19 de marzo de 2015

el comentario 8 comentarios

El pajáro de la muerte


Desde hace varios días vengo sintiéndome enfermo, desde que aparecieron los primeros síntomas mi madre empezó a insistir con que hay una epidemia matando a todo el mundo en las ciudades grandes, y que es mejor estar seguro. Nosotros vivimos en un pueblo pequeño a las afueras, nadie ha muerto aquí todavía debido a la epidemia tan nombrada, y mi madre insiste en mantener mi malestar en secreto hasta estar seguros, para no incomodar a nadie, o mas bien por no estar en boca de todos. Dicen que cuando se tiene la epidemia no hay vuelta atrás, solo te dejan morir en el mismo lugar donde estas, sin compasión alguna, una parte de mí quiere pensar que no es cierto y que solo es algo pasajero, pero la otra parte de mí tiene miedo, le tiene miedo a lo que pueda pasar.
Llevo casi una semana sin salir de casa y solo he tendió contacto con mi hermana y mi madre, desde que mi padre murió se ha vuelto muy paranoica con mi hermana y yo.
Hoy es domingo, son mas o menos las cuatro de la tarde, mi madre entro hace un rato a traer la cena y a informarme que mañana temprano va a venir el doctor a informarnos sobre mi estado de salud, mi hermana esta muy triste, ella es apenas una niña y sé que no le gusta verme reducido a esta cama sin poder ayudarle a ella o mi madre…
Los síntomas empeoran cada vez, pero no le quiero contar a mi madre porque imagino como se pondría, esperemos a que el doctor llegue mañana…
Acabo de despertar en el medio de la noche, me siento terrible, tengo mucho frío y no puedo callar mi mente, voy a escribir hasta que la vela se acabe. En tiempos como este pienso en lo afortunado que soy por poder expresarme a través de escritos, aprendí a escribir cuando acompañaba a mi padre a hacer trabajos cerca de la iglesia, el padre y yo tuvimos buena empatía y en sus ratos libres me enseñaba a escribir, siempre me hizo saber que esto de la escritura debía ser un secreto, pues podía ser muy peligroso si alguien se daba cuenta, me encantaría que mi hermana pudiera aprender a hacerlo, pero también temo por ella.
La vela casi se acaba y mis párpados están pesados…
Ya es de día, asumo que debe ser pasado el medio día pues el sol se esta empezando a ver en la ventana del frente, tan brillante, pero a la vez tan débil, tan frío, que no es capaz de penetrar mi piel, tengo frío…
Alcanzo a escuchar desde aquí a mi mamá revoloteando por toda la casa con los preparativos para la llegada del médico, parece que no supiera que le van a informar mi muerte, o tal vez si lo sabe y se esta preparando para recibir la noticia. Acaban de llamar a la puerta  y mi mamá grito que el médico estaba en casa, mi corazón esta latiendo con mas fuerza que nunca, tengo mucho frío y estoy nervioso.
Acaba de entrar a mi cuarto un estafador, que se hace llamar médico…
Un pájaro negro de cara blanca, gigante, muy alto, esta parado en el umbral de mi puerta y me mira con detenimiento, ¡que no me mire más! es aterrador, no tengo la mirada definida, todo es muy borroso, solo veo la silueta del ave macabra que me sigue observando…
El pájaro dio media vuelta y cerró la puerta, no logro oír nada más, ¿le estará diciendo algo el pájaro, a mi madre?
Mi hermana grita desesperadamente y mi madre llora…
No entiendo que hablan, solo escucho los pasos de las dos corriendo por toda la casa, no paran de correr…
Solo se oyeron los pasos de ambas y el llanto de mi hermana, seguidos de un portazo muy fuerte, el resto fue silencio…


Alejandra Fonseca A.


8 comentarios:

  1. los matasanos suelen ser aves
    que recorren las ciudades y los apartados caminos
    donde los vecinos llaman y les abren la puerta
    por si el milagro existe
    cuando la carne ya no resiste
    cuando el alma se anda desprendiendo toda

    buena jornada

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  2. ¡Excelente texto! Si es verdad que el médico, cuando no puede hacer nada por el enfermo, se convierte en un pájaro de mal agüero. Me ha encantado el escrito, Alejandra. ¡Saludos!! ;)

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  3. Excelente ! Me ha encantado su relato.

    Felicitaciones.

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  4. Buenísimo relato. Me ha gustado el juego entre la ironía del estafador que se hace llamar médico y la forma en que lo ve el convaleciente.

    Saludos desde por acá.

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  5. Quien más o quien menos en algún momento es un pájaro de la muerte...

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  6. De ahí viene el famoso dicho del pájaro de mal agüero, los médicos en el siglo XIV durante la peste bubónica solían vestirse de pájaros porque creían que evitaba el contagio. Me encanta que les haya gustado. ¡Saludos!

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  7. Muy interesante el tema de los médicos de la Peste Negra.

    Sinceramente no conocía la historia si bien es recurrente la imagen en varios videos musicales modernos.

    Pero aquí esta bien detallado.

    http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9dico_de_la_peste_negra

    Sin embargo el tema de los pájaros de mal agüero creo que tiene que ver más con la lectura del vuelo de las aves y su significado bueno o malo.

    Gracias por hacerme interesar a partir de un escrito tan bueno.

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