24 de marzo de 2014

el comentario 5 comentarios

Cuita 1/4: Saliendo a flote


"Nadie soporta el olor de su mierda", me dijo mi madre alguna vez. Y la verdad, después de pasar como cuatro días borracho con un malestar de los mil demonios, debo darle la razón y agregar que la suciedad, el sudor y el alcohol no son buena combinación.

Si a esto le sumo el sentirme igual que la peor de las pifias, destrozado por completo por hechos que aquí no vienen a cuento, imagino la impresión que doy a primera vista y la decepción que dejaría una segunda. Lo curioso de todo es que cuanto más daño te haces y más a la deriva te eches, mayor es la culpa que sientes.

Me canso de hacer zapping en el tv sin ver nada en especial, tirado de cualquier manera sobre el sofá, acabando con toda la reserva de cereal de la cocina y cualquier botella que se me pase por el frente; llevo la misma ropa de hace no sé cuántas noches, la barba entierra mi cara, me encuentro casi al mismo nivel del piso de la sala e inspiro lástima.

Me hago consciente de lo mucho que apesto en muchos sentidos y aquella frase de mi madre empieza a atormentarme. “¡Rayos! Cómo quisiera tener la nariz tapada en este momento” –digo, notando lo agria que se oye mi voz y el rancio sabor que se adhiere a mi paladar. Luego no logro dejar de pensar en lo bajo que he caído, en lo solo que estoy y en que definitivamente, al momento de embarrarla, nadie soporta el olor de su mierda ni qué decir del de los demás.

Entonces, echo a un lado lo que sea que me esté bebiendo, dejo el mando del tv estar, me levanto con el cuerpo agarrotado y acalambrado, libero al mueble de mi letargo, me dirijo a la ducha convencido de que es lo mejor que he hecho en los últimos días y esperando obtener algún tipo de liberación al removerme la mugre de encima.

Evoco aquello que alguna vez alguien me dijo: “A veces hay que tocar fondo para saber qué tan bajo se ha caído y agarrar impulso para mantenerse a flote en la superficie. Así que cuando sientas que te estás hundiendo con tus problemas recuerda una cosa: la mierda flota, eres tú quien se ahoga”.

Así que a mis mierdas les digo, citando a Álvaro de Campos: "¡Iros al diablo sin mí, o dejadme ir solo al diablo! ¿Para qué habremos de ir juntos?"

Aldo Simetra
http://treboldeizary.blogspot.com.ar/

5 comentarios:

  1. Muy buen escrito Aldo. Cuando uno toca fondo no puede ir más abajo y solo queda mejorar.
    Pero debo decir que hasta los políticos soportan el olor de su propia mierda.

    Un abrazo.

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  2. Desde luego tiene razón, Opin; pero deberíamos no poder soportarlo, no la cagaríamos tan a menudo si fuese así. Le agradezco la publicación del escrito y el comentario.

    Hasta la próxima.

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  3. Yo he sentido en carne propia esa experiencia nefasta hace cuatro años. Las vías de un tren me esperaban para verme recostado en ellas pero algo o alguien vaya a saber qué me apartó a un lado y me impulsó a saber que a pesar de que todo es una mierda
    vale la pena seguir viviendo esta única vida en la tierra que se nos ha brindado.
    Todo tiene solución menos la muerte, eso lo he escuchado por alli y ¡Vaya si es cierto!

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