30 de noviembre de 2013

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El sonido de los grillos


El padre duerme al hijo cuando éste se sobresalta por las noches.

Fue una conquista de su mujer. Al principio permanecía inalterable cuando el niño lloraba, hasta que un día la mujer estalló y lo increpó. Él, entonces, se hizo cargo de la tarea; en su correcta evaluación, el grito de ella era menos controlable que el marraneo del recién nacido.

Aprendió, con sorprendente habilidad, a hacer el biberón con una sola mano, mientras tenía con la otra al chico. Conoció en poco tiempo la mejor posición para dormirlo, y el ritmo justo con el que golpearlo suavemente en la cola. Pero jamás le tomó la mano al descargo del infante en la cuna. Ese depósito, indefectiblemente, llevaba al inicio de la escena: llanto desgarrador, apertura de boca, tetina en ella y vuelta a empezar.

El padre entonces, empezó a pasar largas horas en la silla mecedora. Jamás logró dormir en ella. Se entretuvo con el sonido de los grillos. Llegó a detectar dos momentos en los que se alteraba el ritmo del canto de esos bichos. Contó repeticiones, midió duración del sonido emitido, e intensidad del mismo, y hacía sus anotaciones. Todo ello con la mano hábil. Así, logró demostrar, que la compactación de la basura los ponía frenéticos y que, en cambio, el paso del tren carguero, armonioso, melódico, los relajaba.

Pero no fue una tarea sencilla, debió esconder cuadernos, biromes y algunos dispositivos técnicos menores. Debió, también, ser paciente y tomar muchas muestras. Su hijo creció, y cuando éste ya era un infante de cierta magnitud, hubo sobornos. Se sorprendió por lo bien que el niño hacía su papel de llorón nocturno, y también se sorprendió por los reclamos de una paga mayor (en cantidades de golosinas).

Justo cuando tenía su tesis casi armada, la mujer, harta de verlo ojeroso durante el día, lo descubrió. Sus gritos fueron terribles y él perdió su lugar en la casa. Hoy deambula, sin éxito alguno, por distintas universidades, procurando que lean su tesis, y también extraña mucho a su hijo.

SAL

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29 de noviembre de 2013

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Perdido en el silencio...



Hay veces en que estas realmente solo, sin decir nada y sin hacer ningún ruido, en total silencio. Ese silencio que expresa mucho en poco, aquel que te hace recordar toda tu vida, desde el mas mínimo recuerdo hasta el mas grande; desde el mas insignificante hasta el mas importante; y de repente llega a tu mente un recuerdo especial, uno que ni siquiera sabias que tenias, quedas con la mirada fija en algún punto, tratando de averiguar de donde y porqué se te vino ese recuerdo a la mente.

 Analizas cada pequeño aspecto de ese recuerdo, pero aún así no logras comprenderlo, es porque la confusión en tú mente es muy compleja y la razón queda vencida ante la incertidumbre. Llega un punto en el que, ni siquiera el recuerdo mismo importa, solo importa lo que te hizo sentir, esa sensación de niño indefenso ante la confusión, de un niño que no sabe que hacer con la pared que tiene en frente; y esto solamente alimenta la perdición en el silencio y comienzas a escuchar el sonido de toda una vida humana imperfecta.

Nota: escrito por Ernesto Vargas Marquez.- Autor de "Noescriboparavos.blogspot.com"


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28 de noviembre de 2013

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Sonreír sin ti...



Te sientas en la misma mesa donde yo estoy, te tomas un café, pero ya no estás ahí para mí, tus pensamientos tan distantes se olvidan de mi presencia.

Su deseo se fue junto a las mil palabras una vez pronunciadas con amor inexistente, su deseo también ha sucumbido a los ánimos de sus sentimientos sin voluntad alguna.

La alegría que representaba tu compañía ahora se ha tornado amarga, obligandome a alegrarme por las simplezas de la vida, y sonreiré por el transcurrir del tiempo, por las olas del mar, por el amanecer y por el atardecer, simplemente voy a sonreír porque merezco sonreír.

Pero yo estaré ahí, vigilando cada mirada, cada lágrima, cada suspiro, cada sonrisa envuelta en mentiras, y aunque aveces te moleste, nunca te abandonare.

Y está aquí para estar y no estar, y duele con cada latido de mi corazón.

¿Te vas? Apenas te estoy viendo llegar  y mi sonrisa no se consume por tu llegada, es entonces cuando me obligo a sonreír por los caprichosos designios de un destino poco agraciado con mi vida.

Renunciaste a mi sonrisa, pero no a tus tristezas espontáneas , ni a tu anticipado quebrando inoculado, pero tranquila que ya me has explicado que lo que veo es lo que eres, sin embargo yo he visto más que el árbol de nostalgias, he visto la avalancha de amor detrás del risco de miedos.

Continúas en la mesa al terminar tu café, te quedas ahí, solo ahí, mirando el horizonte. Yo me levanto con lágrimas, pero nunca te abandonaré. Y se que aquí estamos, tu tan cerca de mi, yo tan cerca de ti, y tan lejos de nosotros....

