corrìa el rumor de que el profeta, habìa reencarnado.

Habìa sido visto, se decìa, hablando frente a gentes de una villa de emergencia, sobre cosas como "El estado previsor", "la salud pùblica" y "conquistas sociales".

Esto era inconcedible, y Sèptimus Equinus, con el poder que su investidura le conferìa, ordenò inmediatamente su aprehensiòn. y su traslado a la torre del mercado libre, para su interrogatorio.

Esto se cumpliò sin demora, ya que el nuevo profeta, se entregò mansamente.Una vez allì, el Gran Neoliberal le estudiò detenidamente, con expresiòn adusta. Pero su interlocutor, no parecìa intimidado. Solo le sonreìa, con una sonrisa lejana, como si mirase a travès de èl.

Turbado, Sèptimus Equinus le espetò, golpeando la mesa con un puño:-"Eres tù, quien dices ser?"- "Sabèis el castigo al que os arriesgàis?"-

Pero el aludido, solo siguiò sonriendo, miràndole fijamente.

Enrojeciendo de ira, el Gran Neoliberal prosiguiò, mientras agitaba un dedo acusador:-"Vais en contra de nuestra obra! Sabèis de nuestro sacrificio? Bien sabemos el precio que habremos de pagar! Nosotros, los custodios del bienestar del pueblo, odiados seremos! Y la historia mal nos recordarà! Pero....ES NECESARIO! Ellos, pobres ovejas descarriadas, nada saben del futuro. Y nada recuerdan del pasado. Solo saben, y respetan, el premio y el castigo. Y somos nosotros, los administradores del castigo, los que nos quemaremos en la hoguera del odio, del desprecio, y del olvido! Todo para preservar la obra, de Aquel, el que tù dices que eres! Què respondes?!"-

Pero el nuevo profeta, solo le miraba con una sonrisa entre dulce y afectuosa.

El Gran Neoliberal continuò con màs vehemencia:-"Ese el peso que hemos aceptado. Nos condenaremos, pero nuestro sacrificio, tendrà sentido. Ellos seràn salvos. Nunca sabràn a que se expusieron. No conoceràn la burocracia, ni el estatismo, ni la demagogia, ni la dictadura sindical. Solo nosotros lo sufriremos, y ellos llegaràn al paraìso, sin saber como, y sin agradecèrnoslo! Y tu vienes a importunarnos? Contesta!"-

El profeta, lentamente, abriò sus manos, y, mostrando las palmas, las agitò suavemente. Con una sonrisa càlida, musitò una palabra:

-"Compañero"-

Visiblemente conmovido, Sèptimus Equinus desviò la mirada, y, en tono màs calmado, dijo en forma ràpida:

-"Està bien, os dejarè ir, por esta vez, ya que no encuentro culpa en vuestra actitud. Pero prometed que no os entrometerèis en nuestro camino, o deberè castigaros!. Guardia! Abrid la puerta!"-

Sin una palabra, el General Peròn, se perdiò en la noche.


Buenos dìas.


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Autor : El Gaucho Santillán
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5 de septiembre de 2011

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Estar...



Si todo el pasado vuelve como una ola

Y ciertas vicisitudes, suceden

Es porque una mujer te ha besado...

... y vives en presente.



Autor : Quino ©
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Vacío

La noche es el territorio de la libertad, una dimensión donde reina el libre albedrío. El silencio, un agujero negro en la oscuridad. Noche silenciosa, sólo el viento sopla en la ventana haciendo vibrar los vidrios de la misma. El viento suele ser un invitado habitual en este horario, o quizás también lo sea durante el día, es sólo que durante la noche es cuando prestamos más atención a estos sonidos. Sonidos que cuando niño nos resultaban aterradores, pero luego en la adolescencia se convirtieron en compañeros indivorciables de nuestras veladas. Compañeros de nuestros sueños despiertos, de nuestra ansiedad y desolación. A mí me resulta imposible imaginarme mi vida sin estos nocturnos desvaríos, sin la literatura que brota de lo profundo de la noche como torrente de agua que viene a regar un desierto.

Vacío, en la noche se siente el vacío, en la calma que se apodera de todo y que se encuentra en todo. El escritor esta al acecho; va desgranando de su mente las letras que darán forma a su nueva creación. La hoja se va colmando de caracteres que germinan cual semillas; entonces, el vacío ya no es tan vacío y el desierto luce un poco menos desierto.

