1 de octubre de 2014

el comentario 3 comentarios

A mi diablo


Hago lo posible por encontrar a Dios y, me preocupo porque tú no estás aquí diablo mío;Dios me busca y tú te escondes de mí, es difícil entender que los dos habitan en este mismo cuerpo, en el que vivo y en ocasiones me siento tan grande como mi Dios o tan deprimido como tú diablo mío.
No buscaré en los libros quienes son, pues Dios y tú fueron hechos a la medida de mis acciones y con la horma de mis frustraciones. Dios, el mío, me cautiva con regalos y dones, pero tú me enseñaste a destrozarlos con el ímpetu de mis emociones.
Caminé algún tiempo, de niño, con el apoyo de mi Dios y, cuando crecí y creí hacerme fuerte, creí ser más astuto que tú y, de todas las veces que jugué contigo, no recuerdo al menos un triunfo, sólo juegos muy entretenidos, en los que no estoy seguro de que yo haya sido el más divertido.
Después de los breves juegos descansas un poco, creo que en ese tiempo me estudias, sólo un poco, hasta eso, no creo que lo sepas todo, pero yo me encargo de confesarte hasta el último detalle para que vuelvas como siempre y juguemos el mismo juego.
Increíble mi divino talento y fuerza para regresar a ti y regresar al mismo puesto, al inicio del juego, en el que sólo cambian los juguetes siempre prestos, para encontrar en ellos el vacío que como hoy se siente lleno de él todo mi cuerpo, creo que lo divertido no es el juego sino el resultado de mis sentimientos,siempre entregados, siempre traicionados.
Pobre diablo mío, debes estar tan cansado de vivir así, que necesitas morirte de risa de vez en cuando, pobre diablo mío que nadie te enseño a jugar juegos nuevos, que te diviertes tanto y tanto como un tonto con el mismo soñador, con el mismo cuento, sin pensar que existes sólo porque existo y que juegas sólo porque yo al igual que tú no dejo de jugar con el mismo juego.

3 comentarios:

  1. Al leer tu texto he recordado "Cartas del diablo a su sobrino" de C.S. Lewis. Dios, Diablo... creo que al final somo todos ángeles caídos y estamos perdidos.

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  2. Interesante texto.

    El hombre los inventa y el hombre es habitado por sus propios ángeles y demonios.

    Aceptarlos es aceptarse uno mismo.

    Abrazo.

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  3. Creo que el infierno y el paraíso se conjugan siempre dentro de uno mismo y toca jugar a la par con el dios y el diablo que los contiene para no perder el equilibrio. Lo que nos pierde realmente es jugar solo con uno.

    Me ha dado qué pensar el escrito. Saludos!! ;)

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