2 de enero de 2015

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Encuentro Afortunado



Christopher

Nada, no tengo nada. No tenía idea que escribir pudiese ser tan estresante. Tal vez mi padre tenga razón, es mejor buscarse un trabajo de verdad, uno que pagué lo suficiente para vivir bien. Pero, en realidad lo que amo son los libros. Creo que no podría existir sin ellos. Además, la librería me da lo suficiente para vivir, no necesito más.


Sin notarlo han transcurrido varias horas desde que me senté a escribir, o al menos a intentarlo. Miré el reloj antiguo que habia colocado estratégicamente al lado de la puerta principal. Las 5:00 pm. ¿Qué extraño?, ya debería haber pasado. Ella nunca se retrasa. Tal vez está ocupada.


Jennifer

Oh, rayos, ¿en serio? En el momento que iba de salida, ¿por qué Amanda necesita que revisé esas fotos justo ahora? Simplemente porque es una arpía, por eso. Se alimenta de tu desesperación, la muy…, cálmate. Las revisas, las catalogas, y se las dejas en el escritorio mientras ella disfruta de una deliciosa ensalada en la comodidad de su gigantesco y lujoso apartamento.


Sí, en realidad la moda pagaba bien, y más si eres la revista número 1 de moda del Reino Unido. Recuerdo cuando llegué aquí hace un año con un gran sueño, hoy ya, simplemente un lejano recuerdo, convertirme en una de esas chicas que ahora catalogó, pero la desgraciada de mi jefa, pensó que no tenía “material” de modelo. Que sabría ella, una mujer que estaba más en los 40 que en los 30, una mujer frustrada que revivía sus glorias a través de quinceañeras, sí, era una verdadera arpía. Aún recuerdo sus explícitas palabras cuando llegué con una esperanza, esperando una oportunidad: “Cariño, nunca lograrás ser modelo, no tienes material, ni siquiera sentido de la moda. Todos los días veo jovencitas con tu mismo sueño. Ahora mismo podría salir a la calle y encontrar miles como tú, no resaltas, no eres especial, eres muy común.” Con fáciles palabras me había rechazado y destrozado, y la muy p… después me había ofrecido un puesto de secretaria, su secretaria, nada menos. Oh dios, y yo sin dignidad alguna lo acepté, ¿qué dignidad?, ella se había encargado de pisotear mis sueños y mi orgullo, dejando muy poco, lo suficiente para aceptar el puesto que me ponía en las narices. Y aquí estoy, un viernes por la noche catalogando fotos, un trabajo que debería ser suyo, simplemente por el hecho de amar la profesión que hasta ahora miró desde lejos.


Christopher

Las 6:00 pm. ¿Dónde estará? Comienza a preocuparme. Bueno, no es que tuviéramos una cita. En realidad, soy idiota, estoy enamorado de una mujer de la cual no conozco ni siquiera su nombre. Sí, sé lo patético que suena, pero no pude evitarlo. Cuando la vi por primera vez hace ya un año, algo se encendió en mi interior. Recuerdo lo hermosa que se veía con su cabello recogido en una coleta rubia, vestida con un suéter blanco que hacia resaltar sus ojos color almendra y unos jeans con botines blancos sobre los tobillos. Había mirado en mi dirección una milésima de segundo, y fue más que suficiente para grabar su rostro a fuego en mi mente. Hermosos ojos almendrados, pestañas largas, nariz respingada, labios carnosos, un rostro angelical, un rostro que veo a todas horas en mi cabeza. Sí, soy un completo idiota.


Estoy enamorado de una imagen, de un pensamiento, creé la mujer ideal en mi cabeza. La joven nunca volvió a mirar en mi dirección, pero yo como un tonto la espero cada día para disfrutar de su visión aunque solo duré unos segundos. Ella pasa temprano en las mañanas, y luego a las 5:00 pm. Por lo que mi nerviosismo está justificado, quizás no, aunque yo así lo crea. A las 7:00 pm me cansé de esperar, solo para darme cuenta que al estar pendiente de ella, ni siquiera había pensado en la comida. No sentía deseos de preparar la cena, hice lo que cualquier soltero haría, pedí a domicilio. Aquel día pretendía probar algo diferente, así que pedí comida hindú, veamos a qué sabe.


