7 de agosto de 2014

el comentario 4 comentarios

Luna, un nuevo día


Refugio de almas perdidas, almas que buscan una salida pero ninguna les lleva a la felicidad que tanto ansían conseguir, errores y más errores revoloteaban por su cabeza, errores que jamás podrá rectificar. Olía bien, un perfume que impregnaba toda la habitación vacía, llevaba gotas de rocío por todo su vestido blanco y en su cabello una rosa que se marchitaba según iba recordando la fugacidad de la vida. Una mirada triste miraba a través de la ventana, “habrá que poner cortinas” pensó contemplando en silencio un mundo controlado por sus deseos de cumplir sus sueños. Amor, éxtasis de la vida, debía encontrarlo y saborearlo antes de que fuera demasiado tarde, antes de que sus labios sean devorados por los gusanos deseaba sellar promesas acercándolos junto con aquel hombre, entre susurros “carpe diem” le diría…

Sentía el aliento de la muerte en su nuca pero aún no era el momento de ausentarse, ahora que empezaba un nuevo capítulo en su vida no podía huir pues había tanto que escribir, las páginas en blanco resultaban tan lúgubres. Mientras observaba una bandada de pájaros alejándose en el cielo esbozó una tímida sonrisa, pues aunque estaba sola sentía la necesidad de actuar como si estuviera siendo observada, por si algún demonio refugiado entre la oscuridad de la habitación la estaba vigilando. “Algún día seré libre… seré libre amando” se dijo para sí misma, aunque no sabía si era una afirmación, una predicción o sólo un intento de consolar su alma dolida. Todo dependía del paso del tiempo, algún metrónomo resonaba en su pecho a falta de no tener corazón que pudiese dictar sus acciones mediante latidos, no hay jaula que pueda encerrar los momentos maravillosos que ocurren en nuestras vidas. Instintivamente el tiempo pasa delante de nosotros y no se detiene, jamás un segundo equivaldría a dos y una vez se haya marcado una pisada no se puede borrar.

Zapatos desgastados cubrían sus pies, indicando que había caminado años luz hasta llegar a donde estaba en ese preciso instante. Acercándose a la venta apoyó su frente contra el cristal, soltó un suspiro y sintió la combinación entre el frío del cristal y el calor de su aliento. Historias pasadas e historias planeadas cautivaron su mente, pasado y futuro dominaban el presente, su frágil cuerpo sintió una sacudida… era hora de marcharse. Reinaba un lugar solitario, una mansión oculta en otra dimensión, una realidad invisible ante los ojos materialistas. Oscuros versos recorrían los pasillos, las rimas colgaban de las paredes y los rayos del Sol recitaban poesía cada vez que se abrían las ventanas. Unidos, vida y muerte acechaban su alma, “un día más cerca de la muerte” se repetía cada vez que tachaba una fecha más en su calendario. Noches discretas la esperaban, había comprado un nuevo libro e iba a leerlo bajo la luz de la luna, en la oscuridad de rimas y luz se componía su vida. Intentó quedarse cinco minutos más pero no podía, abrió los ojos y comenzó un nuevo día.

Roua Smati Zahrouni



www.roua-and-me.blogspot.com

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho el escrito.. Saludos!! ;)

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    1. Muchas gracias! Me alegra saber que te gustó ^^

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  2. "...abrió los ojos y comenzó un nuevo día."
    Me ha gustado ese final.
    Saludos,
    :)

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    1. Me halaga saber que te gustó el final. Considero que los finales son la parte más importante de un escrito.
      Saludos ^^

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