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27 de noviembre de 2013

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Donante de recuerdos

Si me preguntas cual es la afición de un hombre que sin saber si es joven o viejo sigue viviendo día tras día encerrado en una habitación de un hospital cualquiera, pues entonces mi respuesta es soñar. Sueño, y sin saber cómo ni por qué los recuerdos brotan en mi mente de manera intermitente, llenándolo todo o vaciándolo de repente, porque no recuerdo nada, pero lo recuerdo todo. Sueño…

Abro los ojos y me encuentro esperando en las vías del tren mientras observo a la gente de mí alrededor, hay madres nerviosas esperando a su marido mientras sus hijos juegan entre ellos a la pelota ajenos de las circunstancias de ese momento, hay soldados que con sus hatillos se despiden de su familia conscientes de que aquella podría ser la última despedida de su vida y en el ambiente una tristeza embriaga todo oscureciendo aún más la mañana lluviosa.

Sigo mirando a mi alrededor y mientras mi mirada captura todos los momentos, me fijo en aquella preciosa chica que no deja de sonreír en medio de tanta tristeza, tiene los ojos oscuros y profundos como la noche y unas piernas kilométricas que se intuyen debajo de su falda, a su lado, un soldado que se subía al tren. Era curioso, las despedidas sacan los sentimientos más profundos, pero ella seguía sonriendo aún cuando el no dejaba de mirarla desde la ventana del vagón, fue en ese momento cuando pude apreciar su dulce voz: “te estaré esperando siempre, porque la eternidad es nuestra”. Seguidamente el beso más fugaz, apasionado y con sentimiento tuvo lugar, y en ese momento preciso me embriaga un calor en el corazón pero… abro los ojos y me encuentro de nuevo en mi habitación.

Prefiero volver a aquella estación asi que cierro los ojos y le veo, es el mismo chico de antes pero el escenario ahora es un campo de batalla. Quiero acercarme a él, decirle que todo sigue adelante, que algún día acabará la guerra, que haga lo imposible por matar a la menor gente posible, que la culpa es de los poderosos, esos que salen indemnes de todas las situaciones y que nos utilizan como peones en su juego de ajedrez tratándonos como a la pieza menos importante del tablero. Pero le sigo mirando, y tengo ganas de chillarle pero mi voz no alza el vuelo y quiero sacarle de allí, de la destrucción de los saqueos, de la muerte, pero no puedo.

Doy mi primer paso, pero cuando quiero acercarme a él alguien chilla mi nombre desde la tiniebla, desde la otra realidad a la que no quiero volver, y otra vez pasa, me encuentro en el encierro más profundo observando a esa enfermera que no deja de mirarme con las pastillas en su mano, no sé por qué pero sin saber quién es me inspira desconfianza, de cualquier manera me las trago y vuelvo a sumergirme en lo más profundo de mi ser…

Todo a mi alrededor se vuelve negro, veo imágenes intermitentes del dolor, de las heridas, de la muerte, de lo que antes tenía brillo y ahora es como una luz opaca en medio de la oscuridad. Y me siento tan vacío por dentro... solo veo hambre, pobreza, niños sin padres, parejas en las que ya solo ha quedado uno, veo casas derruidas, tejados sin cimientos, veo las consecuencias de la guerra y me siento culpable…

Culpable por haberme dejado llevar en medio de aquel desastre de vidas quitadas, donde los derechos humanos perdieron su nombre y solo quedo como único motivo el deseo de aquel que quiso ser poderoso a costa del todo, de un todo que sacrificó demasiadas vidas en el camino y que aún sigue siendo el mismo demonio con diferentes disfraces. Y entonces lo entiendo, por un instante de mi vida entiendo porque no me queda un solo recuerdo en la mente… los recuerdos me han abandonado, era demasiado duro seguir…

Y así es como llega la noche y pasa otro día más. Algunos dicen que tengo alzheimer, yo prefiero llamarlo donante de recuerdos... recuerdos de esos que invaden tu mente y nunca se llegan a olvidar, de esos que te rasgan por dentro como un cuchillo y dañan más que las heridas, de esos que te hacen llorar aún cuando los motivos que los provocaron están lejos, de esos que te llenan el corazón de emociones, a veces buenas, a veces malas, pero que te enseñan a vivir. Donante de recuerdos…



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26 de noviembre de 2013

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Dolor...




¿Palabras motivacionales gastadas? Las sé todas. ¿Leer libros de autoayuda? Los he leído. El tirón de valor que nace de ti al ir leyendo cada una de esas palabras, lo he sentido. También me he sentido invencible al terminar de escuchar, leer o ver. Eso no es nuevo. Dichoso todo aquel que tenga la voluntad de mantener esa fuerza, esa energías.traspasado muros. He visitados los mas hermosos paisajes. Porque todo paisaje es hermoso, y el de la vuelta de la esquina constituye una de mis siete maravillas en esta vida. Pero después de eso ¿que?. ¿Se puede siempre mantener esa actitud? ¿Esas energías? Caes.

Después de un tiempo de cansas. El cielo se vuelve negro. Porque el día siempre dará paso a la noche. Y la oscuridad de este momento no quiere decir que no sepa que amanecerá mañana. Las nubes grises que nublan el cielo no me hacen olvidar su verdadero color.


No es necesario mas entusiastas palabras motivacionales, que han perdido toda credibilidad. Hace falta entender que esto forma parte de la vida. Esto también es parte del ser humano. ¿Para que negarlo? ¿Callarlo? ¿Ocultarlo? ¡Déjalo salir! Deja el dolor apoderarse de tu cuerpo y tu alma por completo.

