4 de enero de 2017

el comentario 3 comentarios

Los viejos tiempos nunca fueron en blanco y negro


Una sonata de piano añeja, años 40.

Luces que se encienden ante nosotros, qué alegría.

El tiempo marchitando los colores y decían: ¡Qué buen traje! Nunca sus ojos habían brillado tanto.

Romances y funerales, mi traje continúa siendo igual.

En nuestra boda, amor, vamos tradicionales, blanco y negro, pero como en sueños, que mi vestido brille.

Un solitario atardecer, una mañana acalorada, qué mohíno.

Jazmines, orquídeas, rosas, mi amor las prefiere sin color.

Y el tiempo retumbaba detrás de ellos, pero nunca llegaría.

¿Cómo querer conocer una utopía? Qué locura, eres todo lo que conozco.

Pero, cariño, no irrumpas tan fuerte, no sea que tanto cambio, tanta variación, me obliguen a preferir el roce azul, una flor polícroma.

Y de tanta belleza, marchitar la existencia lívida y frágil que siempre ha existido, pero ya no más.

Deslízate suave, me puedo quebrar.

En mi alma, ya hay una grita.

No evites el desastre inminente.

Azul, amor, el color de tus ojos puedo sentir.

Tu aura se diluyó como el sol en el mar.

Aquella clepsidra se ha roto, el cielo está al revés.

¿Dónde estuviste?

Es hora de la ceremonia, y como siempre quisiste, tu vestido resplandece.

Rossana Zurita


3 comentarios:

  1. Cierto que los viejos tiempos siempre tuvieron color, aunque las fotografías de entonces no lo supieran retratar. Por suerte todavía queda el recuerdo para volverlos a pintar. Precioso poema, Rosana. ¡Saludos! ;)

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  2. Recuerdo tu cuerpo desnudo; cuando mi mente capturo tu imagen desnuda. Eras, lo que deseaba en la profundidad de mi pecho, y, ante toda oposición te mostraste desnuda ante mi vista.
    No lo esperaba.
    Mis sueños poemas y deseos se unieron en mi vista para darte cabida en mis memorias mas profundas. Recuerdo tus piernas, tus muslos, tus caderas, entre estos el secreto de la vida. Recuerdo tu imagen, tus senos que me envolvieron como envuelve una madre a su hijo.
    >Te lo dije entones, eras la belleza cruzando mi vista.<
    Hoy te veo vestida en resentimiento, adornada con la hiriente delicadeza de la soberbia. Mas tu cuerpo desnudo sigue en mi, como lo son nuestras historias que tu no conoces.

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  3. Al leer la poesía me daba la sensación de estar escuchando la letra de una canción.
    Saludos.
    ;;-)

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