18 de julio de 2015

el comentario 8 comentarios

Lily Mod


Ichiro dejó escapar una lenta bocanada de humo hacia el techo y las volutas reflejaron las multicolores luces de neón que se colaban a través de la ventana. Giró la cabeza sobre la almohada y observó con deleite el rostro que descansaba junto a él. Unos ojos rasgados de un verde imposible le miraban fijamente. En el hombro desnudo de la chica, un extraño tatuaje de líneas verticales y letras parecía haberse borrado en parte, permaneciendo tan sólo las que formaban un nombre: “LILY MOD”.

—Lo he estado pensando Lily… Estoy harto de pagar por cada cita, como si esto no fuese más que una transacción económica. Pero sobre todo estoy harto de tener que compartirte con otros tíos… Tengo un poco de dinero ahorrado y… he tomado una decisión: voy a hacer que seas sólo para mí.

Por toda respuesta, dos brazos femeninos se enlazaron en su cuello y un cuerpo cálido se movió bajo las sábanas para colocarse sobre él. En aquel rostro perfecto se dibujaba una sonrisa sugerente y las luces de neón hacían brillar sus ojos de un rojo imposible. De nuevo, como todas y cada una de las veces que había solicitado el servicio de “Lily Mod”, Ichiro sintió la urgente necesidad de poseerla por completo, de ser el único dueño de aquella infinidad de sensaciones que su cuerpo prometía y que, en sus breves encuentros semanales, tan sólo podía adivinar. Él era consciente de que la decisión que había tomado le arruinaría casi por completo, y que tendría que renunciar para siempre a aspirar a algo mejor que aquel cochambroso apartamento del nivel 5, pero también sabía que ya no era él quien llevaba las riendas de su destino.

Dos semanas más tarde, llegaba al apartamento de Ichiro un enorme cajón con el remite de Robotic Pleasure, S.L. En su interior, entre papel de burbujas y bolitas de poliespan, un sofisticado modelo femenino a escala real, con un juego de ropa interior, traje de noche y complementos. En su hombro, un código de barras y, bajo él, la leyenda, “CALL-GIRL. SYNTHETIC MOD.361”.

Ichiro, con los ojos chispeantes de deseo y una apremiante sensación en la entrepierna, extrajo el “CD” con las instrucciones y se dispuso a programar su nuevo juguete, con todas las opciones incluidas activadas, en una configuración totalmente personalizada e individualizada. Aquellos androides, de piel sintética y sistema térmico incorporado, costaban una pequeña fortuna, pero a cambio, ofrecían una vida sexual, e incluso afectiva, plena, con todas las opciones imaginables a disposición del cliente, muy lejos de la versión limitada de alquiler, aun teniendo en cuenta las modificaciones que cada usuario hubiera podido introducir en el software básico con el fin de desbloquear características especiales.

Esa misma mañana, en el departamento comercial de Robotic Pleasure, analizaban los resultados del último ejercicio, bastante sorprendidos con el éxito del modelo 361, ya que, siendo el más antiguo de sus prototipos, la venta de la “versión completa”, había superado de forma espectacular a la versión “trial” comercializada a través de la red prostibularia.

La noche de fin de año, el androide conocido entre sus clientes por Lily Mod, acudía a su último servicio, pues con la llegada del Año Nuevo, aquel modelo sería reemplazado por una nueva versión “trial”, con renovadas funciones de empatía y fidelización, que sin duda aumentarían los beneficios de sus promotores. Sin embargo, en la madrugada del día siguiente, su número de bastidor no figuraba en las entradas de la planta de reciclaje, el lugar donde debería haberse presentado al finalizar su turno. Algo que, por otro lado, era bastante habitual, pues muchos androides descatalogados eran vendidos por piezas en el mercado negro o reconfigurados por algún usuario de forma fraudulenta para otros usos. Pero el caso de “Lily Mod” era distinto y, de alguna forma, único hasta entonces. Un fallo en el “reseteado” periódico y la manipulación de miles de clientes al introducir sus propios parámetros en los sistemas de memoria y los niveles de respuesta, habían dado al androide una personalidad propia, capaz de procesar razonamientos de forma autónoma y, en definitiva..., de pensar.