¿Depresión? Llamale como quieras. Dejas al amor dominarte. Dejas a la felicidad gobernar. Dale su lugar al dolor. El tiene su tiempo, no eterno. No te destruirá. Al contrario, te fortalecerá. Todo es parte de ti. Tú vida no esta siempre llena de buenos momentos. En tu alma están todos esos fracasos y tropiezos, todas las caídas y recaídas. Allí encerrado, guardado y oculto tienes todo lo que te a hecho sufrir. Que pretendes ignorar. Lo has dejado en ese rincón con la esperanza de que, si no lo ves, no existe. Pero existe. El dolor existe y esta dentro de ti. Acumulándose, volviéndose una enorme montaña. En la montaña se forman gigantescas bolas de nieve que van golpeando puerta que has cerrado y reforzado. Pero que no abres. ¿Miedo? El dolor es tuyo, el dolor eres tú. El amor es tuyo, el amor eres tú. Son solo un complemento de ti. Déjalos invadirte. Hacer su voluntad. Dales su tiempo. Tú alma se volverá mas ligera. Tú mentes mas clara.

¿Has notado alguna vez al cielo luchar contra la tormenta? Puede que llegue a dar la impresión. Pero el cielo nunca lucha contra la tormenta, él deja que la tormenta lo tome por completo. Expandiéndose completamente, mostrando su verdadera fuerza. La tormenta lo destruye todo. Pero el renacer lo reconstruye aun mas hermoso que ayer. Llora, grita, golpea, rompe cosas, o simplemente quédate sentada dejando fluir por tú cuerpo el dolor. No tienes que estar siempre alegre, ni siempre con una sonrisa. Quien no entienda que hoy, tu día es noche, es porque intenta ocultar su oscuridad con farolas encendidas a toda hora. Déjales saber al mundo y al universo como estas. Y te responderán. Te harán sentir que nunca estas sola. Hoy, mi noche es completamente negra, con saltonas estrellas que se preocupan por mi, pero están en su lugar, vigilantes, mas no intervienen, porque saben, que es solo parte del ciclo. Y que al amanecer, aun cuando no las vea, ellas me observaran y sabrán que expulse todo, y ahora puedo sonreír con mas brillo que hace días.

El dolor esta en ti, no huyas de él, no te reveles contra él. Porque es una lucha perdida. Es como intentar no sentir frío en una noche helada. Relaja tus músculos, es un proceso que tarda, pero a lo que aceptas y ordenas a tu cuerpo dejarse invadir por el aire helado, no sentirás mas frío. Has lo mismo con el dolor. No puedes luchar contra la naturaleza. ¿Por que entonces intentas luchar contra tú naturaleza?

El mundo esta lleno de ejemplos, por muy hermosa que sea la primavera o muy cálido el verano, siempre llegan el otoño y el invierno. La naturaleza no intenta ocultar su ciclo. ¿Por que hacerlo tú? Ella se enorgullece de cada pequeña cosa que hace, porque sabe que todo es importante. Que cada estación tiene su belleza. Y el todo la vuelve perfecta. Sé entonces como la naturaleza. Enorgullecerte de tus días alegres y felices. Enorgullecerte aun mas de los tristes y melancólicos. No digo que te acostumbres a ellos. Digo que los aceptes. No los ocultes. Libera la montaña y vuelve tu cuerpo y alma mas ligeros.

Nota: Esta entrada fue redactada por nuestra escritora de "Noescriboparavos.blogspot.com"
Paulet Karinee Vargas Marquez.

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23 de noviembre de 2013

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En mi caminar



Camino con un corazón pensante, esperando verte para poder sonreír, y aunque tus ojos dificilmente se posan en mí, yo siempre te observo y sé que aunque tu sonrisa tampoco está para mí yo aún aguardo con un millón de chistes para ti.
Camino con un corazón pensante, donde te veo alejarte de mí, pero recorriendo el camino de tu verdad te acercas a ti misma, yo siempre te observo, y sé que aunque te alejas, aun me puedes encontrar escribiendo en base a los recuerdos vividos.
Camino en un estado de expectativa por lo que ha de acontecer, camino ilusionado de la vida, camino con el sentir de que algo inesperado sucederá, y ahora estoy feliz por lo que poseo, por lo que mantengo y por lo que se queda a mi lado, y aunque yo siempre te observo, no descuido lo que se mantiene, y no dejo de ver lo que estará.
Y ya no corro para no caer, sino que saboreo cada paso, sin apartar mi mirada, sin dejar de observar, sin dejar de soñarte esperanzado en un nuevo camino que me lleve a donde ansió alcanzar tu llegada en un nuevo despetar.
Selecciona bien tus pisadas, porque si te veo caer; te voy a ir a levantar... Desde mi camino te voy a observar, desde mi andar te voy a cuidar...

Oscar Galicia
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20 de noviembre de 2013

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Más allá de los muros: Sacrificio


- ¿Estás bien? – preguntó Alexis pasando a la tienda. Naira yacía tendida en el suelo, sus cabellos dorados estaban empapados en sudor y envolvía a los gemelos recién nacidos entre las rasgadas telas azules de su vestido. 

- Anaid ha muerto – pronunció la mujer con un hilo de voz. 

