1 de mayo de 2015

el comentario 13 comentarios

La Rosaura



- Cuando la Rosaura cumplió los trece, pintaba pa’reina, dijo ese dotor de portafolio negro y zapatos brillosos.

- ¿A quién se refiere doña Pancha?

- A ese que venía cada tanto al boliche del Tuerto en la Avispillas.

- ¿Al doctor Morano?

- Si, ése. Ese dijo que la Rosaura pintaba pa'reina una tardecita que salíamos de la misa de difuntos. Y… la Rosaura estaba linda ese día, yo le había hecho las trenzas con cintas verdes y llevaba el vestido que me regaló la patrona. La patrona siempre me regalaba ropa que su hija no usaba más. Si... ese día estaba linda la Rosaura.

- Está bien, pero cuénteme ¿qué sucedió?

- Ese dotor dijo que la haría reina y sería famosa y ganaría mucha plata.

- ¿Y Rosaura qué dijo?

- Nada, ¿qué iba a decir? Estaba asustada, jamás un dotor le había hablado, me acuerdo que se apretó contra mio cuando el dotor quiso tocarla.

- ¿Y después qué pasó?

- Nada, yo lo saludé (porque hay que ser educada con los dotores) y nos fuimos pa’l rancho.

- ¿Y por qué me cuenta todo eso si no pasó nada?

- No sé, que sé yo. Usté dijo que le hablara de la última vez que vi a la Rosaura.

- Prosiga entonces, ¿qué pasó después? Llegaron al rancho…¿y?

- Y nos comimos las lentejas que habían sobrao del mediodía, y las manzanas que me regaló la patrona, ¿sabe? Ella siempre me regala las sobras de…

- Si, si, ya sé eso, ¿qué más doña Pancha?

- ¿Qué más de qué?

- ¡Oh, por favor doña Pancha!, de Rosaura, de quién va ser? ¿Cómo la vamos a buscar, si no sabemos lo que pasó?

- Después de comer nos sentamos al fresco de la noche a ver las estrellas y como siempre la Rosaura quiso que le cuente la historia de su mamá.

- ¿Y?

- Y se la conté, después me fui a dormir, ella dijo que se quedaba un rato más al fresco y yo le dije que no demorara porque al día siguiente tenía que ir del Goyo a limpiarle la casa. Ese sí que es mugriento, día por medio la pide pa’limpiar. Ella no tenía ganas de ir pero yo la mandé igual porque hay que comer…

- Y entonces?

- Me fui a dormir, primero le recé a la virgencita, porque soy cristiana, ¿sabe?

- Si, ya lo sé doña Pancha, pero ¿qué pasó con Rosaura?

- No sé, cuándo me desperté a la mañana ya se había ido pa’lo del Goyo y no volvió nunca más.

- ¿Cuánto hace de eso?

- Tres años.

- ¡Tres años! ¿ Y recién se preocupa? ¿Recién se pone a averiguar?

- ¡No! si cuando pasó todo el día y no volvió, rumbié pa’lo del Goyo y me lo encontré enojao porque la Rosaura no había aparecido. –“Será que no le pagaste la última vez” – le dije. “Será que es una desagradecida” –me dijo. –“Será que sos un mugriento y pagás poco”-le dije. –“Será que no le das de comer porque me robó la billetera “.-me dijo.

- ¿Y?

- Y… ahí me enojé, nosotras somos pobres pero honestas, jamás le hemos robao a nadie.

- ¿Segura?

Cuando escuchó esto doña Pancha, como pudo se puso de pie porque la artrosis la tenía a maltraer por esos días.

- ¡Oigame bien miliquito de porquería! Jamás hemos robao a nadie, hemos pasao miserias y muchas penurias con la Rosaura, pero jamás hemos robao nada. ¿Me oye bien?, sino pregúntele a la patrona, doña Asunción, que Dios la bendiga por ser tan buen..

- ¡Está bien, está bien!, perdóneme y continúe con el relato

Doña Pancha se sentó con gran esfuerzo, tomó aire, miró por la ventana, a través de las cortinas transparentes se veía un cielo plomizo y triste. La tarde estaba cayendo.

Apoyó la espalda en la silla y miró al agente…

- Así como esta tarde era la tarde de Navidad que apareció por el rancho el Goyo. Lo vi venir de lejos, con las manos en los bolsillos, la cabeza gacha.

- Discúlpeme, doña Pancha-me dijo- encontré la billetera con todos los billetes, la Rosaura no me robó nada.

- Eso no cambia las cosas m’jito, aunque lo disculpe la Rosaura no va a volver.

El Goyo se sentó en un tronco cercano y me dijo:

- Yo sé que a usté no le caigo en gracia, pero sepa que jamás le hubiera hecho daño a la Rosaura, yo la quería y la quiero, esperaba que se haga grande, que se haga mujer pa’pedírsela de compañera.

Yo levanté la cabeza y lo miré fijo, pero él continuó:

- No, no me diga nada, ya sé que no me quiere, pero soy un hombre bueno, trabajador, bruto,sí, criado en los matorrales, entre el rigor de las heladas y los infiernos del verano. Aprendí a quererla y respetarla, la Rosaura era una muchachita muy buena y muy trabajadora…
Doña Pancha no concluyó la frase

¿Y? -Preguntó el agente- ¿qué más le dijo?