Dos días después, Lily Mod contemplaba el horizonte desde el muelle, ajena al viento helado que recorría la bahía de Tokio. El vello de sus brazos se erizaba. Probablemente no era más que el efecto de un estímulo térmico en su neurosistema cibernético, pero tal vez,… y sólo tal vez, podría ser la respuesta de su piel a nuevas sensaciones... Sus ojos, de un azul imposible, reflejaban el mar.
 
Isidoro A. Valcárcel
http://cuentosnaweb.blogspot.com.es/

8 comentarios:

  1. Muy buen texto Isidoro !!

    En la actualidad se están dando los primeros pasos sobre esta opción sexual. No tengo duda que en el futuro habrá modelos para ambos sexos, pero qué quiere que le diga, me parece que deberían venir con alguna pastilla para subir la autoestima luego de ser usados.

    Pero en el cuento usted ataca ambos flancos. Por un lado el del hombre cubriendo sus solitarias necesidades mediante el alquiler y posterior compra, y por el otro la máquina que toma conciencia y se libera de su destino programado. Queda mucho paño para cortar y estoy seguro que todos los lectores coincidirán conmigo en que nos agradaría que siga desarrollando la historia un poco más.

    Es que nos ha dejado con las ganas.

    Si ha visto Ex-Machina notará que la IA y sus límites, es un tema que viene capturando la imaginación de todos. Y muchos queremos exprimir nuestros cerebros con nuevas complicaciones filosóficas y morales.

    Felicitaciones.

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  2. No he visto la película que menciona O Pin, pero vi, hace años, la revisión que Spielberg hace del clásico Pinocho en su película Inteligencia Artificial y me cautivó. No dude que, en cuanto tenga ocasión, veré la que me propone, pues realmente es un tema que, como muy bien dice, ha capturado nuestra imaginación, quizás por lo cercano que lo vemos.
    En cuanto al relato, muchas gracias por sus palabras. Lo cierto es que, cuando puse el punto y final, yo también me quedé con ganas de más. Intentaré averiguar que fue del destino de sus protagonistas y en cuanto pueda, les pondré al corriente, je, je
    Un afectuoso abrazo

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  3. Buena historia y buen giro. El desenlace de los personajes, desde mi punto de vista, es interesante y bastante definido. Dejas a cada uno en su lugar. A mi me gusta así, con un final abierto.
    Abrazos
    ;;-)

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    1. Muchas gracias por tus palabras Inma. Me inspiré observando algunos videojuegos y sus efectos en quiénes jugaban, lo que pasa es que me ablandé, je, je, y se me hizo simpático el personaje desechado de Lily, por eso quise darle un final digno (o más bien un principio)
      Un abrazo

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  4. Me encantan los ojos imposibles de Lily Mod, se adaptan a lo que ven. En ciertos puntos de la lectura sonreí ante la ironía de que la tecnología todo lo industrialice. Pareciera que la humanidad luchara cada día por ser lo menos natural posible, todo con una pizca de artificialidad (inteligente o no) como que gusta más. El cuento es bastante bueno y lo he disfrutado, pero también opino que aún queda mucho por contar.. ¡Un abrazo, Isidoro!! ;)

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    1. Tienes mucha razón Fritzy, yo también pensaba precisamente en la industrialización de cualquier cosa que pueda ser susceptible de negocio, ¡caiga quien caiga! Y me entusiasma que hayas reparado en el color cambiante (e imposible) de los ojos de Lily. Son una característica más que sus creadores han puesto a disposición del deleite, pero a la vez, son su alma, que, como bien dices, se adapta a lo que ve.
      Un afectuoso abrazo

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  5. Buenísimo texto. Queda muy bien planteado la independencia de las máquinas y el sometimiento del ser humano a un mundo cada vez más robotizado, en donde parecerán ser las primeras las únicas que se subleven.

    Aunque también le encuentro aspectos que sería muy interesante desarrollar, el relato me ha parecido bastante completo.

    No cabe duda de que estos androides nos ahorrarían suficiente trabajo manual :D , pero yo sigo prefiriendo el contacto femenino tal como lo conocemos hoy día, libre de inteligencia artificial.

    Un abrazo desde por acá.

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    1. Yo también lo prefiero Aldo, por supuesto que sí. ¡Y que no nos falte! Muchas gracias por sus palabras
      Un abrazo

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