- Lo sé – Alexis asintió y se arrodilló junto a Naira. La muerte de la reina de Draeth les daba una oportunidad a los gemelos, el niño y la niña que se acurrucaban entre los brazos de su madre, los últimos descendientes de las líneas de sangre de los Wottam, herederos al trono, guías y líderes, pero con el título de bastardos sobre la frente sus oportunidades eran nulas - ¿Sigues queriendo huir? 

- Debería, la otra opción es demasiado peligrosa – Alexis sintió los fríos ojos azules de Naira sobre ella y por primera vez en su vida vio el miedo en ellos. 

- Ambas opciones son peligrosas, pueden morir igualmente – la mujer se detuvo un segundo para rectificar su habitual brusquedad – Quiero decir, ¿qué posibilidades tienes de sobrevivir lejos de Draeth? Sola y con dos niños…además, Einar se negará a que le alejes de sus hijos ahora que hay otra oportunidad – la mujer inclinó la cabeza pensativa antes de continuar hablando – Tú decides, hagas lo que hagas te apoyaré – Alexis dejó caer una mano sobre su fatigada amiga, habían permanecido juntas desde el asedio en la torre blanca a manos de Holder, cuando no eran más que unas niñas asustadas, pero los años las habían convertido en maestras de la torre Wottam, ahora debían dejar de lado sus intereses por los dos niños. 

- Se quedarán – afirmó Naira finalmente tras unos segundos de silencio que parecieron eternos – No puedo arrebatarle al reino sus herederos, puede que estén destinados a acabar con el conflicto que emerge desde el sur. Si nos vamos y nos descubren nos perseguirán y nos matarán igualmente, como dices, aquí hay una oportunidad. 

- Son hijos de Einar, la gente los seguirá. 

- Y la alianza con los reinos del norte permanecerá mientras no se sepa la verdad – las palabras de Naira se tornaron más seguras y Alexis se alegró de que, después de todo, su camino se hubiese iluminado. 

- Nadie más ha de descubrir nada, haremos lo que sea para que siga siendo así, no debe preocuparte – Alexis se tropezó con sus propias palabras, admiraba a Naira y, aunque sabía que aquella mentira ponía en peligro las alianzas que poseían, haría cualquier cosa para proteger el bienestar de sus hijos. 

Durante aquellos meses se habían ocultado en el campamento de la Resistencia, Dam, su líder, era el único que sabía lo que estaba ocurriendo, Alexis tenía fe ciega en él y estaba segura de que se volcaría, tanto como ella, en proteger a los gemelos. Debían planear cuidadosamente como llevarlos hasta la torre antes de que se anunciase la muerte de Anaid, después el rey se haría cargo de ellos y nadie dudaría de su palabra. Alexis sonrió mientras acariciaba el rostro de la niña, que agarraba entre sus diminutos dedos la seda azul del vestido de su madre, la vida que les esperaba a los dos no sería fácil, los prepararían durante toda su vida para un solo objetivo, un cometido que, probablemente, no entenderían hasta pasados muchos años. Al menos estarían más seguros que en las afueras, o eso se dijo varias veces Alexis para convencerse, lo cierto era que nada podía garantizar su seguridad, pero debían intentarlo. 

- Alexis, necesito que hagas algo – dijo de pronto Naira sacando a la mujer de sus pensamientos. 

- ¿De qué se trata? 

- De que tomes a uno de ellos como tu aprendiz, yo tomaré al otro, así podremos protegerlos de una forma más cercana. Te encargo que le enseñes todo cuanto sabes, yo haré lo mismo. Debemos prepararlos para el futuro que les espera como herederos al trono de Draeth, y no confío en nadie más que en ti para hacerlo. 

- Naira yo… - Alexis se incomodó al descubrir en su propia expresión lo mucho que eso significaba para ella, se tomó un segundo para poder mantener su tono de voz intacto – Será un honor tener a uno de ellos como aprendiz, le prepararé bien. 

- Lo sé. 

- ¿Tienen nombre ya? 

- Izel y Yared – los ojos de Naira se iluminaron mientras miraba a sus hijos y Alexis se percató, preocupada por lo difícil que sería para su amiga todo lo que tendría que hacer, pero la certeza de que, a partir de ese momento, cada uno de sus movimientos los haría por ellos la tranquilizó, ese objetivo, ese deber la mantendría cuerda y haría de la mentira que le contarían al pueblo algo más llevadero – Alexis, solo una cosa más. 

La mujer elevó la mirada para toparse con los certeros ojos de Naira, llenos de un brillo que no comprendió. 

- Para ellos su madre ha muerto hoy, la imagen de Anaid es la única madre que han de conocer. Jamás deben saber quien soy.

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19 de noviembre de 2013

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¿2013 - 60 + 20 = . . .?

Fuente: elaboración propia.