¡Mentira!, es sólo un truco del artista, que ha hecho ver algo donde no hay nada. Se evapora la ilusión por su condición evanescente, y donde parecía haber algo, ahora ha quedado un hueco donde se desarrolla un pensamiento. El caos diurno aguarda, vendrá del Este, mañana volverá la rutina. ¡Prisionero! ¡Atrapado en lo cotidiano! ¿Cuándo escapare de este estadío? Por suerte aún es de noche, y la Luna me da libertad.

Al correr la cortina la luz de neón se filtra a través de la persiana americana. Quedan algunas horas antes de que el día le gane a la noche. ¿Y qué es la noche? Es uno sobre la cama escribiendo sobre un cuaderno. Son las horas consumidas sin apuro con la tele como único testigo y el volumen bajito para que no nos delate; para que los otros habitantes de la casa no se enteren que allí hay alguien que no duerme, que hace un culto del insomnio, que disfruta cada segundo de ese territorio, quizás el único que los hombres hemos sabido conquistar para nosotros. Es el horario que escapa al castigo divino de trabajar para ganarse el pan con el sudor de la frente. En la noche la manzana puede ser mordida sin culpas y sin reprimendas. Si no hay culpa no hay reprimenda, ya que esta última es sólo un estado de la mente a raíz de lo que hemos aprendido en la vida. Todo queda almacenado en la mente, aun cuando no pensamos en algo, ese algo forma parte de nuestra estructura mental y no nos abandona; a menos que uno se entregue a la libertad del arte y el sueño.

Hay una lombriz que cuando cae el sol se convierte en serpiente, y un gato que, bajo el influjo de la Luna, se vuelve tigre. Son los desvaríos de un mismo ser. Andan por el jardín, parece que durante la noche alcanzan su mayor potencial; sino como se explica semejante transformación, de dos animales tan inofensivos en otros tan salvajes. No deja de llamarme la atención como desafían el peligro sin detenerse, son dignos de admiración. Fuertes, ágiles, tienen la contextura física de los seres que son libres, que no se detienen a pensar en esto o aquello. Sin esos prejuicios éticos y morales que aprendemos durante el día y nos oprimen. Entonces, la noche es un proceso de desaprendizaje, una ceremonia donde se rinde culto a la libertad. Uno es uno mismo sin presiones de ningún tipo, sin distinciones de jerarquías o clases sociales, porque estamos solos con nosotros mismos. Se trata de ser como los animales salvajes, sólo existen, la mente no les pesa, tienen su propio nirvana. Una vez que uno ha desaprendido todo lo que molesta, queda un espacio vacío, que se llena con lo que nosotros queremos. Eso dura lo que dura la noche. Cuando el sol comienza a despuntar, el tigre vuelve a ser gato, y la serpiente, ya como lombriz, se escabulle bajo la tierra en una actitud cobarde, justo en el mismo momento en que el escritor deja de soñar.

Autor : Luciano Doti 

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3 de septiembre de 2011

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ESTOY PERDIDA


Madre mía qué guapo está! No sé si dejarle ir.

-anímate y ven conmigo, cachorrita, estás a tiempo.

-no me gustan esas cosas, a demás, no conozco a nadie, con lo guapo que vas no sé si dejarte ir.

-ven a vigilarme, voy a estar rodeado de mujeres guapas.

-¡que te den capullo!

-no te enfades, nena, iría más a gusto si vinieras conmigo.

-nos vemos a la noche, voy a llamar a mi hermana y quedaré con ella en Donostia

-como quieras.

-pórtate bien, tu problema es que eres demasiado guapo.

Manuel rió complacido.

-solo soy guapo para ti, para los demás soy del montón, no te preocupes los hay más guapos que yo.

-imposible, pero vamos a dejarlo ahí, no vaya a ser que te lo creas, bésame, déjame tu sabor hasta la noche. Piensa en mí.

-no hay otra cosa en mi cabeza, cariño. Ven conmigo, venga anímate.

-no, lo siento, no me siento a gusto en esos sitios.

Quedó con Mari en la playa, no le hacía mucha gracia, pero no protestó. La playa solo le gustaba para pasear, menos mal que todavía mucha gente no habrá, si no, paso, no me gusta, no lo soporto.

