19 de febrero de 2014

el comentario 4 comentarios

El pez en la caja muere





Mi mascota favorita era un pequeño pez naranja. Lo veía nadar y me hacía feliz saber, o al menos imaginar, que él lo era también allí en el agua de su pecera.
La relación con Viviana ya no andaba bien; para entonces, quería más al pez que a ella.
Viviana me advirtió que se iría y que al hacerlo dejaría su huella.
Yo pensé que se refería a que no me sería fácil olvidarla, pero me equivoqué.
Cuando se marchó, desapareció también el pez.
Un día abrí una caja que tenía abandonada en un rincón de la casa y supe cual había sido el destino de mi querido pececito naranja.

Autor: Luciano Doti

4 comentarios:

  1. El arte de pegar donde más duele suele ser un arte femenino.

    Muy buen micro relato.

    Aprovecho para comentarle que he colocado una función para recomendar otrso post del mismo autor.
    Muchos de los suyos salen sin imagen porque está importada de su blog y no figura en nuestro feed.
    Si desea que aparezcan correctamente vuelva a subir la foto en cada post desde su computadora.

    Un abrazo.

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  2. Me encantó, aunque debo confesar que también me hizo gracia. ¡Qué mala mujer!

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  3. ¡quien se hubiera imaginado tal desquite! ¡pobre pez! Entretenido relato Luciano!!

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  4. Un pez, una mujer, una caja abandonada, arrinconada... las mujeres no somos crueles pero a veces ponemos a cada "pescao" en su sitio

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