Más que frío era una humedad asquerosa la que rondaba en aquel lugar. El moho buscaba con desenfreno cualquier trozo de roca que se encontrara descubierto, por más pequeño que este fuera.  El agua chorreaba desagradablemente desde el techo, discontinua, arrítmica. El hedor que desprendía mi carne no debería ser tan inusual dadas las condiciones. La sangre seca se acomodaba por mi cuerpo en lugares estratégicos. Las heridas de lejanas batallas conformaban ahora la esencia pura de aquella tétrica escena. Mi desnudez no era pérdida alguna del honor, no lo era mi desfigurada cara, no lo era mis ensangrentadas manos; no lo era por tanto mi incansable muerte.
Es que mis ojos aún vivían, y aún lo hacía también mi alma, encerrada por siempre en ese cuerpo que poco a poco comenzaba a deteriorarse por lo externo y por lo interno, con la ayuda de las repugnantes larvas de phoridas.
No lejos de allí se lograba escuchar, con o sin atención, el grito espantoso de una mujer violada. Aquella cárcel carente de vida prometía hermosas sonatas de dolor: el de la penetración forzosa, el de la deshonra continua. Ese que transforma a uno de humano a cosa. Ese que elimina la esencia, y nos deja peor que muertos: moribundamente resentidos. Ese que en futuras etapas del dolor, no logrará más que pesadillas y problemas con alcohol.
Mi fascinación es y será el moho. No importaba cuanto me maltrataran; cuantos electrones me recorrieran, cuantos protones me sacudieran, ni cuantos neutrones me desquiciaran. Nada podría quitar de mi vista aquel desagradable moho verdoso.


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15 de noviembre de 2013

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Señoronas


Estas seis trabajadoras que se desempeñaban en el mismo lugar, bajo las órdenes de Don Sixto eran, según la opinión del hombre, muy buenas obreras, de ley, como se jactaba. Tenían mucho a su favor, pero también algo en contra. Gregarias por naturaleza, vivían en una especie de conventillo, todas juntas, pero a la vez cada una en su recinto, en el mismo barrio. Su principal virtud radicaba en que no les gustaba salir de noche. Sólo andaban de día. Compartían gustos comunes, por ejemplo, su vestimenta un poco suntuosa. Cuando tuviesen descendencia, criarían a sus hijos con amor y esmero. Otra característica virtuosa era que comían de todo, todo les gustaba, lo cual significaba un problema menos para Don Sixto. Éste, todas las mañanas hacía el acostumbrado recorrido para controlar el producto que ellas fabricaban. Siempre estaba en buenas condiciones, perfectamente diseñado y producido. Él las apreciaba mucho, hasta puede decirse que su trato hacia las trabajadoras era cariñoso. Les llamaba por su nombre y a algunas les había puesto un apodo. Sin embargo, las seis presentaban un problema común: Estaban interesadas en el mismo candidato y el muy desfachatado presumía con todas y galanteaba a cada una. “Pero al fin y al cabo siempre habría de existir una preferida” pensaba Don Sixto a quien el presuntuoso no le preocupaba. Gustaba de entretenerse al atardecer, viéndolo al galán recorrer el territorio, siempre adelante y a ellas como verdaderas señoronas con aires de andar sin prisa, seguirlo a la distancia, esperando que él, se decidiera por alguna.



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13 de noviembre de 2013

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Más allá de los muros: Lazos de sangre


El camino hasta la torre blanca, al norte de Draeth, había sido largo. El asedio, preparado con detalle, había roto las escasas defensas que Tzaro y Holder poseían para defender su posición. Por fin, allí estaba, el heredero del trono, cara a cara con el causante de su desgracia. 

- Baldo, has conseguido llegar hasta mí, estoy sorprendido – Holder apoyó la espalda contra el respaldo del trono que le había arrebatado a su padre, las grandes escalinatas le separaban de Baldo, que comenzó a subir peldaño a peldaño, con la empuñadura de su espada firmemente sujeta. La sangre del rey, que unos días antes manchaba el suelo, había desaparecido, sin embargo Baldo escuchaba los gritos de angustia de su padre como si aun estuviese allí. 
La sala estaba vacía, eso le hizo pensar que tal vez habían estado esperando ese momento y no temían las consecuencias que ello suponía. Sus pasos acabaron por acercarle al trono, Holder no le quitaba la vista de encima pero cruzaba las manos mientras fruncía el ceño. Baldo supo que se concentraba en usar su don para mantener las puertas cerradas. Los gemelos cruzaron las miradas y los ojos grises de Baldo se posaron sobre la carne quemada del rostro de Holder. 

- ¿Fue padre? – preguntó relajado llevando la mano izquierda a su propia cara desfigurada, el vínculo que compartían le condenaba a sufrir las mismas heridas que su hermano. 

- No, padre nunca se arriesgaría a hacerte daño. Fue Tzaro. 

- ¿Tzaro? ¿Y dónde está? – Baldo apretó los dientes, deseaba acabar con él por encima de todo. Era el culpable de las oscuras ideas que llenaban la cabeza de su hermano, pero de pronto la ira se esfumó mientras se preguntaba porqué Tzaro atacaría a su aprendiz - ¿Qué le has hecho a Tzaro? ¿También has traicionado a tu maestro? 

- ¿Traicionar? – una taimada sonrisa se dibujó en el rostro de Holder y Baldo supo que la situación era peor de lo que imaginaba – No se trata de traición, se trata de alcanzar un objetivo y Tzaro suponía un estorbo para el mío, igual que padre lo era para el suyo. 

- ¿Fue él quién mató a padre? – preguntó Baldo con una angustiosa sensación en la boca del estómago - ¿Y madre? ¿Dónde está? – la presión de la empuñadura contra su mano comenzó a hacerle daño mientras esperaba una respuesta que nunca llegó. La mirada de Holder permaneció inamovible, pero oculta en su fría expresión Baldo creyó ver la solución a sus incógnitas – Si has sido tú juro que… 

- Vamos hermano, la sed de sangre no te queda bien. Eso ya no importa. Tzaro era un impedimento, pero él me enseñó a ver la verdad, una verdad que nos pertenece, que es la base de nuestra supervivencia y de lo que podríamos llegar a ser. Tú, sin embargo, no sabes nada. 

