20 de noviembre de 2013

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Más allá de los muros: Sacrificio


- ¿Estás bien? – preguntó Alexis pasando a la tienda. Naira yacía tendida en el suelo, sus cabellos dorados estaban empapados en sudor y envolvía a los gemelos recién nacidos entre las rasgadas telas azules de su vestido. 

- Anaid ha muerto – pronunció la mujer con un hilo de voz. 

- Lo sé – Alexis asintió y se arrodilló junto a Naira. La muerte de la reina de Draeth les daba una oportunidad a los gemelos, el niño y la niña que se acurrucaban entre los brazos de su madre, los últimos descendientes de las líneas de sangre de los Wottam, herederos al trono, guías y líderes, pero con el título de bastardos sobre la frente sus oportunidades eran nulas - ¿Sigues queriendo huir? 

- Debería, la otra opción es demasiado peligrosa – Alexis sintió los fríos ojos azules de Naira sobre ella y por primera vez en su vida vio el miedo en ellos. 

- Ambas opciones son peligrosas, pueden morir igualmente – la mujer se detuvo un segundo para rectificar su habitual brusquedad – Quiero decir, ¿qué posibilidades tienes de sobrevivir lejos de Draeth? Sola y con dos niños…además, Einar se negará a que le alejes de sus hijos ahora que hay otra oportunidad – la mujer inclinó la cabeza pensativa antes de continuar hablando – Tú decides, hagas lo que hagas te apoyaré – Alexis dejó caer una mano sobre su fatigada amiga, habían permanecido juntas desde el asedio en la torre blanca a manos de Holder, cuando no eran más que unas niñas asustadas, pero los años las habían convertido en maestras de la torre Wottam, ahora debían dejar de lado sus intereses por los dos niños. 

- Se quedarán – afirmó Naira finalmente tras unos segundos de silencio que parecieron eternos – No puedo arrebatarle al reino sus herederos, puede que estén destinados a acabar con el conflicto que emerge desde el sur. Si nos vamos y nos descubren nos perseguirán y nos matarán igualmente, como dices, aquí hay una oportunidad. 

- Son hijos de Einar, la gente los seguirá. 

- Y la alianza con los reinos del norte permanecerá mientras no se sepa la verdad – las palabras de Naira se tornaron más seguras y Alexis se alegró de que, después de todo, su camino se hubiese iluminado. 

- Nadie más ha de descubrir nada, haremos lo que sea para que siga siendo así, no debe preocuparte – Alexis se tropezó con sus propias palabras, admiraba a Naira y, aunque sabía que aquella mentira ponía en peligro las alianzas que poseían, haría cualquier cosa para proteger el bienestar de sus hijos. 

Durante aquellos meses se habían ocultado en el campamento de la Resistencia, Dam, su líder, era el único que sabía lo que estaba ocurriendo, Alexis tenía fe ciega en él y estaba segura de que se volcaría, tanto como ella, en proteger a los gemelos. Debían planear cuidadosamente como llevarlos hasta la torre antes de que se anunciase la muerte de Anaid, después el rey se haría cargo de ellos y nadie dudaría de su palabra. Alexis sonrió mientras acariciaba el rostro de la niña, que agarraba entre sus diminutos dedos la seda azul del vestido de su madre, la vida que les esperaba a los dos no sería fácil, los prepararían durante toda su vida para un solo objetivo, un cometido que, probablemente, no entenderían hasta pasados muchos años. Al menos estarían más seguros que en las afueras, o eso se dijo varias veces Alexis para convencerse, lo cierto era que nada podía garantizar su seguridad, pero debían intentarlo. 

- Alexis, necesito que hagas algo – dijo de pronto Naira sacando a la mujer de sus pensamientos. 

- ¿De qué se trata? 

- De que tomes a uno de ellos como tu aprendiz, yo tomaré al otro, así podremos protegerlos de una forma más cercana. Te encargo que le enseñes todo cuanto sabes, yo haré lo mismo. Debemos prepararlos para el futuro que les espera como herederos al trono de Draeth, y no confío en nadie más que en ti para hacerlo. 

- Naira yo… - Alexis se incomodó al descubrir en su propia expresión lo mucho que eso significaba para ella, se tomó un segundo para poder mantener su tono de voz intacto – Será un honor tener a uno de ellos como aprendiz, le prepararé bien. 

- Lo sé. 

- ¿Tienen nombre ya? 

- Izel y Yared – los ojos de Naira se iluminaron mientras miraba a sus hijos y Alexis se percató, preocupada por lo difícil que sería para su amiga todo lo que tendría que hacer, pero la certeza de que, a partir de ese momento, cada uno de sus movimientos los haría por ellos la tranquilizó, ese objetivo, ese deber la mantendría cuerda y haría de la mentira que le contarían al pueblo algo más llevadero – Alexis, solo una cosa más. 

La mujer elevó la mirada para toparse con los certeros ojos de Naira, llenos de un brillo que no comprendió. 

- Para ellos su madre ha muerto hoy, la imagen de Anaid es la única madre que han de conocer. Jamás deben saber quien soy.

http://noelialcaraz.blogspot.com.es/

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