11 de septiembre de 2015

el comentario 3 comentarios

En cáncer en mi vida


El llegó a invadir mi vida cuando tenía 12 años, como una sombra abismal, destructora, urente, ácida. Llegó para llevarse mis cimientos, mi estructura, mi savia, mi infancia y adolescencia.

Fue consumiendo a cuentagotas cada armazón que me sostenía, cubriendo los amaneceres de un manto pardo para dejar ante mis pupilas un mundo velado, oscurecido, a medio existir; porque así quedé aquella madrugada que mi padre escogió para escucharlo y despegar para siempre, porque ya la arena de aquel reloj se había terminado, el ya no lo dejaba ni pronunciar palabras claramente, ni deambular por aquel piso rojizo, ni abrazarme, lo succiono hasta que ya no pudo extraerle más, y después, se lo llevó.

Varios atardeceres después nos volvió a invadir con su repugnante presencia desenmascarando su terrible perfil frente a dos piezas más de mi rompecabezas familiar, y volvió a triunfar.

Pero durante un abril, mientras dentro de mi ser florecía la vida, él volvió, tal vez para recordarme que ahí estaba su sombra, para derrumbar mis construcciones internas, para invadir mi existencia intentando llevarse a mi madre, pero luchamos contra él desde las entrañas, desde lo más profundo de nuestra esencia, porque no podía ganar, no lo dejaríamos esta vez, y así fue, nos dejó ir después de siete meses de interminables días de desasosiego, de luz y oscuridad, de agridulce en el alma.

Desde entonces le temo, me invade a ratos su energía maligna que intenta impregnar su incertidumbre en mí, y yo lucho contra él porque no me puede destruir otra vez, esta lucha es permanente y hare todo para rechazarlo de mi ser.

A pesar de ser quien más dolor me ha generado me dejó aprendizajes bajo la luna de los que estoy inconmensurablemente agradecida, gracias a su presencia maldita soy lo que soy, sin él nunca lo hubiera sabido, caminaría por los senderos perdida entre mis abismos emocionales sin saber donde parar, hoy se a donde van mis pasos, elijo mi destino y voy a paso firme, a veces tambaleante, pero con la certeza de que mi espíritu es un caminante con rumbo fijo.

Itzel Fernandez Camacho
http://bloggemocion.blogspot.com.ar/

3 comentarios:

  1. Admiro profundamente a las personas que se enfrentan a estas sombras. Me ha gustado tu escrito porque transmite un mensaje de fortaleza desde las entrañas.
    Abrazos,
    ;;-)

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Inma. Abrazo para ti también lleno de agradecimiento.

      Itzel

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  2. Coincido con Inma en la fuerza que transmiten tus palabras. Un mensaje que, tan bellamente escrito, llega aún más profundo. Te felicito. No dejes de escribir
    Un saludo

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