22 de mayo de 2016

el comentario 2 comentarios

Podría volar


Él despertó y desconoció la habitación donde estaba, no recordaba cómo había llegado ahí, las paredes blancas sin ninguna decoración, aun lado de la cama en una pequeña mesa estaban sus objetos personales, su reloj, su cartera no así el teléfono, lo cual le provoco un estado de ansiedad, trato de levantarse, pero algo lo detuvo, era como si no pudiera moverse, desisto de su idea y siguió recostado recorriendo con la mirada el resto de la habitación, una ventana con cortinas cerradas, una puerta cerrada y al final de la cama en un pequeño sillón estaba ella dormida abrigada solo por una manta, ahí estaba su teléfono conectado a unos audífonos que ya habían caído de los oídos de ella, pero dejaban escapar la música de Radio Futura.

…cierro los ojos y bailo al borde del tejado, ¡Podría volar!

La contemplo dormida, era muy bella, pero no recordaba quien era, ni porque estaba ahí, ni que había pasado, cerro sus ojos tratando de repasar en su mente que había pasado, porque estaba ahí, porque estaba ella. El último día que recordaba era un miércoles, se había levantado en cuanto sonó el despertador a las 6:30 am. una ducha, un café, el transporte público, la entrada al trabajo, nada hasta ahora situaba a ella en su vida, el día transcurría normal, salió a comer y entonces fue ahí en la comida, donde ella apareció, siguió recordando ella estaba sentada en una mesa junto a la de él, comía sola o parecía que comía ya que estaba mas al pendiente de su teléfono que de la comida, le había llamado la atención lo bello de su rostro, su cabello, sus ojos, su boca, él trato de cruzar su mirada con la de ella, pero ella seguía inmersa en el teléfono.

Al terminar de comer, pidió la cuenta y se levanto fue en ese momento que ella levanto su mirada y coincido con la de él, una luz brillo en los ojos de ella cuando él le sonrío, él sitio una descarga eléctrica y se apresuró a salir del lugar.

Al caminar regreso a su trabajo se sintió como un tonto, había estado buscando la mirada de ella durante toda la comida, y cuando ella lo miro de esa forma, él solo atino a salir casi corriendo del lugar, pensó por un momento regresar al lugar, pero se sintió más tonto aún, caminó hasta el local de revistas donde se detuvo a observar las publicaciones había de política, sociales, deportes, mujeres desnudas, etc. busco en la sección de dulces, tomo un cigarrillo lo encendió y de sorpresa ella estaba ahí, con un cigarro en la mano y una sonrisa en el rostro. ¿Me permites? dijo él, ¡Claro! respondió ella, en un gesto de insinuación aspiro el humo del cigarro dio las gracias, volvió la espalda y echó a andar calle abajo, rumbo al crucero justo donde cruza el tren de carga.

Él fumaba mientras contemplaba como se alejaba ese cuerpo, esbelto, sobre un par de tacones color negro, quedo hipnotizado por aquel movimiento de caderas, arrojo el cigarrillo al piso, lo apago de un pisotón y fue tras de ella.

La alcanzo en el crucero ella esperaba al cambio de luz para poder cruzar la calle, él se colocó justo delante de ella, ella lo miro sorprendida, sus ojos se abrieron aún más y una sonrisa se dibujó en su rostro, él pregunto ¿Cómo te llamas?

Ella abrió sus labios para pronunciar su nombre o al menos eso pensó él, porque hasta ahí recordaba.

Ahora despertaba en esa cama, inmóvil. y ella estaba ahí con él, pero no recordaba nada más.

Quería hablarle, pero entonces la bella imagen de ella dormida se acabaría, así que decidió esperar a que ella despertara.

Solo ese pequeño hilo de música que escapaba por los audífonos rompía el silencio.

Al cabo de un rato ella despertó abrió sus ojos lentamente, y lo miro ahí recostado, fue hasta él y lo beso en la mejilla, ella lloraba, tomo su mano y se acercó a su oído.

Sabes hace dos meses, mientras comía te vi entrar en ese restaurante, estabas solo como cada día, siempre comías y hacia notas en un cuaderno, nunca te diste cuenta de mi presencia, y yo siempre fui tímida como para hablarte, que hubieras pensado de mí, me tomarías en serio o jugarías al ver que una chica te demostraba que le gustabas, cada día regresé a ese restaurante con la esperanza de que te dieras cuenta de mi existencia, me pinte el cabello, me compre ropa nueva siempre con la ilusión de ese día y ese día llego hoy.

Tu mirada cruzo con la mía, después encendiste mi cigarrillo, y al final estabas frente a mi preguntando mi nombre, y yo con el corazón a punto de estallar, y de pronto ese autobús, tu debajo de la acera, fue un golpe seco, al parecer tu muerte fue instantánea o al menos eso dicen los doctores.

Si tan solo nos hubiéramos conocido antes, ¿habríamos salido? ¿Yo te habría gustado? ¿Nos hubiéramos enamorado? ya no lo sabré y qué más da ahora.

Busque entre los números de tu teléfono, ningún familiar, ningún amigo, solo compañeros de trabajo, no sé si alguien reclamara tu cuerpo.

Al parecer no había nadie en tu vida, al igual que en la mía, al parecer la soledad es muy común en esta ciudad.

Yo ya me tengo que ir a casa.

...Por cierto mi nombre es Miriam.

Ismael Rivera
 

2 comentarios:

  1. me envolvió la historia pero no entendí el final.
    si despierta y hasta cierra los ojos, como es que esta muerto después?

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  2. Historia que envuelve hasta el final... !

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