11 de mayo de 2015

el comentario 7 comentarios

Guerra Fría


Yo no hubiera querido que se encontraran esos dos, cara a cara, y mucho menos que lo hicieran en un terreno tan lleno de objetos punzocortantes y baratijas con carácter proyectil, como mi casa. Venga pues, que las cosas ya no parecían irle tan mal a mi hermana Gabriela con la sonadera de tripas que la acuciaba desde un mes atrás. Pero para el carácter hipocondriaco que tenía, se enfrentaba a una situación completamente anómala y desesperante (en sus propias palabras), así que no pudo guardarse sus problemas gástricos para ella misma y se puso a exponerlos a cuanta gente encontraba por el camino. Y de entre esa gente, oh desgraciadamente, tuvo que recurrir a la ayuda de sus amigos más confiables para esos casos: Lorenza y Gumaro.

Esos dos traían un pleito insoluble de años, que acabó irremediablemente con un divorcio bastante mal enfrentado, con división de bienes, abogados de pensión e impuestos y sobre todo, el cierre de un consultorio en que ambos atendían una buena cartera de clientes. Como médicos de lo familiar, el antes matrimonio infeliz, se ocupaba de diagnosticar casos más bien comunes y después remitirlos a especialistas, si así fuera necesario. No sé si una de las principales causas de sus desaguisados eran las discrepancias en las evaluaciones o si éstas ocurrían porque ellos ya se odiaban desde antes, el caso es que Gabriela conocía a la perfección toda la historia, sin embargo aún así se reunió con ellos por separado y expuso los síntomas que tan mal la dejaban en situaciones cotidianas.

Primero Gumaro, durante un café que le quedaba cerca de la clínica en que ahora prestaba servicio nocturno, escuchó con paciencia a su atribulada amiga y concluyó con rapidez que era una alergia común al gluten, prescribió una lista de alimentos prohibidos y un seguimiento del progreso. Luego Gabriela le hizo una muy breve visita a Lorenza en el consultorio que empezaba a montar con un médico muy bien parecido, donde utilizaba métodos alternativos a la medicina alópata. La amiga, examinando la evidencia encontró que mi hermana tendría una deficiente absorción de líquidos en el intestino delgado y recetó un medicamento naturista.

Hasta ahí todo bien, pero Lorenza sospechando (con toda razón) que el ex marido también sería consultado, comenzó a llamar a Gabriela casi todos los días para informarse de su salud. La combinación de los remedios había empeorado los síntomas y mi hermana se quejaba amargamente hasta que al final termino por confesar a ambos que nada le sentaba bien. Entonces Gumaro se presentó en casa una o dos veces por semana, llevando todo tipo de alimentos sin gluten. Esperaba hasta que la paciente comiera todo para llevarse sus conclusiones, necesitaba tener la razón por lo menos en esta. La amiga hacía también preparaciones, donde el apuesto doctor metía mano, y citaba a su enferma más de una vez semanalmente, atribuyéndose los avances. Gabriela se convirtió en el terreno en que ambos seguían con un combate inacabado con las firmas de divorcio.

Así que pasó lo que tenía que pasar. Un día Lorenza trajo a casa un frasco lleno de chochitos para mejorar la digestión y Gumaro tocó la puerta con una canasta rellena de bizcochos que él mismo había preparado convencido de su victoria alimenticia. Yo había gozado mucho en el proceso, mientras ambos se disputaban el remedio más eficaz, pero cuando abrí la puerta de la calle y vi a Gumaro todo sonriente, mientras en la sala Lorenza daba instrucciones para tomar su pseudo-medicina, no negaré que me entró vértigo. Se saludaron muy educados sin darse la mano, ambos decididos a no abandonar la plaza. Gabriela ofreció bebidas y Lorenza se levantó a ayudarla, mientras le hablaba de las nuevas tecnologías naturistas. Cuando regresaron con unos tés de hierbas para los cuatro, el espacio se hizo más hostil al abrir Gumaro unas galletitas de salvado glutenfree y anunciar que ahí estaba la solución definitiva, más fibra sin aditivos. La divorciada se tragó con dificultad un pedazo de la pasta seca confeccionada por el divorciado y el ex esposo fingió una cara de interés ante la explicación de la homeopatía que hizo la ex esposa.

El ambiente era espeso como las galletas y absurdo como los chochos, pero nada de que se iban, esperando en tensión cualquier comentario para desacreditarse mutuamente. Cuando Lorenza mencionó a su nuevo compañero de consultorio y Gumaro se puso en la orilla del sillón con intención manifiesta de lanzarse a apretarle el gaznate, Gabriela tomó una taza con té caliente y muy tranquila deslizó un –muchas gracias por sus consejos, pero desde que cambié las cinco tazas de café diario por hojitas hervidas, santo remedio.

Yo me reí, Gabriela se rió y los otros dos lo intentaron, de verdad que lo intentaron. Lorenza dijo que tenía algunas consultas programadas y que no podría quedarse más tiempo y Gumaro se fue cinco minutos después con una alegría vacía de que las alergias no se enconaran en el cuerpo de mi hermana.

Con todo, de vez en cuando le llaman por si algún otro enigma médico se le presenta.



7 comentarios:

  1. vespertilio.posse11 de mayo de 2015, 12:11

    Malas digestiones siempre traen como consecuencia entripados funestos; ante cualrquier taponadura emocional no hay como en buen vomitivo orgásmico o un tequila derecho. Lo penoso es que siempre hay un buen amigo (víctima) prestando su terreno para poder seguir fastidiando al prójimo. Simpática y elocuente escena me recuerda tiempos remotos e idos, ajenos ya. Viva la vida sin coyunturas en el ejido !!!. Gracias Ren. Abrazoz infinitos.

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  2. Muy buena historia, llevadera y entretenida, mu gustó mucho.

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  3. Jajaja, y todavía le llaman? Menos mal la paciente era hipocondríaca y la enfermedad no era tan grave, sino la cosa no termina con tanta gracia. Me ha gustado mucho el relato y me he divertido leyéndolo.. ¡Saludos!! ;)

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  4. Muchas gracias por sus comentarios, que bueno que les ha gustado esta pequeña historia de dolencias y curas. Un millón de abrazos hasta donde estén, hoy me han hecho el día.

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  5. Entretenido relato.

    La historia fluye muy naturalmente y es un disfrute leerla. Es agradable y divertida.

    Felicitaciones.

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  6. Una forma muy entretenida de relatar los conflictos de pareja.
    Saludos.
    ;;-)

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  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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