- Sé que padre solo intentaba protegernos y que esa verdad de la que hablas no le dará paz a nadie – se defendió Baldo. 

- Así que lo sabes, ¿y aun así defiendes a padre? Entonces solo has venido por un motivo, quieres acabar conmigo – argumentó Holder aun con tranquilidad. 

- Sabes que no puedo hacerlo. 

- Claro, el vínculo – recalcó Holder enarcando una ceja. 

- No, aun en tu locura eres mi hermano y yo necesito respuestas. Solo te encerraré e intentaré comprender que te hizo dejar de lado todo lo que nos inculcaron. No sé en qué momento se nubló tu mente pero aunque te odie por lo que has hecho no puedo matarte. 

- Cuanta importancia le damos a los lazos de sangre, ¿no es así? Pero, ¿crees que si me haces preso tus hombres no querrán mi cabeza? Sus familias murieron cuando tomé la Torre, esos son sus lazos de sangre, en algún momento se darán cuenta de que la venganza es más valiosa que la lealtad, mi muerte tendrá más peso que tu vida y, en ese momento, morirás conmigo sin poder hacer nada para impedirlo – Holder hablaba sin trastocar el tono de su voz, contemplando como los gestos de su hermano se contraían - ¿Quién los va a defender de la guerra que he empezado si mueres? ¿A quién seguirán? De cualquier forma no podrás encerrarme, has pasado algo por alto – Baldo apretó aun más el puño alrededor de la empuñadura. 

- No puedes manipularme, ya no posees nada que yo quiera. 

- ¿Ah no? ¿Y qué me dices de Hel?

Cuando aquel nombre salió de sus labios Baldo sintió como un sudor frío le recorría la espalda. Creía a Hel muerta, la hija de Tzaro, su prometida, un peón más que Holder estaba usando en su retorcido juego. Baldo titubeó mientras pensaba en lo que debía hacer a continuación, ignoraba las consecuencias que supondría dejar escapar a su hermano, pero Holder tenía razón, si se lo llevaba ¿cuánto tiempo podría contener la ira de sus hombres para permanecer con vida? Además tenía a Hel, tal vez ella no se lo mereciese, pero no dejaría que su hermano usara su nombre como excusa para dañarla. Sin meditar más lanzó la espada al suelo dejando que se resbalara entre sus dedos y mientras el sonido del acero retumbaba en la sala Holder sonrió. 

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12 de noviembre de 2013

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Doce y un minuto, Estimados.


Llovía. Podía notarlo en el repiquetear de la ventana. Llovía mucho. La sala, oscura, tan solo iluminada por el radiante fuego, que con sus pequeñas llamas danzantes, se alimentaba, poco a poco, de los restos de leña de la estufa.
Llegaban las doce, y con eso la lluvia y el retumbar del reloj.
Habían tres personas sentadas allí, en la sala a oscuras. Dr. Wix se encontraba en el sofá verde. La Sra. Woxy lo estaba en el de color rojo. Y ambos lucían en sus ojos, y en su temple, la misma mascara vacía.
Una vez terminadas las doce, el silenció volvió a la sala, tan solo interrumpido por eventuales chisporroteos de la leña flameante, esta última, danzante.
La tercer persona se levantó, se podría decir que del sofá de color negro, pero sería mentir, y mentir es incorrecto. El sofá era azul, azul oscuro, es verdad, pero azul al fin. Dignó a moverse por la sala y enfrentar a la Sra Woxy, esta no dio cuenta del acercamiento, y quedó en la exacta misma posición que segundos antes. Quieta. El Dr. Wix en cambio, deslizó, casi sin intención su cabeza hacía el lado derecho, lo que le ocultó, en la oscuridad sin luz, el rostro por un momento.
Fue un momento, y solo uno de ellos, dado que al momento siguiente el Dr. Wix habiendo perdido el equilibrio, supongamos, cayó sobre el suelo, que es menester decir, lucía hermoso.
La tercer persona vio el acontecimiento, y exclamó casi inaudiblemente, una expresión en negativa. "Oh, Dr. Wix", podría haber sido, pero no lo fue.
La tercer persona se acercó rápidamente al Dr. Wix y le alsó con gracia, el Dr. Wix no expuso objeción alguna, por lo que La tercer persona le acomodó, en cuanto sus habilidades le permitían, en el sofá, el de color verde claro está, aunque este no era claro, era verde, verde oscuro. El Dr. Wix, continuó inapacible, su expresión la misma, vacía, como quién se entera de una muy buena noticia ajena, y no sabe como expresar su más absoluto odio, por lo que no lo hace, sonríe. Pero el Dr. Wix no era así, lo había sido en un momento, pero ya no, ya no sonreía.
A todo esto la Sra. Woxy no había experimentado ningún ademan, ni sentimiento, ni necesidad, de ayudar a La tercer persona, ni mucho menos al Dr. Wix.
Una vez el Dr. Wix, quedara en fisionomía complacido por la comodidad que no parecería con interés de admitir, del sofá verde, La tercer persona volvió a dirigirse a la Sra. Woxy.
El fuego había detenido su danza, y tan solo brillaba ahora, en un tenue intento, dentro de la leña, hecha brasa ardiente. Esto generaba cierta quietud, una quietud incomoda, como la de la gota de lluvia que cae, sin más, siempre de la misma forma.
La tercer persona luego de descartar por completo la idea que tenía en mente, esa que incluía a la Sra Woxy, y al sofá de color rojo, se acercó a la mesa que no era del todo mesa. Pero así como el fuego intentaba danzar, y danzando se lo describe, la mesa que no era mesa, intentando ser mesa, como mesa se la describe.
Sobre ella, la mesa que no es mesa, habían varías cosas que no valen la pena nombrar, tan solo una botella de vino, abierta; tres copas de vino, dos vacías, una llena. Pero había sobre la mesa, una carta: "Estimados..." comenzaba. "Estimados..." terminaba.
La tercer persona tomó la carta, y la arrojó a las brasas, que la acomodaron en su interior, y poco a poco la incitaron a danzar y danzó, con la llama misma.
La tercer persona tomó la copa de vino, la que estaba llena de este, y se sentó en el sofá de color azul, ese que pareciera negro. Y tomó de esta.
La tercer persona experimentó placer, ese que sufre uno, cuando sus más grandes enemigos se encuentran a pocos centímetros de uno, uno en un sofá de color verde, otro en uno de color rojo. Cuando el fuego se retrae, cuando la lluvia se aviva, y poco a poco, como ellos, también muere.