Jennifer

¡Oh, gracias, Dios!, finalmente he terminado. Madre mía, de tanto mirar mujeres me empezaba a sentir algo mareada. Realmente, ¿qué ve Amanda en ellas, que no posea yo? Vamos, tengo más clase, más porte, sin embargo comienzo a creer que mi jefa simplemente está jugando conmigo. ¿En serio? Te das cuenta justo ahora, después de un muy largo año trabajando para ella. No hacía falta tener una licenciatura para comprender aquello, cosa que por cierto, no tengo. Sí, mi sueño desde niña fue ser modelo, por lo que ir a la universidad no estaba en mis planes.


Ahora deseaba que mis padres no hubiesen sido tan comprensivos, quizás si no me hubiesen apoyado tanto ahora tendría un título universitario, en realidad hoy me sería de mucha utilidad, ya que mi carrera estaba acabada antes de siquiera comenzar, y ser secretaria no es mi trabajo soñado y mucho menos ser la secretaria del diablo, indudablemente, esa mujer podría hacer maldecir al Papa.


Vaya, ¿está es la hora?, 7: 30 pm, no me pagan lo suficiente por mi trabajo. Estoy malgastando mis mejores años por nada. Pero estemos claros, soy muy débil para renunciar, o mejor dicho, cobarde, además con que me voy a mantener, con mi bello rostro, no lo creo, trabajó en una revista de moda, y eso aún no me funciona. Mejor descansar para ver cómo sobrevivir otro día. Como dice mi madre, pasos de bebé, un día a la vez, y toda esa tontería. Aunque con el humor que últimamente tengo, es el mejor consuelo que pude encontrar.


Genial, lo que me faltaba que comenzará a llover precisamente ahora. No obstante, estamos en Londres, donde nunca sale el sol, realmente este clima es muy jodido. ¡Oh doble genial!, la cafetería está cerrada, muy bien, si hay un Dios allá arriba, justo hoy se está divirtiendo conmigo, y en grande. Al menos no la librería. Me da vergüenza decirlo, pero no he entrado en una desde que tenía 7 años, sí, deprimente. Fue en esa época que descubrí el modelaje, empezando mi carrera, o al menos la aspiración a tener algún día una. Me tomó 14 años llegar hasta donde me encuentro, donde sea que fuese eso, y aún no logré hacer una carrera de modelo, sí, doble deprimente.


Este lugar es hermoso, y muy apacible, sería agradable venir aquí, aunque fuese para descansar de las histéricas modelos, en realidad están todas locas, lo siento por decirlo, pero es la pura verdad. Rayos, ¿quién es ese guapo hombre que me mira fijamente? Es un hombre de ensueño, lograría derretir hasta a un iceberg con su mirada azul, y yo no soy un iceberg. ¿Por qué me mira así? No creo que me vea tan mal. ¡Oh sí!, me veo como un pollo mojado, y no un pollo muy atractivo. ¡Achu!, oh y además resfriado. Doble genial.


Christopher

Recordatorio, no volver a ordenar en ese restaurante, se demoran una eternidad. ¡Me muero de hambre! Ahora si voy a desfallecer, con esta lluvia tal vez demoren aún más. Será mejor si descanso un poco, tal vez así el tiempo pasé más rápido.


¡Al fin…! Creo que aún estoy dormido, debo estar soñando. Ella está aquí, justo frente a mí. Sí, definitivamente estoy soñando, y más si ella me mira de esa manera tan hipnotizante. Creo que me está hablando, ¡vamos concéntrate!, y quita esa mirada de imbécil de tu rostro, no la veo, pero de seguro la tengo.


— Hola, disculpe, espero que no le moleste que me refugie de la lluvia aquí.


— No hay problema, puede mirar mientras espera. — Señaló alrededor, a los miles de libros apilados en estantes.


Es aún más atractiva de lo que recuerdo. Y yo aquí como un tonto mirándola con adoración, como si se tratase de una antigua diosa griega a la cual le hago ofrendas para mejorar mi vida romántica, o mejor dicho, para tener una vida romántica, cosa que ni toda la magia del mundo arreglaría. Ya deja de mirarla o saldrá corriendo como alma que lleva el diablo pensando que eres un morboso acosador.


