9 de junio de 2014

el comentario 7 comentarios

Desplegando las alas


Vivía en un rancho con mi abuela en un pequeño poblado cuya vivienda más lujosa era la mansión de un avicultor en la cima de una colina. Tenía las aves más exóticas de toda región y era un espectáculo ver al aire azotado por tan variado y vistoso colorido.

Atraído por tanta hermosura, un día subí la cuesta para admirar su labor y descubrí en qué consistía. Cazaba a los pájaros, los encerraba y luego de sacarles todo el provecho que podía, los dejaba libres; entonces, permitía que describiesen dos amplios círculos entre las nubes y una flecha los impactaba de lleno haciéndolos descender.

En mi asombro ante su crueldad quise encontrarle explicación a lo absurdo y lo único que el hombre dijo fue:

–Mi esposa no soporta su trino, mi hijo no puede tenerlos y a mí me perturba su vuelo.

No lo entendí, por supuesto. Corrí colina abajo en busca de mi abuela y una vez hube narrádole lo sucedido acertó a decirme: 

–Si alguna vez logras elevarte lo suficiente, ve lejos. A quien no tiene alas le incomoda que otro vuele.

Seguía sin comprender. No pude más que culpar a mi tamaño y corta edad de mi estrechez mental. Sin embargo, había algo arrebujándose en mi interior que no necesitaba razonar.

Así que con firme resolución esperé a que anocheciera y en medio de la oscuridad enfilé hacia la mansión del avicultor. Una vez allí, después de cerciorarme de que nadie podía impedirlo, rompí todos y cada uno de los cerrojos dejando a los pájaros en libertad. Luego corrí tras ellos escuchando a lo lejos los bramidos y gritos de rabia e impotencia de aquel hombre atroz.

Ya en casa, sentí que mi conciencia me felicitaba. Me acosté feliz y libre de remordimientos.

Cuentan que más tarde el avicultor tomó la férrea decisión de incendiar el rancho mientras dormíamos. Si así sucedió, nunca lo supe.

Lo que sí puedo asegurar es que esa noche mi alma se elevó dos veces: la primera, al ver a las aves reencontrarse con el cielo; y la segunda, cuando mi abuela y yo, desde las alturas, pudimos seguir de cerca su vuelo.


Fritzy Zamor



7 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pues no te quito razón.. :) Muchísimas gracias por leer y comentar.. Saludos!!

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  2. Muy hermoso su relato amiga. Diría que al promediar es una obra y luego se va dibujando una nueva.

    La imagen que usted ha creado es muy fuerte y poética: el hombre que atrapa los pájaros, y luego los suelta para destruirlos tiene un gran potencial para desarrollar.

    El que el personaje central los libere, es correspondiente con lo que el lector espera, pero el final, si bien cierra perfectamente y aporta cierta poesía, creo que puede ser más consistente con el resto de la obra sin recurrir a la muerte.

    Como siempre su manera de narrar es excelente y esta idea que ha esbozado tiene un potencial muy pero muy grande.

    Una belleza.

    Cariños.

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    1. Bailando en un pie. ¡Muchísimas Gracias, Opin!! No sé qué problema tengo con la muerte o con lo trágico que la mayoría de las veces terminan rondando mis escritos. Su comentario me ha hecho pensar en otro final. Se lo comparto para hacerle justicia al personaje principal:

      "Cuentan que más tarde el avicultor tomó la férrea decisión de incendiar el rancho mientras dormíamos. Si así sucedió, nunca lo supe. Bastó que mi abuela me sorprendiera regresando agitado y medio asustado al final de mi travesura para adivinar lo que había hecho. Abandonamos esa misma noche el pueblo.
      Años más tarde, por fin lo entendí. Ahora, cada vez que piloto mi avioneta, recuerdo vívidamente esa sensación que me invadió al ver a las aves reencontrarse con el cielo. De vez en cuando planeo sobre la vieja mansión del avicultor; no sé si todavía la habite, pero me emociona el hecho de que pueda perturbarlo con mi vuelo".

      ¡Gracias otra vez! Un abrazote!!

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    2. Precioso final. Aunque los dos son buenos, me quedo con éste.

      Gracias por permitirme leerlo.

      Cariños para usted.

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  3. Fritzy, bonito cuento. Me ha gustado mucho esta frase, en la que al menos para mi, se condensa la historia: "Si alguna vez logras elevarte lo suficiente, ve lejos. A quien no tiene alas le incomoda que otro vuele."
    Un abrazo,

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    1. ¡Muchísimas Gracias, Inma!! Y gracias por resaltar la frase, que así como dices es casi el resumen o la moraleja del cuento.. Un abrazote!!

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