9 de junio de 2013

el comentario 4 comentarios

Manjares


Tic... Tic... Tic... Tic... El eco de la enorme cocina hace resonar esa molesta gota que cuelga de la canilla de bronce, hasta que su peso la lleva a caer sobre la vieja pileta enlozada.

La forma de la gota es perfecta, hace reflejar el brillo de la luna que entra por vitreaux de la altísima puerta de hierro que comunica a la cocina con el patio interno. Todas son igualmente perfectas a la vista. Y suenan igual.

Felipe no puede hacer nada, se da vuelta, se acurruca un poco más y sigue durmiendo. Al menos lo intenta, pero cuando parece dormirse por fin... Tic... Tic... Tic. Lo invade esa sensación de querer seguir soñando lo mismo. Era un sueño muy convincente, pero aunque cierra los ojos y trata de seguir la historia, no puede.

Que pena no poder seguir ese sueño. En el sueño lo respetaban y todas lo admiraban embelesadas al verlo pasar. Estaba rodeado de manjares.

Demasiado ideal para ser real. Es evidente que ya no soñaba, estaba analizando.

Abre los ojos y ve el reflejo de tenues colores que desvía la gota al colgar, hasta que cae. Y detrás de esa, otra, que crece y crece. Es una danza que hipnotiza y la música ayuda. Tic... Tic... Tic...

No pudo más y decidió levantarse. Caminó por el pasillo, subió las escaleras y se sentó en la terraza a mirar la luna. Es una noche ideal, sin viento, no hace frío y la luz amarillenta da un aspecto distinto a la gran terraza colmada de macetas y plantas.

Cuando de imprevisto un ruido lo sobresalta. Se le eriza la piel, sus ojos se abren dejando atrás todo rastro de sueño. Algo parece moverse detrás de las macetas, se queda petrificado sin mover ni un pelo pero con la vista fija en esa dirección.

Una sombra se mueve y lo sigue una figura temblorosa de movimientos nerviosos. Felipe parece esculpido en mármol, ni siquiera respira mientras esa criatura se le acerca. Hasta que el instinto toma el mando de su cuerpo y pega un salto violento e inesperado.

Felipe lo saborea. Ningún ratón escapa al mejor gato cazador del barrio.




4 comentarios:

  1. atrapante! muy lindo el doble sentido en la espera de algo humano y sobrehumano.... jaja... muy bueno!

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  2. Muy buen relato Gamar. Un abrazo

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  3. Muchas gracias. Esto lo había escrito en 2008 creo y viendo las estadísticas del blog, veo que todas las entradas tienen alrededor de 500 visitas, algunas pocas mas de 1000 y esta solo 30.
    La quise reivindicar.
    Un abrazo.

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