9 de diciembre de 2015

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La nueva alumna


La llegada de una nueva alumna a la escuela, parecía tener más atención de lo normal, y todo porque aquella chica era diferente, no sólo en su andar, o en su aspecto, que no era el más femenino, también por ser tan pálida y delgada; su sudadera ancha y chaqueta holgada, dejaban entre dicho tan sólo en el primer día, que sufría de algún tipo de desorden alimenticio.

-Chicos quiero presentarles a su nueva compañera, su nombre es Martina –la profesora la presentó con gran entusiasmo, sólo los chicos del salón la observaban, sobre todo los que pertenecían al equipo de fútbol, mientras que las chicas se miraban entre sí, murmurando sobre su ropa y su piel.

Martina hizo como si no hubiera visto el comportamiento de sus nuevos compañeros, y se sentó junto a la ventana. Frente a ella había una chica de cabello rizado, que se giró tímidamente para regalarle una sonrisa, Martina no supo cómo responder, debido a la frialdad con la que miraba, de donde venía no era común mostrar afecto.

Los curiosos que intentaron acercarse durante la jornada escolar fracasaron, mucho antes de acercarse a Martina, cada vez que abrían la boca para decirle algo ella los ignoraba y continuaba con su camino. Y todo se volvía más extraño, conforme pasaban los días, ya era conocida como “la chica rara”, la que todos empezaban a ignorar; pero algunos no se rendían, a pesar de que en los meses que llevaba ahí, no se había manifestado con una palabra, ni siquiera en clases participaba.

-Hola muñeca, sé que la gente te anda molestando, no te preocupes, yo no soy igual a ellos –el capitán del equipo de fútbol, se creía el chico más apuesto y popular, y aunque así era, Martina no se desvelaba por sus encantos, y siguió empacando los libros en su mochila.

-No deberías hablarle, de todas maneras es que como si le hablaras a una pared, nunca vas a obtener una respuesta –la novia del chico fue quien se acercó para quitárselo de encima a Martina, ella se levantó de su asiento y salió del salón. Pero no todo terminaba ahí para el capitán del equipo, que librándose de su novia siguió a Martina. A ella no le era indiferente el muchacho, pero no tenía intención alguna de involucrarse con alguien.

A una calle de su casa, Martina decidió esconderse en la maleza que cubría una bodega abandonada, esperando a que el joven pasara y así enfrentarlo. El chico algo nervioso, pasó desapercibido y fue cuando Martina aprovechó para salir detrás de él.

-¿A quién buscas?

-¡Martina, me asustaste! –dijo en medio de un grito el muchacho, soltando una risa nerviosa –te busco a ti, no sabía que vivías por aquí.

-Es mejor que te devuelvas, no es un lugar muy seguro.

-Pero… te seguí para hablar contigo, espero que no te moleste.

-A mí no me molesta, pero a tu novia sí. Es mejor que regreses, ella te debe estar buscando –Martina intentó retomar su camino, pero el joven se atravesó en medio, acercándose mucho más de lo era debido.

-Aléjate –dijo Martina con voz grave y mirada penetrante. Pese a la advertencia ya hecha, el chico siguió insistiendo, acercándose a ella de manera atrevida, buscando un beso, que ella no estaba dispuesta a dar. Pero un sonido proveniente de la bodega espantó al muchacho, que se alejó de ella inmediatamente asustado.

-¿Escuchaste eso? –dio la vuelta para verificar que nadie estuviese cerca, pero al girarse de nuevo frente a Martina, se encontró con unos ojos totalmente negros, y colmillos sobresaliendo de su boca, era una criatura diabólica, que rugía como una bestia -¿Martina? –dijo aterrorizado, dando pequeños pasos hacia atrás, sin obtener respuesta alguna por parte de la que parecía ser Martina. Sin más opciones que correr, el chico arriesgándose a que lo atacara la criatura, pasó por su lado para devolverse por el mismo camino que había llegado.

Al siguiente día, Martina apareció en la escuela como si nada hubiese pasado, el capitán del equipo, Leonardo, también entró al salón de clases, intentando aparentar que estaba bien, aunque en cuanto vio a la chica se paralizó y huyó. Pero no por mucho tiempo, le valió más la curiosidad por saber qué había ocurrido el día anterior, y la única capaz de darle respuestas era Martina. En el receso la tomó del brazo y la llevó junto a las canchas, donde no había nadie que los viera.

-¿Qué fue lo que pasó ayer?, ¿Acaso eres un demonio, o algo parecido? –Leonardo notó la piel de Martina, ya no estaba pálida.

-Debiste irte cuando te lo dije.

-Esa no fue la pregunta.

-¿Si te digo quien soy, me vas a dejar en paz?

-Sí –respondió convencido.

-Soy un vampiro –le dijo y se empezó a alejar. Leonardo quedó tan impactado por su respuesta que no quiso seguir insistiendo y la dejó ir.

Esa misma tarde vio en noticias, que cerca de la bodega abandonada, habían sido hallados los cadáveres de dos hombres, según los reportes eran ladrones. Lo extraño del asunto era que tenían marcas en el cuello, mordidas, y en sus cuerpos no había ni una sola gota de sangre. Leonardo entendió que la respuesta de Martina era cierta.

Después de aquella conversación, Leonardo no volvió a tener contacto con Martina, sólo se veían pasar por los corredores de la escuela. Con el tiempo entendió, que cuando ella tenía la piel pálida y sin vida, no había bebido sangre; y que cuando su piel se volvía de un color dorado, de inmediato los rumores y las noticias aparecían sobre la muerte misteriosa de algún hombre, la mayoría con mordeduras, y con antecedentes criminales. Leonardo no era parte del menú, no sólo de momento, porque Martina no veía en él la maldad que en muchos hombres veía; sin embargo dejó que el tiempo transcurriera sin más preguntas, compartiendo el salón de clase, con su compañera, la vampira.

Zahira Mesa



2 comentarios:

  1. una historia muy interesante

    http://sinsaberaprendi.blogspot.mx/2015/12/sin-saber-aprendi-parte-ii.html

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  2. una historia muy interesante

    http://sinsaberaprendi.blogspot.mx/2015/12/sin-saber-aprendi-parte-ii.html

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