Jennifer

Este lugar es espectacular, recuerdo que de niña adoraba estar rodeada de libros, claro que fue antes de tener una revista en mis manos, así cambió todo, y me hice tantas ilusiones. Pensé que con 21 años ya sería una gran modelo, que habría ido a Paris, Estados Unidos… pero no, aquí estoy, siendo consumida por un trabajo que odio y aún soltera. Es demasiado deprimente, tal vez debería tomar antidepresivos, lo siento, mala broma. Es extraño, hacía tiempo que no pensaba en relaciones, sin embargo me encuentro ahora a escasos metros de un bello espécimen y mis hormonas se alborotan. Vamos, que tienen razón para hacerlo. Ese hombre es un pedazo de carne apetecible. De cabellos negros, bellos y profundos ojos azules que parecían leerme con tanta facilidad. Labios gruesos, muy besables. Un rostro perfecto, y que hablar de su cuerpo. Parecía hecho a medida, por debajo de su suéter se notaba una fuerte musculatura, muy bien definida. ¿Cómo un hombre como aquel había terminado encerrado en una librería?, sin duda no parecía un ratón de biblioteca, pero que sabía yo, hacia muchos, demasiados años que no entraba a una, tal vez los estándares han cambiado.


Lo más hermoso que encontré en él era esa timidez que sobresalía, cada vez que nuestros ojos se encontraban, él sonreía retraídamente y apartaba la mirada. Y madre mía, que sonrisa, aún un simple esbozo de ella me calienta por dentro completamente. ¿Cómo me sentiría si en verdad sonriese?, a lo mejor no podría mantenerme en pie.


Christopher

¿Ahora llega mi encargo? Ahora que ya no tengo hambre, ni sueño, ni nada. Solo mirarla es más que suficiente. Tal vez ella si tiene hambre, son las 8:00 pm y viene directamente del trabajo, o al menos eso creo, a lo mejor viene de una cita caliente. Mejor no vayas por ese camino que no podrás comportarte si piensas en otro hombre con ella, con sus manos sobre ella, sus labios sobre los suyos, basta ya. Nunca he sido del tipo celoso, tampoco he tenido numerosas relaciones románticas, pero ella saca lo más posesivo que hay en mi interior. Y no me gusta.


— Disculpa, he pedido la cena, quizás la lluvia demore. Ya sabe cómo es ¿Desea comer, aunque sea un poco? — Vi su mirada de precaución. — Es comida hindú.


— Bueno, tal vez un poco, en realidad no como nada desde la mañana.


— Oh, eso no puede ser, debes alimentarte bien, ven, siéntate.


Genial, tenerla tan cerca me está comenzando a poner nervioso, demasiado, lo más probable es que no podré ser capaz de probar bocado alguno, la comida no pasará por la garganta, tengo la boca seca.


— Ya que compartimos cena, tal vez sería mejor que nos presentemos. Soy Jennifer, puedes llamarme Jenny, como todos mis conocidos.


— Mucho gusto, mi nombre es Christopher, y puedes llamarme Chris.


— Mucho gusto Chris, ¿te gusta la comida hindú?


— No, bueno, no sé, es la primera vez que la pruebo, quería intentar algo nuevo.


— Oh, un hombre aventurero, me gusta.


— No, no mucho, más bien aburrido de la rutina.


— Sí, se lo que quieres decir. Mi trabajo es muy agotador.


— ¿Puedo preguntar? Ya que sabes mi profesión, puedo saber la tuya.


— No es realmente glamorosa.


— Mira a tu alrededor, la mía tampoco.


— ¿Qué dices? Esto es genial, ¿es todo tuyo? — asentí. — Increíble, cuando era chica adoraba un buen libro, ya no tengo mucho tiempo libre.


— ¿Por qué? Siempre hay tiempo para un buen libro.


— No, no en mi trabajo. Bueno, ahí va, soy secretaria en la revista de moda Vogue.


— ¿En serio?, yo no diría que sea poco glamoroso, debes estar rodeada de modelos todo el día, es más te creería si me dijeras que eres modelo, eres hermosa — me detuve, ¿en serio? Lo soltaste así sin más, — disculpa si fui muy impetuoso.


