26 de febrero de 2014

el comentario 5 comentarios

Una noche


El campo clamaba por un poco más de agua. El Pancho estaba arreando las vacas y se hacía la noche. Cuando terminó de encerrarlas en el corral parecía que el cielo se venía abajo. Rumbeó para el rancho y en mitad del camino casi queda ciego por el refucilo que iluminó todo. “Mala noche”, reflexionó. “A ver si entoavía* anda por ahí la luz mala", se dijo. Unas nubes negras que avanzaban a gran velocidad, le daban la sensación de venírseles encima. “Y falta un trecho pa llegar a las casas”, pensó. Una de aquéllas, muy espesa, se le paró enfrente y parecía juguetearle. Tenía forma de diablo, le pareció. Pero el Pancho no se achicó. Se le quedó quieto al monstruo y en ademán de sacar el facón de su cintura, metió la mano en el bolsillo trasero de su bombacha, sacó una crucecita de madera que llevaba siempre consigo y se la presentó a la nube diabólica, semejante ahora, a esas gárgolas de los cuentos de misterio. “¡No te tengo miedo a vos, ¿sabés?!” Y alzando la cruz a la altura de la frente enfiló para su casa con firme decisión. La gárgola se fue tras el valiente y como revoleándolo por el aire, lo elevó y arrojó varias veces hasta que quedó tirado en pedazos, casi en las puertas del rancho. Cuando amainó la tormenta y comenzó a amanecer, los peones buscaron al Pancho, pero su cuerpo o lo que quedaba de él, nunca fue hallado. Sólo la crucecita partida en dos.


5 comentarios:

  1. Zuni.
    Me quedé de una pieza al ver caer a Pancho víctima de la paranoia y alguna hierba campestre que fumó.
    Éste sí que lo alumbró una estrella negra.
    Quizás en el fondo esté oculto el chupacabras.
    Y muestra que solo los vampiros de la vieja ola le temen a las crucecitas.
    BRAVO ZUNI. Una joya de la literatura campirana

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  2. Muy bueno, como siempre. Los cuentos de campo son tan necesarios que desde los irlandeses a los gauchos patagónicos siempre han necesitado de la exageración, el mito y el bolazo, (acompañados de los efluvios de alguna bebida espirituosa) para hacer mágica cualquier pequeña historia.
    Usted les hace honor con este trabajo.

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  3. Muy bueno Zunilda. Así de sencillo y breve y profundo y misterioso. Gracias.

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  4. Contundente y misterioso, gracias Zunilda.

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  5. Simplemente, muchas gracias a todos mis comentaristas. . . ¿Quién no visto una gárgola en el cielo tormentoso?

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