8 de junio de 2016

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Dime vida mía si existes

Dime vida mía, dime en donde estas, dime que es lo que escuchas dime que es lo que ves.
En medio del inestable universo, en medio del inmóvil argumento de sentir que vida no estas, ¿vida dónde estás? ¿Vida quién eres? ¿Cómo buscar algo que sientes que no conoces? Pero, ¿cómo no conocer si es parte de ti? Sigues aquí con un hambre feroz de saber, pero sin poder mover alguna de tus fuerzas motrices, las cadenas están ahí, y la comida en frente de ti, ¿cómo comer si no me puedo mover? ¿Vida mía dónde estás? Voluntad mental sobra, pero voluntad física me huye, las palabras de la mente se las lleva la imaginación y llegan a perderse en el laberinto de la desesperación.
…Ya no es suficiente la voluntad mental, que pasa cuando habitas una casa que sientes que no debería ser tuya, ¿Qué pasa cuando anhelas no tener casa?
La lucha constante entre el bien y el mal, no es un cuento de historia, es la realidad, ¿qué sucede cuando eres las dos partes? Eres la versión Dios y la versión Diablo en una misma persona, todos tus actos definen que parte eres en cada momento, tus emociones te describen ante la gente, ¿eres Dios o eres Diablo? Y cuando te sientes más Diablo que Dios hay remordimiento por ser mala persona. Pero cuando te sientes más Dios que Diablo existe la culpabilidad de que no puedes ser perfecta por los momentos que viviste como Diablo. Y, ¿cómo ganar una batalla contigo misma? Como pelear contra algo que no vez pero que si sientes?, y te sientes a ti mismo siendo dos consumiéndose uno al otro, y al final queriendo ser la parte buena porque es así como sabes que obtienes mejores resultados, pero no puedes, como desligarte de tu propia naturaleza? ¿Cómo separar tu espíritu atrapado de tu mente? A caso, ¿solo es a través de la muerte? Como cuando se desliga el alma del cuerpo.
Pero y después de la muerte sigue existiendo Dios y el diablo, solo que la decisión queda solo en una: Dios o el Diablo, aquí ya no hay combinaciones de ambas partes. Aun hasta la muerte hay que elegir. El final no es realmente el final, sino el comienzo de la misma historia una y otra vez.

Yazmín Castruita.


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