- Cosas que a usté no le importa, pero ese día me juró por la virgencita que la buscaría y me la traería de vuelta.

- Y…¿la encontró?

- ¡Qué la va a encontrar ese mal nacido! ¡Que la va a encontrar..

Como pudo volvió a levantarse y arrastró los pies cansados hasta la ventana, corrió las cortinas y miró las pocas estrellas que las nubes no podían ocultar.

- Esta noche va a llover –dijo- la luna está echando agua. Espero que esté bajo techo.

- ¿Quién?

- ¡Hombre, pero qué bruto es usté! La Rosaura, espero que esté bajo techo que no se le mojen las trenzas.

El agente sintió pena por la anciana y contestó

- Seguro que sí doña Pancha, seguro que sí. Pero cuénteme, ¿qué pasó con Goyo?

- ¡Ah! Ese mal nac.. –se mordió los labios porque no le gustaba insultar-. Ese, volvió al día siguiente al rancho, llevaba un bulto de ropa, el sombrero calado hasta las orejas. Venía con el pingo y el Chifle.

- ¿Con quiénes?

Doña Pancha se impacientó

- Con el caballo y el perro m’ijo, pero usté no sabe nada ¿a qué escuela fue? Llegó al rancho, me saludó y me dijo que no volvería si no traía a la Rosaura con él. ¡Qué maldito el Goyo!

- ¿Por qué?

- Porque mucho después en una primavera lo vi venir con la sonrisa de oreja a oreja, de lejos me vio y empezó a gritar:

- ¡Ña Pancha acá la traigo! ¡Acá está la Rosaura!

Caí de rodillas y comencé a llorar de alegría, mientras se acercaba le rezaba agradecida a la virgencita…

- ¡Pero entonces, la encontró!

- ¡Qué la va a encontrar! La que estaba con él no era mi Rosaura, era parecida, pero no era mi Rosaura, tenía un pelo colorao, ni siquiera tenía trenzas, la jeta pintada como payaso, con un lunar en forma de estrella arriba del labio, esa no era mi Rosaura.

- Pero doña Pancha, la moda cambia a las personas…

- Si, puede que sí, pero los ojos de esa moza eran como un pozo profundo de tristeza y soledad, estaban vacíos y fríos y cansados. Créame agente, esa moza llevaba vividos más de cien años y mi Rosaura solo tiene trece…


 Nelvis Ghelfi

http://sincaramelos.com/

13 comentarios:

  1. Excelente relato!

    Belleza de punta a punta y un final impecable.

    Gracias y cariños para usted.

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  2. ¡Gracias, muy amable!. También acepto devoluciones, porque, como dije ya, quiero aprender. Cariños y ¡Feliz día para todos!

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    1. Muy merecido.

      No dude que digo lo que pienso, y que cuando algo no me gusta lo expreso de inmediato o guardo permanente silencio. :)

      Pero dado que solicita alguna devolución, le he agregado el cartelito para que todos lo tengan en cuenta :))

      Ahora si. En donde dice "¡Oh, por favor doña Pancha!" uno siente un tropezón ya que esperaría un "¡Hay Dios, por favor doña Pancha!" o algo similar, ya que el personaje no parecería ser de utilizar una expresión tan particular y neutra omo un "Oh".

      Ése es mi granito de arena. ;)

      Cariños.

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  3. Un relato maravilloso, felicidades. Tierno, profundo, intenso...
    ;;-)

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  4. Gracias Inma, muy amable de tu parte. Gracias.

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  5. Estupendo relato Nelvis. Me ha encantado.
    La historia es tremenda y contada con un gusto exquisito
    El diálogo es insuperable, el uso del lenguaje caracterizando a los personajes, el desarrollo de la trama a través de ese mismo diálogo. No hacen falta descripciones que den contexto, lo entendemos perfectamente según se va desarrollando la acción. El final estupendamente conectado con el inicio... y la conclusión.
    Con franqueza, no puedo más que quitarme el sombrero
    Un saludo

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    1. Muchas gracias, por su comentario. Dan ganas de seguir escribiendo. Muy amable!

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  6. ¡Me encantó el relato, Nelvis! Uno se deja atrapar por el diálogo. Pasé de impacientarme como el milico a sentir y entender la tristeza de Doña Pancha. ¡Vaya vida habrá llevado la Rosaura! ¡Saludos!! ;)

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    1. Gracias por su comentario. Son ustedes muy amables. Saludos.

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  7. Magnifico relato, bien argentino.
    Me gustó mucho.

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    1. Muchas gracias. Me hace feliz saber que disfruta de lo que escribo.

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  8. Excelente, me encantó el final, creo que es algo que sucede muy a menudo, cuando la vida de algunos es curtida por difíciles situaciones, tanto que su abuela ya no sabía quién era esa mujer.

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    1. Muchas gracias, muy amable de tu parte tomar de tu tiempo para leerlo. Muchas gracias.

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