8 de junio de 2014

el comentario 6 comentarios

Crónica de una despedida


Era un lunes del mes de enero, María se levantó con el firme propósito de no decirle nada a su joven marido, de no hablarle de la decisión que acababa de tomar justo unas horas antes, después de muchos días de confusión dándole vueltas y vuelta a su ya aturdida cabecita sobre qué sería mejor para los dos.

Para sí misma se repetía:

- “Le daré sus cosas y me mantendré serena como si todo fuera a seguir igual”.

No quería que Pablo sufriera por verla triste, había se imaginado más de un millón de veces, durante aquel fin de semana, dándole el más sincero de sus gestos de amor y se marcharía para siempre sin hacer ruido.

De camino a su encuentro, la joven hizo un ejercicio de autocontrol para que el corazón no se le saliera del pecho. Sólo penaba en concentrarse, en no mostrar su angustia e intentar hacerle llegar todo lo que sentía por él en un abrazo que ninguno olvidaría nunca. Nada más, no le quedaban fuerzas para hacer nada más.

Todo salió según lo había planeado, aunque la despedida resultó fría como el hielo y no podía creer que todo fuera a acabar así pero, en medio de su encarecida lucha interna entre el corazón y la razón, con los latidos aún acelerados y lágrimas de desconsuelo e impotencia que se desbordaban imparables sobre sus mejillas, recordó que todavía tenía algo que darle y volvió.

De nuevo, frente a frente, el rostro abatido de Pablo le rompía el alma y con las manos aún temblando, un silencio se hizo en medio del tumulto de la calle, entonces María no pudo aguantar más, un nudo irrefrenable subía por su garganta y pronunció las palabras más dolorosas que jamás habían salido de su boca, con la voz entrecortada sonó:

- “Me parece que esto se acaba aquí, no puedo más. Te amo con todas mis fuerzas pero me temo que no puede ser”.

La cara de Pablo se entristeció más si cabía y ella, mirándolo a los ojos acarició su mejilla y selló sus labios con un beso de dolor contenido que duró tan solo un instante, se dio la vuelta y se fue.

Ella subió al coche, no miró atrás pero sentía la mirada fija de él mientras se alejaba, Pablo permaneció inmóvil plantado como en medio de la nada, hasta que la imagen de la mujer que más había amado se alejaba, hasta que se desdibujó al final de la avenida. En cierto modo María, sentía el alivio de darle un respiro a su sufrimiento mientras, destrozada se preguntaba si sería capaz de sobrellevar la situación, si había hecho lo correcto, si se arrepentiría el resto de su vida.

Se repetía interiormente, disimulando para que nadie supiera de su dolor, que sabía que pasarían más de mil lunas o quizás todas las lunas que le quedaran por ver hasta que llegara el día que no le extrañara, que dejara de llorar por él al recordarlo. “Veré más de mil lunas soñando con que todo ha cambiado, soñando con que vuelvas.” Se repetía.

Nunca antes había experimentado una angustia semejante, la angustia de amar y dejar ir, la angustia de alejarse sin querer apartarse.

María se marchó sumida y desbordada por la pena, se fue para no interferir en las metas de su querido Pablo, se fue para no convertirse en un obstáculo, antepuso los deseos de Pablo a los suyos propios, pero cuentan que nunca perdió la esperanza de que todo pudiera cambiar algún día y la vida la recompensó por su honorable gesto. 

Cris Barbero

http://mynorita.blogspot.com.es/

6 comentarios:

  1. Bonito escrito. Me dejó pensando en que seguro la vida se lo trajo de regreso.. Saludos!! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te gustara la historia y confesaré, que si, la historia tuvo final feliz!

      Un fuerte abrazo!!!

      Eliminar
  2. Ojala sea como dice Fritzy, pero tal vez no , pero tal vez ese acto le dio sentido y valor hasta las cosas mas imverosimiles de su misma vida

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces, se toman difíciles decisiones en la vida, decisiones que duelen pero si uno escucha a su corazón jamás se equivocará.

      Un abrazo fuerte!!!

      Eliminar
  3. ¿Ella abandona a Pablo o lo deja porque él tiene planes en los que a ella no la incluye?
    En ambos casos... me gusta.
    Gracias,
    Inma

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que esas eran las mismas dudas que tenía ella... pero una decisión, que no resultó nada fácil de tomar, puso cada cosa en su lugar.

      Gracias a ti, por tu comentario. Un abrazo!!!

      Eliminar

Si usted tiene voluntad de escribir su comentario, también esta invitado a publicar con nosotros obras más complejas. Simplemente envíenos su trabajo a nosomosescritores@gmail.com y nosotros nos encargamos del resto.

Gracias por visitarnos y participar.

Si no encuentra cómo y se muere de ganas, también puede comentar aquí con su perfil de Facebook



Código de emoticones para sus comentarios
:) :( ;) :D ;;-) :-/ :-O X( B-) #:-S :(( :)) =)) ~X( :-t 8- =P~ #-o =D7 :-SS :-q :-bd