— No te preocupes, gracias por el cumplido.


— Debes oírlo todo el tiempo.


— No, no siempre.


— ¿Tu novio no te lo dice? — Whoa, sutil como un elefante.


— No tengo novio, ¿y tú? Alguna joven deseosa de sacarte de tu caparazón.


— No, no tengo a nadie, no soy el mejor conversador del mundo. Prefiero estar entre libros, las personas son un misterio para mí. Podrías aburrirte conmigo.


— No lo creo.


— Créelo, si me dejas hablar de libros, te podría aburrir.


— Veo que te encantan.


— Sí, desde pequeño, fue la razón por la cual estudie Literatura, y mi deseo es ser escritor. Aunque mi padre no comparte mi afición, desea que sea un empresario soso como él.


— No lo creo, tú nunca serías soso.


Jennifer

¡Oh dios! Allí está de nuevo y está vez si es una de verdad, qué sonrisa, qué hombre. Si no hubiese estado sentada sin duda me hubiese caído al suelo, una simple sonrisa y me aflojó las rodillas, ¿qué me haría entonces un beso? ¿Ahora estás pensando en sus dulces labios, en su perfecta boca? Sí, lo hago, estoy teniendo serios problemas para concentrarme y un calor me recorre todo el cuerpo, principalmente en las zonas más sensibles. Si vas por ese camino no podrás tener una idea clara. Compórtate y deja de mirarle los labios y saca las imágenes eróticas que se están manifestando en tu cabeza, además quita esa mirada hambrienta de tus ojos, que se dará cuenta del deseo que nace en ellos.


Chris es el hombre perfecto. Tiene el rostro, el cuerpo, la inteligencia, la dulzura y el carisma. Sin duda, un peligro para una mujer que no ha estado con un hombre en cuatro años, unos cuatro años muy largos. Eso sí es deprimente, incluso para mí. ¿De nuevo estás pensando en sexo? De verdad, te vas a meter en problemas por esos pensamientos obscenos, tan sucios, de los cuales no tenía idea que podían surgir en mi mente.


¿Qué puedo hacer si lo miro y solo pienso en cómo sería si me besase, o si me tocase, o las cosas que me diría al oído mientras me hiciera el amor? Tranquilízate, solo estás así por la abstinencia. Ha pasado demasiado tiempo. Aunque no son solamente los cuatro años de soledad, Chris es un espléndido ejemplar, una sola caricia y me derretiría en sus manos tan fácilmente. Aún si tuviera sexo cada día, a todas horas, él podría tentarme en cualquier momento. Claro, no soy una cualquiera. Soy alguien responsable, que cuando mantiene una relación estable soy fiel, leal a un solo hombre. Te está hablando y tú aquí divagando, concéntrate.


— Gracias por el voto de confianza, pero serías la primera que piensa así. Digamos que mis relaciones con otras mujeres, no solo sentimentales han dejado una mala impresión en mí.


— ¿En serio? Tal vez es mi poca capacidad intelectual. Sin embargo, por mi trabajo he conocido a muchos hombres, no de la manera que piensas, así que saca esas obscenidades de tu cabeza, soy muy profesional, y hasta ahora eres el mejor que me ha caído — Y no tienes idea de cuánto.


— Gracias, sabes cómo hacer sonrojar a un hombre — Además de su perfección también es sincero y no le importa expresar sus sentimientos. ¿Dónde has estado toda mi vida? O mejor dicho ¿por qué sigues soltero? Eres todo un partidazo, ¿es que las mujeres de Londres están todas ciegas?, aleluya por eso. ¿Qué?, ahora piensas salir con él, hace solamente una hora que lo conoces y ya quieres meterte en sus pantalones. Podría, y sin duda alguna, lo haría.


Christopher

Jenn es especial. Me doy cuenta. Cómo me mira, es increíble, es como si de verdad le gustase. ¿Por qué es tan increíble? Porque nunca has tenido suerte con las mujeres, por eso. Una razón por la cual prefieres la compañía de tus libros en vez de rodearte de seres humanos como las personas normales en el planeta Tierra.


