4 de noviembre de 2015

el comentario 8 comentarios

Una noche



El campo clamaba por un poco de agua. El Pancho, apurado, estaba arreando las vacas ya que pronto llegaría la noche. Cuando terminó de encerrarlas en el corral parecía que el cielo se venía abajo. Rumbeó para el rancho y en mitad del camino casi quedó ciego por el refucilo que iluminó todo.
“Mala noche”, reflexionó. “A ver si entoavía anda por ahí la luz mala", se dijo. 
Unas nubes negras que avanzaban a gran velocidad, le daban la sensación de venírseles encima.
“Y falta un trecho pa´ llegar a las casas”, pensó. Viendo una de aquéllas, muy espesa y amenazante, parada justo enfrente suyo, se imaginó que habría que librar batalla. Según su entender, tenía forma de diablo. El Pancho no se achicó, se quedó quieto, como helado, ante el monstruo y en ademán de tomar el facón de su cintura, metió la mano en el bolsillo trasero de su bombacha, sacó una crucecita de madera que llevaba siempre consigo y se la presentó a la nube diabólica, semejante ahora, a esas gárgolas de los cuentos de misterio.
“¡No te tengo miedo a vos, ¿sabés?!” y alzando la cruz a la altura de la frente enfiló para su casa con firme decisión. La gárgola se fue tras el valiente con terrible designio, revoleándolo por el aire, lo elevó y arrojó varias veces acortando las distancias hasta que el pobre hombre quedó tirado, casi en las puertas de su rancho. 
Cuando amainó la tormenta y comenzó a amanecer, los peones buscaron al Pancho, pero la búsqueda fue infructuosa; su cuerpo o lo que quedaría de él, nunca fue hallado. Sólo encontraron la crucecita de madera partida en dos.




8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias Nelvis, me alegro. Un cariñoso saludo.

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  2. Muy bueno Zuni.

    Ni Don Verídico lo hubiera contado mejor :)

    Cariños.

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    1. Siempre tan generoso OPin. Gracias, Ud. sabe que me gusta el campo y sus historias. Abrazo.

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  3. Justo ayer se venía encima uno de esos monstruos sobre mi ciudad. La próxima vez pensaré si quiero hacerle frente. Bello tu relato. Saludos Zuni.

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  4. Contra la madre naturaleza no valen hombres ni dioses, ya se sabe, ja, ja
    Me ha gustado mucho el relato y la forma de contarlo Zuni, mis felicitaciones
    Saludos

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  5. Gracias Isidoro por tu amable comentario. La Naturaleza es poderosa y el hombre se inclina ante ella. Mis afectuosos saludos

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