4 de agosto de 2015

el comentario 6 comentarios

Un Soplo de Aire


Sus pasos lo llevaron hasta más allá de la Avenida Tres Piensos, justo frente a la plaza de los almendros. A pesar de lo mucho que le gustaba la calle en la cual se detuvo, hacía mucho que no se pasaba por allí. ¿Por qué? ¿Quién iba a saberlo? Quizá el tiempo, quizá ese suspiro de nostalgia que ahora se mezclaba con el vaivén del viento. 

Pequeños pedazos de papel empezaron a lloverle encima y levantó la cabeza en un intento de vislumbrar de dónde provenían. Alcanzó a ver medio brazo y parte de una castaña cabellera desaparecer en el interior de una ventana. Bajó la vista lentamente, ninguna expresión en el rostro. Uno de los trozos de papel se había posado sobre su chaqueta y en lugar de sacudírselo y proseguir su camino, lo tomó, escogió un par más del suelo e intentó descifrar inútilmente su contenido. 

Quien hubiese roto la hoja antes de echarla a volar por su ventana había escrito: 

“A veces me acuesto, miro el techo y pienso en ti. Y me digo que ese y no el verdadero fue nuestro cielo porque no tuvimos que compartirlo con el resto. Todavía esta esa mancha en la pared que nos sacó carcajadas cuando se instaló allí y que sucesivamente cada que mirábamos nos hacía sonreír. La bombilla es la misma bajo la cual salían a la luz nuestras querellas y a la que de vez en vez dejábamos en el olvido cuando usábamos las manos como prendas. Aquella muda de ropa tuya que llegó con la excusa de "por si acaso" se ha quedado haciendo guardia en el armario. Y el espejo, ¿te acuerdas?, aquel en el que nunca nos dio tanta vergüenza mirarnos como la que debía sentir él al reflejarnos, sigue custodiando la misma esquina en donde a su través se confrontan otros tantos rincones del cuarto. 
Todo sigue igual, o al menos casi todo. Lo que fuimos ha decidido perpetuarse sin nosotros. Pero, lo siento. Ha pasado ya algún tiempo y es hora de que el cielo que nos amparó bajo este techo se enfrente a otras caras, encuentre otros dueños... Así que voy a sacar de las esquinas las telarañas de nuestros besos, voy a mirar seria la mancha mientras desaparece debajo de unos cuantos brochazos de pintura o un colorido tapiz, voy a descolgar del armario cualquier ápice de prevención y cambiaré la bombilla por una lámpara que no me dé tanto calor.
Sacudiré el polvo de las carcajadas, de las caricias, de los recuerdos y abriré la ventana para que se disperse en aires nuevos. Y suspiraré, tal vez de alivio, tal vez de nostalgia, tal vez de ambas, cuando contemple mi reflejo en otro espejo y desde un distinto panorama. Y me acostaré y miraré el techo, y quizá piense en ti o no, ¿quién podrá saberlo? Pero ya no diré lo mismo del cielo, sea falso o verdadero”. 

– ¿Qué haces? 

–Alguien los ha arrojado. 

– ¿Y qué? ¿Para qué los recoges? Sabes que son solo trozos de papel, ¿no? 

Asintió quedo en silencio mientras su acompañante lo halaba del brazo para continuar. Sin embargo, no se movió sin volver la vista hacia arriba, justo a donde había visto medio brazo y parte de una castaña cabellera que de hace tanto conocía. En el trocito de papel que había tomado de la solapa de su chaqueta reconoció su letra (no la de él, sino la de ella) en una sola palabra de cinco letras. Pensó en cuántas cosas habían vuelto a ser cosas y en cuántas habían cobrado sentido después de ella, y suspiró de nuevo... tal vez de nostalgia, tal vez de alivio, tal vez de ambas. Iba a guardarse el pedazo de papel en el bolsillo, pero en lugar de ello dejó que el viento escogiera su destino.


Fritzy Zamor



6 comentarios:

  1. Muy bonito y romántico como le gusta a usted !!

    Qué habría hecho si hubiera podido leer la nota ?
    Habría dejado plantada a su compañera para ir tras la castaña cabellera que tenía pegado un brazo ?
    Por algo le habían tirado por la cabeza esos pensamientos en forma de confeti ¿no?.
    Era un mensaje cifrado que debía resolver con cinta adhesiva y mucho empeño, cosas que según parece a le faltaban.
    No, si las mujeres complican hasta lo impensable :))

    Con respecto a la devolución le diré que ya me acostumbré al idioma venezolano (aunque me faltan materias) así que no hay novedades...

    Cariños muchos.

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  2. ¡Muchísimas gracias, Opin!!

    Jaja, pues fíjese que no me planteé esas preguntas. Aunque en realidad no creo que hubiese cambiado nada. El mensaje encerraba una clara despedida y puede que el verlo con otra le hiciera ver lo inútil de entregárselo, pienso que si realmente hubiera querido que lo leyera no se habría rebuscado tanto. O en otro escenario (y este me gusta más), tal vez ni lo viera y de verdad estuviese deshaciéndose de la carta, y el hecho de que ésta lloviese en forma de confeti sobre la cabeza de su posible destinatario obedeciera a una mera coincidencia.
    Bueno, puede que sí lo haya complicado un poco.. :D

    Jaja, otra vez se me volvió a colar un "cada vez" mutilado. Siéndole sincera, aunque no es raro que se consiga un venezolano que se coma las palabras, en este caso particular es maña mía.

    ¡Un abrazo enorme!! ;)

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  3. Nada como una buena limpieza de casa, una mano de pintura y papelillos "a la mar" para curar el mal de amores. Aunque habría que dar gracias a que al menos le lanzó una carta troceada y no un yunque :))
    El texto es muy de su estilo: ligero, fresco y con doble lectura.
    Un abrazo desde este Mediterráneo ardiente.
    ;;)

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  4. Jaja, ¡muchísimas gracias, Inma!!

    Noo! :-t , es que si le lanza un yunque no temería por él, sino por su acompañante.

    Que disfrutes del Mediterráneo. Un abrazote desde estas tierras tropicales.. ;)

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  5. Un texto como el viento que empujó los papelillos hasta la solapa del amigo. No caí en que ella hubiese podido romper la carta al verle a él con otra hasta que lo has comentado como otra posibilidad. Más bien pensé en la caprichosa casualidad (aunque algunos dicen que nada es casual) que hizo cruzar el camino de él con la decisión de ella de lanzar al viento un pasado de recuerdos (ella misma parece decirlo en "abriré la ventana para que se disperse en aires nuevos"), de forma que pudo conocer tal decisión, y tomar a su vez la suya. Enfin, en todo caso, me ha encantado tu relato y sus múltiples lecturas. Sólo me queda una duda, porque volví a buscar en el texto esa "palabra de cinco letras", je, je
    Un placer leerte. Un abrazo

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  6. ¡Muchísimas gracias, Isidoro!!

    Qué le puedo decir, yo creo en las casualidades tanto como en las causalidades, así que no sería muy de fiar. Con respecto a esa duda en el texto, la certeza es de libre elección, jaja. Aunque le confieso que tengo mi favorita. Me alegra que haya disfrutado el relato.. ¡Un abrazote! ;)

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