Otra razón por la cual te ejercitas, comes saludable, y aún así no tienes citas, eres un completo gallina. No soy bueno para la parte de las citas, nunca lo he sido, me bloqueo completamente. Le temo al fracaso. Creo que con mis últimas dos fallidas relaciones tengo motivos más que suficientes para sentirme derrotado. Ahora tienes otra oportunidad, aprovéchala. Llevas esperando un año, así que no lo eches a perder, ah y algo muy importante ella nunca debe saber que estás enamorado de ella como un total idiota. Pensará que eres su acosador personal.


— Entonces, ¿te veías encerrado en una librería con libros hasta el techo cuando tenías 7 años?


— No, no realmente, me veía en el espacio exterior combatiendo con alienígenas y salvando a una princesa marciana. — Su sonrisa es hermosa, le ilumina el rostro, ese rostro perfecto que adoro.


— Sí, sí, muy simpático, que casualidad, yo me veía como la hermosa princesa marciana salvada por un terrestre guapísimo. — De alguna manera me dijo que me encuentra guapo, na, estás alucinando, a lo mejor le echaron algo a la comida, estás oyendo cosas que no están allí.


— En realidad, siempre quise ser escritor, este es solo un pase hacia la meta, es solo un bono añadido que adore leer. ¿Y tú? ¿Te vías como la secretaria estrella de Vogue?


— Sí, claro. Yo también sentía un amor especial por los libros, pero a los 7 años vi mi primera revista de moda y allí cambié de profesión. Sí, soy lo suficientemente superficial para desear ser modelo.


— Yo nunca creería que eres superficial, tú mejor que yo conoces a las modelos, si las juntas a todas, no hacen ni la mitad de un cerebro. Sin ánimos de ofender, pero las modelos son como las porristas, simplemente son adornos o ellas creen que lo son, como no entrenan su cerebro, nunca se desarrolla.


— Sí, gracias por el apoyo y por creerme tan inteligente. Pero tienes razón, la conversación menos superficial que alguna vez mantuve con una modelo fue cuando me pregunto dónde quedaba el baño.


Jennifer

Es agradable en verdad conversar con alguien con un coeficiente intelectual de…, vamos, con un coeficiente intelectual. No soy la mejor, pero gracias a la lectura y mis limitados estudios, poseo algunos conocimientos. Me alegra hacer conocido a Chris, logra levantarme el ánimo respecto a la espantosa vida que llevo.


— ¿Nunca tuviste otro sueño?, ¿otra profesión que desearas ejercer?


— No te rías, pero siempre me ha gustado enseñar, primaria preferentemente y sí, literatura, me encantan los niños. Sin embargo, no podría ejercer de ninguna manera, no tengo un título, desperdicie la mayor parte de mi vida en el modelaje.


— No es tarde, si en verdad deseas algo debes persistir, si estaba destinado a pasar, pasará, puedes estar segura.


— No lo sé, no tengo la suficiente confianza para someterme a la crueldad de la universidad. No soportaría no cumplir este sueño también. Ya perdí uno, prefiero conservar el otro.


— Si no te arriesgas, lo lamentaras, ya lo dijiste, ya perdiste uno. No queda nada más que hacer. ¿Qué, prefieres ser secretaria toda tu vida?


Eso mismo me preguntó yo, aunque en los labios de Chris suena mucho peor.


— No soy lo suficientemente inteligente para asistir a la universidad, yo…


— No vuelvas a decir esa locura, no delante de mí, eres inteligente, además lo que no sepas, lo puedes aprender, lo que no debes dejar que otros te digan que no puedes, nadie sabe lo que puedes hacer, excepto tú. Y si necesitas de alguien que confié en ti, yo lo hago. Creo que con uno es más que suficiente ¿o no?


Doble cielos, este hombre es realmente especial. ¿Cómo puede confiar en mí, si yo misma no lo hago? Es bueno saber que alguien está allí para ti, siempre he tenido a mis padres, sin embargo no es lo mismo, por regla tus padres deben estar a tu lado.


