28 de marzo de 2014

el comentario 7 comentarios

Si me bajas las estrellas no vomito mariposas


Todo inicia cuando andas preocupada por conseguir a tu media naranja y la buscas hasta el fin de la Tierra como si a dos cuadras de tu casa no existiese una frutería bien aprovisionada.

Justo en el instante en que estás por desistir, aparece un supuesto príncipe azul de la nada a pintar como loco pajaritos preñados, quedas impresionada con tanto colorido y olvidas que en tu infancia pintabas con algo distinto al carboncillo. Llega el momento en que promete bajarte las estrellas, tú le crees con los ojos cerrados como si en la vida hubieras visto ciencias naturales y no te hubieran enseñado o no hubieras aprendido que en el viaje más notable que realizó el hombre al espacio, sólo se trajo un tarro de arena bajo el brazo.

Allí es cuando te dejas maravillar por cualquier cursilada, la más mínima cosa tiene sentido poético, le encuentras uso a una sarta de frases ridículas, y tras sentir el tan mencionado “revoltón de mariposas en el estómago” todo empieza a tener magia.

Das por ciertas las historias de amor eterno, confías en el infinito, aceptas de buen grado el “hasta que la muerte nos separe” y juras que tendrás un final feliz mucho mejor al de los libros. Te entregas en cuerpo y alma, ves fuegos artificiales en el cielo de tu cama y la vida a la que nunca le hallaste sentido, de buenas a primeras, cambia.

El mundo parece perfecto, pero el reloj avanza: Se apaga la explosión de hormonas que confundiste con insectos, te aburres de ver aparecer las mismas luces de colores bajo tu techo; entonces, uno de los dos decide hacerle honores al tic-tac que escucha y tomarse un tiempo.

De pronto, sin saber cómo ni por qué, mientras caminas para despejar la mente te topas casualmente con la frutería. Entras, escuchas a una parejita decirse las mismas tonterías que tú decías y se te antoja bastante deprimente y absurda. Como cosa rara, pasa rodando por el suelo una fruta anaranjada que luego de detener con el pie recoges; ahí es cuando te das cuenta de lo que es en verdad una naranja que, a propósito, decides llevarte para que al cancelarla te sorprenda que aun estando entera valga casi nada.

Regresas a tu casa, donde tu hermanito hecho un artista está pintando con una caja de 120 lápices de colores. Te le acercas, te sientas a la mesa en la que fabrica una maqueta del sistema solar e instintivamente tomas una figurilla. – ¡Suéltala! –te dice en el acto. Antes de devolvérsela te percatas de que eso es lo más cercano y similar que has estado jamás de una estrella.

Se desbocan dentro de tu mente un sinfín de pensamientos, muy esclarecedores por cierto:

“Las medias naranjas son cosas realmente incompletas; a la hora de pintar ilusiones nadie sabe construir realidades; las relaciones son mágicas porque duran poco menos que nada; todos desconocen el significado de un “hasta siempre” porque lo mismo se refiere a una hora que a una semana; los orgasmos en absoluto tienen que ver con la pirotecnia; hay que tener cuidado de no ser tan estúpida como para enamorarse del primer imbécil que se vea pues, las estrellas te las muestran todos pero no te las baja cualquiera”.

Fritzy Zamor



7 comentarios:

  1. Muy buena estructura y un contenido fatalista y dramático que pinta las etapas de desamor entre amores de maravillas.
    Hay una gran cantidad de efectos bien logrados que demuestran cómo ha domado a su historia con maestría.

    Cariños.

    ResponderEliminar
  2. Muchísimas Gracias, Opin!! No sabe cuánto le agradezco el comentario. Sus palabras me halagan y enaltecen el escrito.. Saludos!! ;)

    ResponderEliminar
  3. Me pregunto leyendo esta impecable y descriptiva historia ¿Existe un verdadero y único amor? ¿Una completa naranja? Según observo, en la autora hay una especie de descreimiento sobre este tema. ¿Pero es algo absoluto? no lo creo.
    Es mi humilde opinión

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Jorge, por leer y comentar. La verdad, no es más que una crítica hacia esos clichés en los que la gente incurre cuando cree que se enamora o cuando medianamente se ilusiona. No se trata de una cuestión de creer o no creer en el amor, sino más bien de rechazo a la manida forma que tienen muchos de expresarlo. ¿Que si existe una completa naranja? Yo diría que sí, para aquellos que han reducido su ideal de pareja a una fruta. ¿Existe un verdadero y único amor? No sé, eso dejo que se lo conteste usted. Espero que haya aclarado en algo sus dudas.
      De veras, muchas gracias!! Saludos!! ;)

      Eliminar
    2. Disculpeme por no haber entendido esa parte de su relato. Gracias por aclararlo.
      Con respecto a mi propia experiencia de vida le digo que sí lo he encontrado hace más de veinte años y hoy sigo enamorándome cada día de esa persona maravillosa que me acompaña por los caminos de la vida.

      Eliminar
  4. Respuestas
    1. Muchísimas gracias, Inma!! Me alegra mucho que sean de su agrado mis escritos. Y al contrario, es un gran placer que me lea y comente siempre que pueda.. Saludos!! ;)

      Eliminar

Si usted tiene voluntad de escribir su comentario, también esta invitado a publicar con nosotros obras más complejas. Simplemente envíenos su trabajo a nosomosescritores@gmail.com y nosotros nos encargamos del resto.

Gracias por visitarnos y participar.

Si no encuentra cómo y se muere de ganas, también puede comentar aquí con su perfil de Facebook



Código de emoticones para sus comentarios
:) :( ;) :D ;;-) :-/ :-O X( B-) #:-S :(( :)) =)) ~X( :-t 8- =P~ #-o =D7 :-SS :-q :-bd