Se montó en el coche, ya casi arrepentida por haber quedado, hubiera estado más a gusto en casa, pero le vendría bien pasar un día fuera del pueblo, casi nunca salía del entorno. Ya no había remedio. No calculo bien el tiempo, iba a andar un poco justa, aceleró en la autopista, le encantaba hacer eso. A la entrada de la ciudad se encontró el primer atasco, empezaron los nervios, tenía que haber salido antes, ya no llego, bueno tranquila, ya esperara. El problema empezó cuando fuese por donde fuese, siempre acababa en el mismo sitio, ¿no voy a ser capaz de llegar al parking de la Contxa? pero bueno, esto no puede ser, me he criado en esta ciudad, la conozco de sobra, ¿por qué coño cambiaran las calles? ¡Qué manera de liarla! ¡Imbéciles! El reloj llevaba su curso normal, pero a ella, le pareció que corría demasiado. Los nervios empezaron a no dejarle pensar, volvía a acabar en el mismo sitio, imposible. La angustia se apoderó de ella, no era capaz de llegar, el erizo de su estómago se despertó y empezó a hacer de las suyas. Se sintió perdida, si pudiera dejar el coche en cualquier sitio, iría andando, no está tan lejos, imposible aparcar, ningún sitio le parecía bien. Le costaba respirar, la ansiedad se la comió enterita. Paró el coche, intentó relajarse, esto es absurdo, no puedo sentirme perdida en mi ciudad, hace tiempo que no vengo sola, da lo mismo que cambie el sentido de las calles,  si me relajo encontraré la forma de llegar, solo tengo que tranquilizarme. Pensó en llamar a Manuel, no le pareció oportuno molestarle con semejante ridiculez. El erizó clavó todas sus púas en la entrada del estómago, aguantó como pudo el dolor y las ganas de vomitar. Dios mío ayúdame, no se para donde tengo que ir, no sé qué camino tengo que tomar.

El teléfono empezó a sonar, era Mari, mantuvo la compostura como pudo.

-no tardo nada, es que no encuentro aparcamiento, pero ya está. Diez minutos.

Respiró profundamente, se recompuso, buscó aparcamiento y fue al encuentro de su hermana. No fue buena compañía, no tenía ganas de hablar, ni de reír, ni de nada, en su cabeza solo estaba Manuel, lo echaba muchísimo de menos, soy una egoísta, pensaba, tenía que haberlo acompañado, él no me hubiera dejado sola, cuando lo vea, tengo que disculparme, no me he portado bien ¿qué coño pinto yo aquí? Con él tenía que estar, Dios cómo le echo en falta, deseaba oír su voz, pero no quería molestarle.

-¿va todo bien con Manuel?

-estupendamente, la vida siempre da una segunda oportunidad.

-me alegro. ¿Comemos?

-vale.

Con lo a gusto que estaría comiendo con él ahora, en fin, mi hermana no tiene la culpa, le estoy dando el día.

-¿cómo van tus cosas?

-sin más – hizo un gesto con los hombros.

-es difícil, ¿te acuerdas cómo estaba yo cuando intente separarme de Oscar?

- sí, pero no es lo mismo, tu no lo tenias claro, yo lo tengo clarísimo.

-sí, ahí tienes razón. No es que no lo tuviera claro, fui una cobarde, no me atreví a hacer lo que yo quería.

- te lo puso muy difícil, pero si lo hubieras tenido claro, te hubieras separado. Ya da lo mismo, Marian, ese problema con Oscar no lo vas a tener.

-no, Estoy tan bien con Manuel, que ni me acuerdo de él.

-pasado, Marian.

- de toda mi vida, me quedo con el presente, no veas lo que le estoy echando de menos.- dijo riendo.

-¿porqué no has ido con él?

-porque soy tonta del culo, haber si hay suerte y no se da cuenta.

La melodía que le tenía asignada en el móvil, empezó a sonar, hasta su corazón cantaba, se puso nerviosísima, ¡increíble!

-hola guapo, ¿qué haces?

-hola gatita, ¿sigues en Donoti?

-sí, estoy con Mari.

-¿me esperas y nos damos una vuelta?

-vale, ¿tardas mucho?

-ya estoy saliendo, una hora larga ¿todo bien Marian?

-ahora sí. Agur, cariño.

-viene para aquí – dijo nada más colgar.

-te ha cambiado la cara.

Ahora si tenía ganas de reír, pero se le hizo la hora larguísima, vivió cada minuto, como si fueran dos. Lo vio aparecer, ¡pero qué guapo! Venia sin corbata, con los primeros botones de la camisa desabrochados, las mangas remangadas, ya está preparado para ir a la huerta, le hizo gracia su pensamiento, se reía, no podía parar de reír. Venía con compañía, le pareció que le sonaba su cara, pero ella, solo tenía ojos para él, necesitaba ver sus ojos, tocarle. Estaba emocionada.

La saludó con un beso en la mejilla, pasándole el brazo por la cintura, buscando el michelín, que no encontró y una mirada, que hizo que su corazón se desbocase.

-Juanan, Marian, mi mujer, Mari, mi cuñada.