Madre mía, estoy enamorada de Chris. ¿Cómo es posible? Lo conozco desde hace apenas cuatro horas, ni siquiera fui consciente del tiempo o que había dejado de llover, aunque lo último que quiero es marcharme. No deseo estar sola, han sido suficientes años en soledad, estoy asqueada de mí, es hora de cambiar eso. Ya no puedo permanecer lejos de él ahora que al fin lo he encontrado. Lo amo, no como alguna vez amé, sino profundamente, completamente y para siempre. Estoy consciente que he encontrado a mi alma gemela, al amor de mi vida. Pero saber si él siente lo mismo es doloroso, demasiado dolorosa la posible existencia del rechazo. Si no siente lo mismo, no creo que mi corazón lo consiga.


Christopher

No me equivoqué. Cuando la vi por primera vez supe que era una mujer única, la mujer para mí, alguien que sería importante en mi vida. Cuánta razón tenía. No creo que sea posible amarla más de lo que ya lo hago. Pero ahora que la conozco, ahora que he hablado con ella, que se cómo piensa, lo que ama, lo que alguna vez quiso, la amo aún más. Incluso en mis pensamientos antes de siquiera hablarle, ella se presentaba ante mí, como una hermosa aparición, una joven dulce, simpática, habladora, honesta, a veces loca, aunque tierna y perfecta, sobre todo perfecta.


— Ahora quisiera decirte o mejor, darte un consejo, no dejes que tu padre reduzca a cenizas tus sueños. Es un lindo sueño, y uno que puede ser muy real. Claro, tal vez no te hagas rico, sin embargo dudo que sea realmente tu meta, quisiera ser la primera en leer algo escrito por ti. Debes tener unas ideas interesantes, unas historias bellas. Yo te apoyo, como tú crees en mí, yo lo hago también, creo y confió en ti. Haz lo que deseas y así serás feliz.


— Gracias, no sabes cuánto me alegra que digas eso.


— Sabes, no deseo irme, por alguna razón prefiero estar aquí, que sola en mi apartamento. ¿Puedo quedarme? — Ciertamente, me pedía quedarse, aquí, conmigo, bajo el mismo techo, quizás compartir la misma cama. Ya estás divagando, no vayas por ese camino o no podrás levantarte de tu asiento por unos cuantos minutos.


— Sí, claro, si no te importa el desorden de mi casa, soy un hombre soltero que vive solo, hace años que no tengo visitas.


— No puede ser peor que mi apartamento.


Jennifer

Me avergüenzo, un hombre tiene más orden y limpieza en todo su piso de lo que yo tengo en una simple habitación. Creo que antes de alguna vez llevarlo a mi sitio debo quemar el lugar y empezar de cero, me da mucha vergüenza.


El lugar es acogedor, en su habitación mi vista fue directamente hacia la amplia cama en el centro de la habitación. Más pensamientos impuros. Que esperabas, estas sola con un pedazo de hombre y además estas enamorada de él, hello, hormonas.


— Si deseas descansar puedes dormir en mi cama. Yo buscaré algunas mantas y dormiré en el sofá.


— Oh no, de ninguna manera, la invitada soy yo, no perderás comodidad por estar yo aquí. Si dices algo, me iré a casa. Está decidido, compartiremos la cama. Somos niños grandes, podemos dormir juntos sin ningún problema.


Sutil Jenny, muy sutil, era más simple quitarte toda la ropa y decirle que te tomara allí mismo en el suelo de su habitación, en ese justo momento. Siempre me han dicho que soy tan tranquila e inocente como una aplanadora.


— No lo sé, no quiero incomodarte.


— No lo harás, ya lo sabes, o juntos o me voy.


— Así que, o todo o nada.


— Básicamente, sí.


Christopher

No creo que pueda soportar toda una noche a su lado sin tocarla. En cuanto se quite una prenda, así sea un zapato, la atacaré como un depredador. Cálmate, si haces un movimiento en falso la asustaras, y no volverás a verla nunca más en lo que te queda de existencia.


— Ok, pero te comportas. — Si me miras nuevamente así, con esa sexy sonrisa me pasaré la noche yendo y viniendo del baño.


— No te preocupes, mantendré mis manos bajo control, aunque no puedo prometerte nada. Llevó cuatro años sin acción, tal vez mañana ya no seas virgen.


— Simpática, vaya cuatro años, yo que pensaba que mis dos años eran mucho tiempo. Si tuviera cuatro años sin compañía femenina, ella ni siquiera hubiera pasado el umbral y le hubiera saltado a la yugular.


