5 de mayo de 2016

el comentario 7 comentarios

Una taza de café


-Hola, ¿cómo se encuentra?-Pregunto desde mi mesa a esa persona que me miraba con curiosidad. El café era chico, apenas cuatro mesitas con dos sillas cada una y la barra que contaba con 5 banquetas altas. Las cuales se veían menos incomodas de lo que en realidad eran. La persona, que por cierto se encontraba en una de esas banquetas leyendo un libro, sospesó un momento el hecho de que yo le haya hablado y luego se dirigió hacia mi mesa. Su paso era algo inseguro, continuaba titubeando ante la idea de responder mi tan sencilla pregunta. Finalmente se acercó lo suficiente y yo con un gesto de mano le indique que podía sentarse.

-Ho….hola-Dijo inseguro y aceptó mi oferta, dejando descansar sus nerviosas piernas en la silla de pana verde que se encontraba frente a la mía.

-Es un placer conocerle, yo frecuento mucho este café y no suele haber rostros nuevos.-dije tratando de romper el hielo

-Yo suelo venir acá, solo que por las tardes. Hoy hice una excepción y pase a desayunar.- se tomó un momento para pensar y luego continuo-no es muy común que alguien entable conversaciones de la nada, ¿Cuál es el motivo de su amabilidad?

-Es verdad, nadie se molesta por conocer al otro. Pero yo sí, no soy como los demás… Tampoco es común invitarle un café a un perfecto extraño, pero yo no soy alguien de acciones comunes y por eso le pregunto ¿lo querés cortado?

-Gracias, pero tengo mi propio dinero puedo pagarme un café- el tono de voz que empleó fue muy duro para el tono amable que usé en mi pregunta

-No creo haberle faltado el respeto para que este a la defensiva. Tampoco creo haber comenzado con un pregunta incomoda. Pero considerando que no la respondió y lo mucho que tardo en acercase a mi…

-¿Que pregunta?

-Cuando vi que me observaba le pregunté cómo se encontraba

-Esas no son preguntas que se contesten

-¿Cómo no? Si yo le pregunto cómo se encuentra es porque quiero saberlo, si yo le digo hola y hago gestos para que se siente es porque quiero iniciar una conversación, ¿no lo cree?

-No parezco interesante, ¿por qué querría conocerme?- Su mirada parecía helada y su rostro pálido, como si acabase de ver un fantasma.

-Sigo creyendo que no merezco este trato, deberías ser más agradecido en la vida. Lo lamento, me gusta tutear. ¿Me permite?

-Claro, suena como si usted hubiera salida de un libro. Espero que sea por mera formalidad.

-Continúo en lo que estaba, deberías agradecer por las cosas que tenés. Todo el tiempo viven saliendo quejas de tu boca, si supieras que todo podría terminar en este preciso momento seguro cambiaría su forma de pen…

-No entiendo de que trata esto, pero ya debo irme.- Interrumpió mis palabras sin titubear y se levantó de las silla.

-¿Irse? ¿Dónde?

-Al trabajo- Dijo demasiado rápido para que yo le creyera.

-¿Cuál es su horario?- pregunte a sabiendas de que el reloj estaba a su espalda y no llevaba uno en su muñeca.

-De 13 a 17- dijo luego de pensar unos segundos.

-Son 12.15 su trabajo no debe estar lejos de aquí. Nadie sale a almorzar a un lugar a 45 minutos de su trabajo.

-¿Tan solo 12.15?-su rostro se descompuso y aflojó el nudo en su corbata.

-Si- señalé el reloj en la pared, el sujeto lo miró y parpadeó varias veces.

-solo eran 12.14 cuando me acerqué a usted. No podemos haber mantenido una conversación menor a 5 minutos. No puede ser… debe de haberse averiado. ¿No es verdad Juan?- Pronunció la pregunta con un tono elevado y dirigiendo su vista a Juan, el dueño del café. Juan no se inmutó su vista estaba en el diario aunque parecía inmóvil.

-Bueno, viendo que no soy una persona grata para usted me marchó.-arrojé unos pesos sobre la mesa y me fui pasando delante del hombre que aún no salía de su asombro.

Una vez que traspasé la puerta vi al hombre volver a hablarle a Juan, seguro preguntaba si el reloj estaba roto. Pero Juan negaba y le servía la orden que el sujeto le había pedido en el momento previo a mi visita. Probablemente le hablará a Juan de mí. Probablemente Juan no sepa que decirle, probablemente le afirme que no había ninguna dama vestida de amarillo pastel en aquella mesa y esto probablemente afecte. Probablemente Juan le asegure que él acaba de entrar y pedirse lo mismo que todos los días. Ojalá al sujeto le sirva de algo mi visita, ojalá encuentre el mensaje que le dejé en la servilleta debajo de la taza de café que en este momento le están sirviendo. Al final me equivoqué lo tomaba negro y con un poco de Ron, las cosas iban peor de lo que creía.

Andrea Belvisotti

7 comentarios:

  1. Que buen relatoooo, me atrapaste por completo ojalá pudiera escribir así también, pues recién estoy empezando. Me gustaría visitaras mi blog si tienes tiempo y me dieras un par de opiniones, solo tengo dos publicaciones, he escrito muchas cosas pero no todo me convence como para publicarlo. Me gustaría leyeras y me dieras un par de consejos seria muy especial para mi! Ya te estoy siguiendo.
    Te dejo el link: unsolocaracter.wordpress.com
    Tenia pensado hacer blogspot también no se cuales serán las diferencias tal vez sea más cómodo blogspot.

    Desde ya mil gracias!! Saludos

    PD: el último párrafo me hizo recorrer un escalofrío al darme cuenta de todo, aún quede sorprendida jajaja

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    1. Me alegraron mucho tus palabras, es la primera vez que publico y estos comentarios te dan ganas de seguir. Visité tu blog y es interesante lo que escribiste. No soy profesional en esto por lo tanto no puedo darte consejos ya que yo también estoy aprendiendo. Lo que puedo decirte es que tengas confianza y publiques, no tengas miedo que de las críticas se aprende sean buenas o malas.

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  2. Interesante relato aunque debo declarar que no logré comprenderlo plenamente.
    Como devolución le comento que en la pregunta "lo querés cortado" comenzó un tuteo que se declara mucho más adelante. Además hay un "esto probablemente afecte" seguido de un punto.

    Gracias.

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    1. La intención con la cuál escribí el relato fue que cada uno saque sus propias conclusiones. Siempre uso como guía la frase "el arte no se entiende, se siente". En cuanto a lo del tuteo, es verdad, cuando lo corregí debí haberlo salteado. Y la frase originalmente era "probablemente esto le afecte" pero debió haber un mal copie y pegue del texto. Gracias por las opiniones son muy valiosas y las uso para crecer.

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  3. Como bien dices, es un relato que se presta a libre interpretación. En cuanto a la devolución, añado a lo de OPin la revisión de acentos.
    Ánimo en este fascinante camino de la escritura.
    Un abrazo.
    Inma
    ;;-)

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