-encantadas – contestaron las dos a la vez.

-¿no te acuerdas de mí, Marian?

-me suena tu cara pero no caigo.

-yo vivía en txomin.

-sí, ya me acuerdo, Juanan. ¿Qué es de tu vida?- le dio por reír.

-sigues igual, así que eres tú la que se ha llevado a Manuel.

-así parece.- más risas

-qué pequeño es el mundo. Manuel habla mucho de su mujer, últimamente no habla de otra  cosa – dijo riendo- nunca me hubiera imaginado que podías ser tú.

-ya ves, pues soy yo. Han pasado muchos años, unos treinta. ¿Ya no estás de Artzaintza?, fue de los primeros.

      -lo dejé, ahora tengo un hostal en la parte vieja.

-claro, por eso has ido al congreso.

-está igual, tío, la misma sonrisa, la misma risa. Bueno os dejo, encantado de volver a verte. Manuel, nos vemos, Mari.

-yo flipo con esta, como se acuerda la gente de ella, y ella de la gente, no te puedes hacer ni idea de la cantidad de gente que me pregunta por ella.

-tienes una hermana muy especial, no es cualquiera, es de esas personas que marcan, te lo digo yo.

-qué chorrada, Manuel.

-a la vista está, nena.

-yo también os dejo, me toca trabajar, ya nos veremos.

Por fin solos, se emocionó al volver a tenerlo para ella sola, se abrazó a él con fuerza, necesitaba su contacto, él reaccionó al instante, abrazándola, dándole todo lo que necesitaba, besándola, acariciándola.

-te he echado muchísimo de menos.

-y yo a ti también, cariño, llevas todo el día llamándome.

-no te he llamado, lo he pensado, pero no lo he hecho.

-tu no necesitas utilizar el teléfono, para llamarme.

-lo siento.

Volvieron a besarse con la ansiedad de dos amantes que llevan mucho tiempo sin tenerse.

El teléfono interrumpió el momento, estaba tan cerca de él que escucho la conversación. Era Juanan, invitándoles a cenar. Negó con la cabeza, ni hablar. Manuel puso una escusa y quedaron para  otro día.

-¿no te apetece verle?

-no, quiero tenerte para mi sola.

-me alegro.

-¿estas celosillo? –dijo coqueteando.

-un poco, has tonteado con él, que te he visto.

No pudo evitar reírse.

-siempre tonteaba con él, la verdad es que no se porque, nunca hubo nada.

-pues deja de hacerlo.

El camarero se acercó a ellos, Manuel pidió un combinado.

-tendrás que conducir tu.

-no, no. No pienso hacerlo, así que no bebas más.

-¿qué ha pasado?

-ya te lo contaré en otro momento, ahora quiero estar tranquila.

-vale, guapa, preciosa, eres lo mejor que he tenido en mi vida, la próxima vez no voy a permitir que te quedes, tienes que venir conmigo.

-no pienso volver a dejar que vayas tu solo.

-¿has tenido un susto con el coche?

-no, puedes estar tranquilo, no me he cargado el coche.

-¡nena! Ya te vale.

-lo que si te digo es que igual se lo ha llevado la grúa, tendrás que pasar a rescatarlo.

-ya mandaré mañana a alguien, olvídate de eso, sonríe no quiero verte seria.

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Sonata de hai-kus




Quiero leer cada letra en las curvas de tu piel,
como si fuera una epístola ardiente,
Editada con lujuriosa pluma.

Componer un pentagrama de tus labios
Destilar el licor embriagante de la greña
Sumergirme en tus ojos tan profundos.

Busca mi reflejo entre las penumbras
Ilumina mi alma de violetas
Mece mi corazón y serás la estrella.


Safe Creative #1106219511746 



Quino ©
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2 de septiembre de 2011

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Tu, sabes...



Tu sabes que todo lo que vean nuestros ojos,
entrará por siempre en nuestro ser,
Tú,sabes que todo aquello bello que sintamos
fué nuestra alma,la que así lo quiso hacer.

Tú sabes,que la vida trae alegrias y tristezas,
que tan solo tú,las puedes afrontar,
Tú sabes,que si amas dia y noche,
por siempre el amor atraeras.

Tú sabes,que eres único en el mundo
¡que nadie es igual en tu verdad,
Tú sabes que cada noche allá en los cielos,
esa estrella por ti se encenderá.

Tú sabes en fin, que tu vida es tu sendero
y que solo tú,lo puedes caminar,
Tú sabes,que tan solo mirando en tu alma
¡la dulce danza de la vida escucharás.

Tú Sabes......

Julia Orozco.
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