Jennifer

Sonríe, sí, tal vez creas que es un chiste, aunque dudo que pueda aguantar mucho tiempo y más si duerme así, sin nada cubriendo su pecho. A lo mejor la que salte a su yugular sea yo, si no da un paso en los próximos minutos, definitivamente lo atacaré, sexualmente, claro.

Por ahora todo bien, creo que quizás si me desvisto y me quedo con el juego de sujetador y bragas haga algún movimiento, después de todo yo duermo siempre así, claro que duermo sola, tal vez de esta manera finalmente actué. Sin embargo, nunca he sido de las que esperan que el hombre dé el primer paso, sino pasaría otros cuatro años esperando. Con Chris no deseo precipitarme, no quiero que piense que soy una guarra, una mujer fácil que se descontrola cuando tiene un hombre cerca.


— ¿No tienes sueño? — me dijo luego de varios minutos en silencio. Sueño, ya ni recuerdo que significa esa palabra. Tengo los nervios a flor de piel. Un solo rose y soy capaz de saltarle encima y sin responder por mis actos.


— No, no puedo dormir, pero debo, mañana tengo que levantarme temprano, ir a la casa para cambiarme de ropa y regresar al trabajo. No pienso aparecerme con la misma ropa, pensaran lo que no es, aunque desease que fuese verdad lo que podrían pensar.


Tremendo puyazo, quizás si lo pico realmente fuerte se despierte, pero todavía no se entera de nada.


— Llámame puritana, pero nunca he dormido con un hombre en su casa. Y además, dormir no es lo primero que tengo en mente precisamente cuando tengo a un hombre en mi cama — Vaya, directo al grano, si así no espabila vas a tener que tomar al toro por los cuernos, no es que me moleste esa idea. Sería la última opción, sino deberé desflorarlo yo misma. Y con gusto lo haré.


Christopher

Oh, vamos, no puedes soltar esa bomba así como así. ¿Cómo lo tomo como una invitación o tal vez como una advertencia? No quiero tener ideas que no son, podría peligrar una amistad, si fuese lo único que pudiera haber entre nosotros. Deseo mucho más, sin embargo si solo eso me diera, lo aceptaría gustoso.


— Oh, madre mía Chris, que lento eres — antes de darme cuenta tenía sus manos en mi rostro y sus labios sobre los míos. Dios bendito, esto es el cielo. Su boca es dulce y sus manos suaves. — Ya veo porque las mujeres te encuentran aburrido, no te enteras de nada. Que esperabas para dar el paso, a no ser que me haya equivocada y no me encuentres atractiva.


— Dios no, eres hermosa, pero no quería hacer nada precipitado.


— Que dios nos perdone, pero no deseo que nada sea precipitado.


Jennifer

Sabía que tendría que coger el mando. Chris es dulce, pero demasiado amable, siempre velando por mi virtud. Y como besa, si no lo conociera y no estuviera segura de que es él, juraría que me lo cambiaron por otro, es puro fuego. Y esas manos me llevan a la locura, un simple roce y estoy ardiendo por dentro, completamente excitada. Antes de darme cuenta, toda la ropa ha desaparecido, esparcida por el suelo de la habitación. Y el deseo se va apoderando cada vez más de nuestros sentidos. La pasión es tan fuerte que me deshago, el fuego me quema las entrañas. Nunca me había sentido tan bien, tan sensual. El hombre conoce bien su oficio.


En una hora me ha llevado al límite dos veces y ni siquiera está agotado. ¿De dónde saca las fuerzas y esa vitalidad que me vuelve loca de deseo? Esa boca, esas manos, ese cuerpo junto al mío, estoy agotada, pero en cuánto vuelve a rozarme ya sea con sus manos sobre mí, o su boca, todo en mí interior vuelve a encenderse hasta que se consumen en el fuego de nuestra mutua pasión.


Christopher

Esta mujer acabará conmigo antes de que amanezca. Nunca me he sentido tan vigorizado y lleno de vida. La felicidad no puede ser más plena. Sentirla como responde a mis caricias, a mis instrucciones, a mis caprichos, hace que la desee más y más. La amo tanto que si alguna vez se alejase de mí, acabaría con mi corazón, destrozándome el alma.


