15 de noviembre de 2013

el comentario 7 comentarios

Señoronas


Estas seis trabajadoras que se desempeñaban en el mismo lugar, bajo las órdenes de Don Sixto eran, según la opinión del hombre, muy buenas obreras, de ley, como se jactaba. Tenían mucho a su favor, pero también algo en contra. Gregarias por naturaleza, vivían en una especie de conventillo, todas juntas, pero a la vez cada una en su recinto, en el mismo barrio. Su principal virtud radicaba en que no les gustaba salir de noche. Sólo andaban de día. Compartían gustos comunes, por ejemplo, su vestimenta un poco suntuosa. Cuando tuviesen descendencia, criarían a sus hijos con amor y esmero. Otra característica virtuosa era que comían de todo, todo les gustaba, lo cual significaba un problema menos para Don Sixto. Éste, todas las mañanas hacía el acostumbrado recorrido para controlar el producto que ellas fabricaban. Siempre estaba en buenas condiciones, perfectamente diseñado y producido. Él las apreciaba mucho, hasta puede decirse que su trato hacia las trabajadoras era cariñoso. Les llamaba por su nombre y a algunas les había puesto un apodo. Sin embargo, las seis presentaban un problema común: Estaban interesadas en el mismo candidato y el muy desfachatado presumía con todas y galanteaba a cada una. “Pero al fin y al cabo siempre habría de existir una preferida” pensaba Don Sixto a quien el presuntuoso no le preocupaba. Gustaba de entretenerse al atardecer, viéndolo al galán recorrer el territorio, siempre adelante y a ellas como verdaderas señoronas con aires de andar sin prisa, seguirlo a la distancia, esperando que él, se decidiera por alguna.




7 comentarios:

  1. Pobres mujeres, tener que esperar a que se decidiera por una de ellas, eso es como competir por el amor.

    Eran gregarias hasta para eso...

    Un beso.

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  2. Gracias Misterio por tu interpretación. Un abrazo.

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  3. Muy buen mini relato costumbrista. En pocas palabras ha dicho más que lo que varias páginas terminarían por arruinar. No es raro el comportamiento de las damiselas y menos si uno las ubica, por ejemplo, en los inicios del siglo XX. Cada uno de los detalles que describe era la norma para ser una chica deseable y casadera. Lamentablemente la ubicación en la escala social era predeterminante, no solo de sus posibles esperanzas amorosas, sino del éxito como futuras amas de casas, lo más alto a lo que podían aspirar.

    Gracias por el retrato de esa generación.

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  4. me encantó.... yo me hice una representación de señoras bien aseñoradas, llenas de remiendos y ni una puntada... precioso.

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  5. Bellisimo genialmente hermoso. Besos de paz.

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  6. Muy bueno y perfecta estructura, pero debo decir que no sé por qué, que se me han venido a la cabeza un montón de gallinas...

    Un abrazote grandísimo

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  7. Excelente, Ahí tenemos a un galán de verdad, un líder natural, sin embargo me pregunto serán tan gregarias, porque...¿el galán no se llamará Gregorio?.

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