Eugene

 
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11 de noviembre de 2013

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Habla al país el eterno dirigente Dr. Máximo Ortiba Facheti.



 HABLA AL PAIS EL ETERNO DIRIGENTE DR MÁXIMO ORTIBA FACHETI. (CANDIDATO PERDEDOR PERO IGUAL SEGUIRÁ MORDIENDO)


Camaradas! Correligionarios!! Compañeros!!

El pueblo HA HABLADO A TRAVÉS DE LAS URNAS!

(jueputas. soretes. ojalá mueran gritando, cornudos)

Nos ha tocado perder, y lo aceptaremos CON DIGNIDAD.

Pero seguiremos adelante con NUESTRO PROYECTO.

Con aquello que nos propusimos HACE DIEZ AÑOS!

(Tenemos dos años mas para seguirlos empomando. Despues veremos con quien nos "asociamos")

Sin mas, salúdole con alta consideración y estima



Dr Máximo Ortiba Fachetti
http://estegauchoescribecosasraras.blogspot.com.ar/
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10 de noviembre de 2013

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Otra Vigilia



La fiebre leve del sueño
entretela desvelada que tabica mis ojos
vierte hálitos de vapor que
coagulan mi cuello y me ahogan

Rastros de arena en la madrugada
volutas forjadas de mi aliento
soplo que habita el hielo de la noche

Contradigo la calle raleada de luces
que baja entre sombras desoladas
a pie arreo mis leones
al baldío insomne que habitamos
ellos desperezan mientras yo contrapeso mis párpados
y alucino sus huellas irreales en la niebla


Osvaldo Barales
Fotografía de Osvaldo Rosso



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8 de noviembre de 2013

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Compartir para crecer


Con el correr de los años No Somos Escritores se ha convertido en un pequeño oasis donde quienes desean dar a conocer sus esfuerzos literarios se sienten cómodos y protegidos.
Lamentablemente, como es lógico, nos vemos afectados por las situaciones personales de todos y cada uno de nuestros integrantes, sobre todo cuando la vida real con sus demandas nos alejan de los instantes que dedicábamos a este personal estilo de arte.
Hoy  necesitamos de todos y cada uno de los integrantes del colectivo para lograr que No Somos Escritores se mantenga en el tiempo y mejore.
He notado que los comentarios ya son de por sí una barrera difícil de superar, aún cuando no tenemos restricciones y hasta se pueda visitar nuestra página en Facebook para comentar directamente.
Me encantaría que surgieran los elogios tanto como las críticas, pero no me es posible influir sobre las decisiones personales, preferencias y estilo de los visitantes.
Sin embargo y dado que nuestra intención es divulgar las obras de nuestros autores de la mejor manera posible, quiero sugerirles a los mismos que implementen la misma modalidad que utilizo personalmente desde hace tiempo y ha demostrado cierta eficacia.
Cuando un autor publica una nueva obra es conveniente que la publicite en Facebook con un link que apunte al blog. Para ello he incluido un botón que funciona mucho mejor que el que anteriormente habíamos utilizado y que se vé así:


Su aplicación asegurará que los seguidores, familiares y amigos visiten el blog y quizás se vean interesados en seguirlo o leer los trabajos de algún otro autor.
Sé que sería mucho pedir que todos enlazaran en Facebook TODOS los trabajos en la medida en que se vayan publicando sin importar de quién sean, pero les aseguro que con solo enlazar los personales, en poco tiempo el sitio tendría muchísimos más seguidores que leerían nuestras obras como colectivo imaginario.
Quienes me han acompañado durante todos estos años, saben que no me mueve ningún interés personal o económico, ya que el sitio desde sus inicios carece incluso de la publicidad de Google. Es simplemente un intento más de hacer conocidas nuestras obras superando el pequeño espacio de nuestros blogs personales.

Muchas gracias por la atención que dedicaron a este humilde mensaje.

OPin.