— Vaya, eso ha sido…, guay.


— Sí, eso lo resume todo. Ha sido genial, eres perfecta. Simplemente perfecta.


— Y tú, un gran amante, puede que este alimentando tu ego, pero esta ha sido la mejor experiencia sexual de mi vida. Tal vez la abstinencia haya intercedido, aunque luego de la primera hora ya estaba saciada por los años de receso. Las otras dos horas fueron alucinantes. No tienes idea de lo bien que me siento.


— Si la tengo, me siento igual. Me encanto eso que hiciste la última vez, muy estimulante.


— Gracias, se sintió bien, incluso para mí.


— Descansa que solo te quedan dos horas para que amanezca y debas volver a la realidad.


— No quisiera irme nunca de aquí, es simplemente perfecto. Nuestro propio mundo.


Jenny no tiene idea de lo mucho que deseo que nunca se marchara de mi lado. Aunque sé que cuando amanezca todo cambiará. La realidad chocaría con nuestra nube de ensueño y lo remplazaría y tal vez ella se olvidaría completamente de mí, y todo acabaría tan rápido como empezó.


Jennifer

Cruda realidad que va a destruir la bella noche que hemos disfrutado juntos. Chris me ha cambiado, y ni siquiera lo sabe. No solo mi corazón sino también mi cabeza. Ahora sé que debo seguir mis sueños, y no solo porque uno haya sido destrozado deba pasar lo mismo con otro. Cuando vuelva a la realidad lo primero que haré será renunciar a mi estupendo trabajo, es una decisión que debería haber tomado hacía muchísimo tiempo, pero el temor a fracasar en algo más me negaba dar el paso. Si no hubiese conocido a Chris a lo mejor seguiría mi desgraciada existencia odiándome por ser una cobarde.


— Buenos días, profesora — me dijo con esa sexy voz que alteraba cada terminación nerviosa de mi cuerpo.


— Buenos días, escritor — lo besé profundamente y antes de darme cuenta ya estábamos uno encima del otro, amándonos. Media hora más tarde fui regresando a la realidad, es imposible mantener pensamientos coherentes cuando él me toca.


— Ya son las 6:30 am, ayer dijiste que debías ir a tu casa, cambiarte y regresar al trabajo.


— Tienes razón, debo despedirme por todo lo alto de un trabajo tan útil, me enseño puntualidad.


— ¿Despedirte?


— Si, seguiré tu consejo, perseguiré mis sueños. Iré a la universidad para poder convertirme en maestra y así ser feliz, gracias. — Lo besé tiernamente dándole en ese beso todo el amor que por él siento.


— Por nada, y yo seguiré el tuyo. No necesito la aprobación de mi padre, ni la de nadie, solo guiarme por mi corazón. Y por eso te digo, a fin de sonar como un tonto, que te amo. Te amo desde la primera vez que te vi, hace un año cuando pasaste por frente a mi librería tan hermosa como ahora. — Oh mi dios, no puedo creerlo, me ama, a mí, no puede ser verdad, debo estar dormida todavía. Y al parecer me veo como una idiota por cómo me mira, oh pobrecillo, se nota la tristeza y desesperación en sus ojos. No puedo hablar, la emoción me ha hecho un nudo en la garganta, no se puede pedir más felicidad.


— Jenny, por favor, di algo, cualquier cosa, ámame o ódiame, pero di algo. — Sonreí abiertamente, mi corazón no cabía en mi pecho, estaba sumamente feliz.


— Te amo, yo nunca podría odiarte, nunca. Eres lo mejor que me ha pasado. Te amo tanto y en tan poco tiempo que me asusta lo profundamente que me has llegado. Tengo miedo de perderte ahora que te he encontrado, si alguna vez me alejaras, yo… — Oh diablos, no deseaba llorar, no quiero parecer una tonta sentimental, aunque lo sea, ahora.


— Nunca te dejaré escapar, no ahora que sé que me amas tanto como yo a ti. No sabes la alegría que siento.


— Sí, lo sé, tengo mucha suerte de haberte encontrado. Le agradezco a la lluvia por haberme hecho entrar en esta mágica librería. Sin duda, fue un encuentro afortunado.


Elizabethg

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