4 de diciembre de 2014

el comentario 4 comentarios

Sólo queda confiar en el tiempo


Todos tenemos momentos en los que sentimos que nuestra vida se va a la deriva. Esos momentos en los que te aburre practicar tu deporte o actividad preferida, momentos en los que odias tu canción favorita porque te recuerda a esa persona, esa que ahora camina de la mano junto a alguien al que siempre habías considerado tu amigo.

Y en esta lluviosa y fría tarde de domingo invernal no tengo otro plan que llorar, llorar hasta que mis lágrimas inunden mi almohada. Dicen que no se puede conocer la felicidad sin antes haber conocido a la tristeza, pero es que la tristeza vive a mi lado, y se ha quedado encerrada en mi habitación conmigo dentro. Procuras disimular tu dolor y envías mensajes fingiendo que todo va bien mientras tu visión se nubla y las lágrimas van mojando tu teclado.

Intentas orientar tu vida hacia otro sitio, a buscar un trabajo que te permita sobrevivir en esta vida llamada "regalo". Pero dentro de las miles de formas de ganar dinero, no encuentras ninguna que te pueda hacer feliz. Nadie sabe lo qué le deparará el futuro ni tampoco con quién lo compartirá, y mucho menos qué hay después del descanso eterno.

Entonces, decides buscar otro sitio hacia el que orientar tu vida, buscas amigos con los que desahogarte pero ya no los conservas, porque pasaste toda tu vida centrándote en alguien al que considerabas el amor de tu vida. Y buscas otros labios a los que aferrarte pero ningunos te harán sentir lo que sentías antes, porque sólo nos enamoramos una vez en la vida, el resto de veces perdemos el tiempo buscando a alguien que nos haga sentir lo mismo, alguien a quién poder llamar "mi vida" con sinceridad, porque es el verdadero sentido de tu vida.

Pero tu corazón ya está vacío, como lo está el corazón de un millonario o como lo está el bolsillo de un mendigo. Mientras tanto, te dedicas a ver cómo pasa el tiempo, que se ha quedado congelado durante este invierno pero siempre acaba dando una solución.

C.D.C.


4 comentarios:

  1. ¿Conque el tiempo, eh? Yo diría que mientras pasa, quien se queda congelado es otro. Y ya ni siquiera se puede confiar en el olvido, sino en uno mismo. Pero sí que es verdad que hay momentos de momentos... ¡Saludos!! ;)

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  2. Tengo esos días en que todo nos aburre y sí, dejamos pasar el tiempo, pero yo no le tengo tanta confianza como para esperarlo. Muy bueno tu texto. Osvaldo Barales

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