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6 de noviembre de 2013

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La inmortal



El tiempo no hace mella en mí y me pregunto si es así como debe ser. El mundo se viene abajo, lo ha hecho a través de los siglos y yo he sido castigada a presenciarlo, como si algo me impidiera cerrar los ojos y el deseo de intervenir no fuese suficiente para lograrlo. Hace milenios que me negué a regirme por sus normas, sus doctrinas y sus patrones; “Es lo que los nuestros deben hacer” decían, pero ni sus palabras ni sus acciones eran capaces de aportarme ni un ápice de interés. 
¿Por qué mi mirada iba a negarse a ver más allá de los límites marcados? No tenía sentido, así que seguí la lógica y acabé sumida en la locura. Quizás fue un error, eso me susurran mis pensamientos, pero mis ideas toman forma mediante las palabras y la tinta que araña los libros yacentes en manos ajenas me reconforta, porque la historia vive y lo seguirá haciendo. A pesar de todo no puedo cambiar quien soy, por mis venas corre un veneno que jamás acabará su trabajo, un don, un castigo, y ahora una oportunidad, ya que cuando no puedes desprenderte de algo solo te queda aprender a vivir con ello. Lo entendí el día en el que logré rozar la verdad con la punta de mis dedos, una verdad que fustiga a los míos desde la oscuridad de su inexistencia. Que los asusta y oprime a la vez que les empuja a moverse en pos de sus instintos, vacíos y errados la mayor parte del tiempo. 
Sus vidas avanzan, sus cuerpos perecen inmóviles, dormitando a la espera de que aquellos más cercanos al poder dicten las órdenes para engordar sus eternas vidas. Aprovechar el tiempo que se nos ha dado es nuestro único y verdadero deber, a pesar de lo que él creía nada justifica los planes impuestos sobre las millones de vidas que pueblan estas tierras, maquinaciones y secretos que me impulsaron a escapar. 

Nada puede cambiar ya lo que hice, las decisiones que tomé, lo que abandoné por la oportunidad de vivir una vida que fuese mía. Soy cobarde por huir, o tal vez valiente por intentarlo...
  
http://noelialcaraz.blogspot.com.es/
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1 de noviembre de 2013

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A Pompeya...mi barrio...mi amor...


Era un lunes 27 de Diciembre...
últimas noches de 1943...
Hacia calor en el Hospital Penna...
En el Parque
los árboles altos , verdes
y cómplices...se guiñaban
escondiendo besos...
Pasaba , tentador .
un Heladero..."_ ¡ Laponia helados... ! "
Los chicos jugaban con cohetes ...
El tranvía 16 se arrastraba
cansado por las vías...
La Iglesia avisaba
los cuartos y las medias
con sus campanas grandotas...
El diariero voceaba _ ¡ " la sextaaa !"...
Y yo...nacía...
Me esperaban tantas cosas...
tanta gente...
Una casa con parra y con higueras...
un gallinero con la clueca y los pollitos...
Papá y mamá...
mis abuelos . mis tías y mis tíos...
¡ que bueno fue ser primera y nena...!
y me esperaban amigos para siempre
con quién compartir " las visitas ", " las bolitas " ,
" el balero " ,
"el barrilete " y las " muñecas "...
¡ Qué suerte haber nacido
en vos Pompeya...!
Porque tenias Carnavales
con agua en las veredas...
y Corso en la Avenida Sáenz ,
llena de luces y de gente....
Porque había fogatas con muñecos...
y siempre eran mas grandes
que las de la otra cuadra...
Y , en tanto , yo crecía...
crecía mucho...
hasta alcanzar este
metro setenta y pico ,
que me fue acercando mas al cielo ,
pero no logró despegarme
de tu tierra...
Pompeya...
en tu cuadrado azul
está la Cruz del Sur...
No en todos los cielos
se ve igual...
En vos brilla mucho mas
cada una
de las cuatro estrellas...
Y......cuando vuelvo a vos ,
los árboles me silban ...
y yo te beso ,
con la punta de los pies ,
en las veredas...
y siento la raíz
de mi vida remozarse...
y te salto una zanja ,
para que sepas
que llegó tu nena...
Y quisiera abrazarte las paredes...
y decirte que te quiero...
que no te cambié jamás...
en serio...te lo juro...
por ésta...
que vuelvo cada noche
a escuchar las serenatas...
que todas las mañanas
me levanto dentro tuyo...
y juego rondas
a las cinco de la tarde...
y cuando llueve me asomo
a la ventana " de adelante "
para mirar mi calle que se inunda...
y , aunque ya no tengo mis trenzas ,
todavía recuerdo
las dos mariposas
que mi mamá ponía en ellas ...
y una noche , lo sé ,
van a llevarme volando
a recorrerte...
A llenarme de tu olor
y tus colores...
Y voy a saludar con un pañuelo
a mis vecinos y a mi gente...
Desde lo alto
te voy a tirar , con las dos manos ,
un beso grande , de amor ,
que te dure para siempre...
Y Don Luis , el carnicero ,
va a venir a tocar
con la chaira y el cuchillo
su musiquita bailadora y dulce
para que mi vuelo sea mas feliz...
Porque...vas a ver...
seguro que voy llorando...
Es que todavía no se
si se ve mi Pompeya
desde la torre mas alta
de la muerte...



Elba González Dorfman
http://cuandoyoerachiquititanohabiatelevisio.blogspot.com.ar/
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