18 de septiembre de 2015

el comentario 10 comentarios

Nuit


¿Cómo llegamos a esto? ¿Cómo nuestra cabeza puede estallar?
De repente un día dejamos de pensar...
Morimos, pero estamos vivos todavía y lo sabemos…
Dejamos de sentir y caminamos las calles de la vida sin saber si hay luz u oscuridad alrededor.
Un día de repente, da exactamente lo mismo.
Nuestro corazón se para... Pero sigue latiendo, porque todavía estamos acá.
Estamos acá, y no reconocemos si hay miradas alrededor, nos convertimos en actores muñecos que hacen cosas.
Cosas que hay que hacer... Llenamos la alacena con cosas que no sabemos si vamos a comer, abrimos heladeras que están vacías…
Vacías como el alma que teníamos y olvidamos.
Corremos, sí que corremos, pero no sabemos qué.
Nos convertimos en multitud como polvo, irreconocibles, ahí estamos sin sentir, programados para ir de acá para allá.
Para hacer lo que alguien impuso que había que hacer, pero que nunca conocimos.
Si hay que hablar, hablamos, si hay que callar, callamos; como digan, da igual.
Da igual si una pantalla nos ilumina la cara o si ya no hay nada más que brille.
Compramos ofertas de amor como combo de comida basura, y lo comemos para llenar la panza de promesas huecas.
Nos idiotizamos, de alguna u otra manera, y no lo asumimos, para borrar el egoísmo que nos derramo la noche.
Los que conocíamos hace rato también dejaron de estar ahí, solo son rostros extrañamente repetidos que dejaron de mirar.
Ya ni siquiera lloramos, porque era una función inútil que malgastaba la energía que otros necesitaban absorber.
Comenzamos a bailar al compás de una cadena de ruidos sin sentido, para aunque sea, aflojar los huesos fríos y rígidos de timidez.
Contemplamos imágenes pálidas y grises… Seguimos el camino de carteles publicitarios que nos ofrecen felicidad virtual.
Reímos, todavía reímos, de chistes copiados para no desaparecer en el intento.
De vez en cuando, la brutalidad emerge de nuestras venas para poder sentir todavía que tenemos voz.
Cantamos auxilio pero ya todos quedaron sordos de tanto zumbido.
Nos conformamos viviendo en cajas de cartón con pequeños suministros de oxígeno.
Al final no nos quedó más remedio que sumergirnos en aparatos inertes que nos recuerdan que hay algo o alguien más allá del tumulto de extraños.
El tumulto de extraños que nos arrastra a la manía de encadenarnos a los porque sí.
Tiramos la compasión a la basura y cada vez hacemos más altas las paredes. Asfaltamos la tierra de recuerdos y olvidamos quienes somos.
Por suerte no dejamos de ahogar penas en tequila para saborear el viento contaminado de indiferencia.
Y ahí es cuando percibimos, otra vez, el cuerpo mareado, inseguro y decidimos salir.
Una bocanada de aire se aferra al ser y por unos segundos vuelve a latir el corazón quebrantado de desamor…
Por única vez levantamos la mirada, que en un insospechado se choca con otra mirada brusca y fija, entre el desborde de debilidad que nos asfixia.
Y en un súbito y fugas se rasga el portón del alma dejando pasar una gota de ilusión.

Eliana Villella


10 comentarios:

  1. ¡Excelente! Cuántas verdades cotidianas que nos negamos a ver hay en el escrito. ¡Me encantó! Saludos! ;)

    P.D.: Creo que en la última frase hubo una breve "fuga" cuando el portón del alma se rasgó.

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  2. Corrompes los esquemas de la literatura y la poesía de una manera tan suave y exacta.
    Me gustó mucho tu trabajo !

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    1. Muchas gracias por tus palabras, no me imaginaba un comentario asi! Gracias! Cariños!

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  3. Es posible que la vida se escriba y rescriba con ejemplos, buenos consejos palabras y letras.
    pero el aprendizaje más positivo se consigue cuando la persona va madurando. ver, observar...
    y por supuesto, la creatividad se consigue pero también con ella se nace.
    Un cordial daludo

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    1. Es un halago que alguien que escribe tan lindo comente mi trabajo! Muchas gracias Ángel! Cariños!

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  4. Increíblemente versátil, anima mis emociones. Un texto lleno de matices, un guiño a la cotidianeidad de las vidas anónimas. Excelencia.
    Un abrazo

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    1. Muchísimas gracias Marisa!! Así dan ganas de seguir escribiendo! Un abrazo enorme! Cariños!

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  5. Muy buen texto, me ha gustado. Vale la pena leérselo más de una vez para encontrar nuevos matices. Un grito a la muerte en vida a la que fácil nos acostumbramos, pero un grito que al final es grito de ilusión, al llegarle al alma una bocanada de esperanza y ver que alguien más está ahí.
    Mis felicitaciones y un saludo

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    1. Muchas gracias Isidoro! De verdad me halaga que pienses que vale la pena volverlo a leer, gracias! Cariños!

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